Autor: Lamana, Luis. 
   Suerte varia de las reevaluaciones de activos     
 
 ABC.    09/06/1960.  Página: 74. Páginas: 1. Párrafos: 18. 

SUERTE VARIA DE LAS REEVALUACIONES DE ACTIVOS

La voluntariedad en a someterla, la máxima sencillez posible de los métodos para su cálculo y la sincera exoneración fiscal en su desarrollo son principios y circunstancias que determinan fundamentalmente la acogida y la eficacia de la reevaluación, de que en dos artículos anteriores venimos hablando.

La libertad de cada empresa para aplicarla parece a primera vista contradictoria con los beneficios de orden general de adveración de situaciones que de ella pueden esperarse. Sin embargo, los males de la depreciación monetaria, incrementada largo tiempo sin posible rectificación de cifras, pueden ser de tal naturaleza, que a algunas empresas les represente un problema muy serio de estabilidad la propia reevaluación, y más cuando hayan de tributar por ella, por poco que sea. Como ésta es, ante todo, un medio de buena administración y prosperidad, mediante una mejor justicia tributaria, los legisladores dejan casi siempre a las empresas que decidan el empleo o no del sistema reevaluatorio. Solamente en casos .de reevaluaciones radicales, como las alemanas, acompañadas, de tina variación de sistema monetario y de política económica, o como la que esta, ensayando Francia, también con variación de la moneda, se ha establecido la obligatoriedad de las reevaluación. Y aún, en este último caso, después de treinta años de ensayar la materia, tan sólo respecto a empresas con una cifra anual de negocios importante, y con atenuaciones.

Obsérvese que, aun cuando no todas las empresas reevaluen, basta con que una buena parte de ellas lo haga para que la situación económica general quede, si no precisada, al menos iluminada.

Para ser eficaz sin producir trastornos y retrasos en la Administración, en detrimento de ésta y en quebranto de las empresas, la reevaluaeión debe acudir a métodos" estimativos, de posible aplicación poco menos que mecánica. El ideal de llevarla a efecto por una estimación directa y funcional de cada bien dentro de la empresa puede constituir uno de los casos en que lo mejor resulta enemigo de lo bueno, y lo frustra.

De acuerdo con el principio de su voluntariedad, y con la flexibilidad de la valoración, es norma corriente que se les consienta a las empresas practicaría tan sólo en unos u otros de sus bienes y reducir las aplicaciones reevalúatorías por debajo del máximo legal, o, al revés, aumentarlas en casos excepcionales y bien fundados; en estos últimos, con preceptiva intervención de la Administración para autorizarlas.

"La exoneración fiscal tiene que ser sincera, le contrario, no siempre evitado, es perder de vista el fundamento de Justicia tributaria en que se asientan v la finalidad de reposición de bienes que se busca, a través de las reevaluaciones. Cuando se quisieron someter a un tributo en Francia las plusvalías de reevaluación voluntaria, por la Ley de 1945 y la Ordenanza de 1946, se produjo la desbandada general; solamente en 1948, al establecerse la completa, exoneración, el método dio sus frutos.

La reevaluación obligatoria acordada en dicho país en diciembre de 1959 establece lina carga fiscal del 3 por 100 sobre las plusvalías, ¡pagadera en año y medio y no deducible del beneficio fiscal, que ha sido acogida .con amargas lamentaciones. Como muestra, véase lo que dice una autoridad en la materia (Maurice Polti): "Esta consagración de la depreciación monetaria es sin duda, necesaria, pero no. es gloriosa Para el Estado ni fructífera para las empresas; no debe justificar una imposición. Es Una curiosa manera de saludar al nuevo franco la de someterle, a - guisa de alegre advenimiento, a una tasa." "Esta concomitancia aparece cerno un error psicológico fundamental... ¡Por qué, de otra parte, modificar un régimen que luego de veinticinco años de tanteos había terminado por funcionar aproximadamente bien?"

Otra medida tributaria y,discriminatoria del origen de las inmovilizaciones, que Francia introdujo en sus disposiciones de los años 1945 y 1946, consistió en gravar como beneficio la diferencia entre el precio de coste de. los elementos del activo adquiridos mediante préstamos a largo plazo, y el resultado de su reevaluación, por el supuesto de que, debiendo la empresa al prestamista siempre la misma cifra de origen, él incremente de valor que en la reevaluacíon surge supone un beneficio para ella. El gravamen, imposible de establecer por discriminación del origen de los bienes adquiridos con préstamos, lo canalizaron por tantos alzados, y lo han ido reduciendo progresivamente, aunque no suprimido.

Sobre este tema se argumentó que el Estado no podía ser tan suspicaz al respecto de las inmovilizaciones adquiridas, mediante préstamos, cuando él es el mayor deudor y nada les da a los acreedores por la reevaluación de hecho de sus inversiones; y también, que el gravamen de los beneficios de reevaluación no pretende para- natía mejorar la suerte de los acreedores de moneda, sino el patrimonio público, en tanto que a aquellos acreedores se les mantienen y se Jes acrecientan los tipos de tributación.

En cuanto a la conversión de las reservas de reevaluación en capital, si se las somete a gravamen distinto del que corresponde aproximadamente al acto formal de un aumento del mismo >y a nuestro juicio, ni siquiera éste es fundado). lo único que se logra es borrarla de la práctica, no obstante que, por su naturaleza, debería constituir el ciclo final de la reevaluación.

El pensamiento de cómo pudiera ser una reevaluación en España nos despierta inquietudes relacionadas, en primer lugar, con la doble morfología de la tributación sobre beneficios, cuyos principios tienen con la reevaluación de activos auténtica relación de esencia.

El método fiscal de evaluación individual de beneficios, continuación de los principios y sistemática de la Ley de Utilidades de 1922, se acomodaría fácil e inmediatamente a un buen sistema reevaluatorio. Y es común, en su orientación, con los métodos tributarios vigentes en los países donde la reevaluación se ha ensayado.

Pero este método tributario, que supone un principio de rigor y sinceridad contable en las empresas que a él se acogen, parece sufrir la animadversión legislativa, a juzgar por el rigor con el cual, más allá de las sanciones normales, puede ser abrogado por "una sola operación", omitida o falseada (y este último concepto se presta a las más duras interpretaciones de hechos normales o veniales).

¡Por esta aversión legal, unas veces, por la esperanza, otras, de mayor suavidad fiscal en el total de la globalización, y por la holgura contable, en fin, que puedan encontrar en ella, casi todas las empresas han ido a la evaluación global. Pero en ella la" reevaluación no surte electo directo a través de las plusvalías de reevaluación exentas y amortizables. Incluso pudieran éstas funcionar como índice correctivo para conducir a una tributación mayor.

La solución a la dificultad así planteada pudiera consistir, primero, en borrar la animosidad legal frente a la evaluación individual, dejándola entregada a sus normales sanciones en caso de contravención reglamentaria, pero no a la sanción muy grave de ir a parar en una evaluación global, cuando para nada pueda ya intervenir en ella. Creemos que con sólo esto muchas empresas volverían a tal cauce normal de tributación, donde la reevaluación es clara y eficaz.

En cuanto a las empresas que sigan tributando por evaluación global de beneficios, menester sería arbitrar fórmula mediante la cual las cifras de activo dimanantes de la reevaluación surtieran el efecto cierto de reducción de la cuota tributaria, según su amortización, y no el de aumentarla eventualmenté.

Cualquiera que sea el método de aplicación, la consideración fundamental, que no puede perderse de vista en España, es la de que han transcurrido veinte años, durante los cuales, por no existir medidas contables compensatorias de la devaluación de la moneda, se ha producido una larga tributacion no sólo sobre los beneficios, sino sobre el capital de las empresas. El mal está en mucho consumado, pero si con motivo de suprimirlo en el futuro, se creara una nueva tributación de la misma naturaleza, sea en razón de las plusvalías de bienes adquiridos con capital, o de bienes adquiridos por emisión de obligaciones, o por cualquier otro concepto, la reevaluación seria acogida con una inhibición: plena o poco menos, y no surtiría su natural efecto.

Al concluir este artículo, llegan a mis manos recientes comentarios sobre el último momento del desarrollo de la reevaluación francesa, una Ordenanza de mayo pasado, que autoriza un nuevo sistema de amortizaciones degresivas. El subsecretario de Hacienda francés declara que ella se dicta porque Francia quiere estar en este punto en armonía con sus concurrentes del Mercado Común, de Inglaterra y de los Estados Unidos, y que, entendiendo que es un deber de los dirigentes y los economistas de Occidente la expansión continua y regular de la economía, su Gobierno quiere poner la fiscalidad al servicio de esta expansión.

Luis LAMANA

 

< Volver