Autor: JASA. 
   Como una hoja muerta  :   
 (O la caída de un mago sin musas, sin varita y sin pedestal). 
 El Alcázar.    03/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

COMO UNA HOJA MUERTA

(o la caída de un mago sin musas, sin varita y sin pedestal)

• Yo me estoy preguntando ahora, al igual que cualquier modesto observador de la política nacional,

sobre cual va a ser la nueva sorpresa con que nos va a obsequiar el mago de la Moncloa. El hecho resulta

un espectáculo casi casi hasta divertido si no fuera porque hay muchos millones de personas que tienen

pendientes sus garbanzos de lo que les suelte su flamante primer ministro. Todos los comentaristas han

destacado siempre la proverbial capacidad de Suárez para soltar amarras, invocar a los hados de la fortuna

y frotar su lámpara de Aladino en busca de la piedra filosofal que le proporcione un perenne atractivo

político. Y en virtud de algún sortilegio exclusivo siempre, ha tenido hasta ahora algún recurso para

apagar con cera la vela y salir adelante. Pero ¿ahora también? Desde luego, no hay que quitarle el mérito

a Adolfo Suárez de saber afrontar el riesgo continuo del malabarista en la cuerda floja, pero es que,

previsiblemente, no podía esperarse otra cosa cuando inició su andadura gubernamental montado sobre el

espejismo de un partido que no era tal partido, de un gobierno que no era tal gobierno y de una ideología

que no existía ni existe por ningún lado. Con una fragilidad semejante en el plano programático, ejecutivo

y militante, no debe extrañar que los riesgos propios de toda acción de gobierno se multipliquen y que

todas las disensiones que inevitablemente se producen en toda labor de equipo se radicalicen hasta

extremos imprevisibles. En su enclave presente, cuando Suárez ya no sabe qué hacer para mantener su

liderazgo habría que recordarle al jefe del gobierno que está recogiendo, simplemene, su propia cosecha.

Sembró vientos y recoge tempestades. Lo que sujetó con alfileres se está rasgando con estrépito y lo que

nos anticipaba como majestuosa obra constitucional se está desvaneciendo como la nieve con los

primeros rayos de sol. Uno ha intentado, en este panorama tan habitual en la trayectoria presidencial de

Suárez, bascar alguna respuesta sobre la nueva estrategia de Suárez. Por un lado me han dicho, en tono

terminante: «Suárez no comerá ei turrón en la Moncloa». Otros, más recelosos, me apuntan: «Estamos en

vísperas de un gobierno de reconstrucción nacional". De lo que no cabe duda es de que si las ratas se

aprestan con tanta premura a abandonar el barco es porque irremediablemente se va a pique. La actitud de

Garrigues, Al-varez Miranda, Camuñas y Lasuén parece inequívoca. Y ahora, precisamente en estos

momentos, seria conveniente sacar la enseñanza de todo el enorme eco desplegado hace apenas un mes

con al fastuosa firma del llamado «Pacto de la Moncloa» cuando se ha desvanecido entre la bruma sin

dejar apenas el menor rastro. Los mismos que nos abrumaban con enormes glosas sobre la virtualidad y

resonancia del «Pacto» ahora nos vienen lastimeros, apenados y contritos a decirnos que sus esperanzas

fueron sueño vano y sus ilusiones flor efímera de un día. Y ahora nos encontramos coa una nación en

desgobierno, sin partido mayoritario, sin alternativa próxima de poder, sin representación sindical,

efectiva, sin Parlamento que merezca tal nombre y sin excusa posible que pueda justificar semejante

relación de fantasmas con que nos han imbuido la creencia de una falsa estabilidad, de una transición

truncada, de un protagonismo popular manipulado. Y además con niveles de sarcasmo inefables: ¿pueden

creerse ustedes que a estas alturas el ministerio del Interior —informa Europa Press— se atreva a enviar a

«los partidos políticos parlamentarios» los resultados de las elecciones legislativas? Por favor ¿es que se

han querido anticipar al día de los inocentes?

• De lo que no cabe duda es de que si España fuera una democracia estricta en los términos en que

pretende homologarse con sus patrones europeos en este momento el presidente del Gobierno habría

presentado su dimisión y la de su equipo y d siguiente partido mayoritario habría iniciado «consultas para

la formación de nuevo gabinete». Y si eso no fuera posible por falta de apoyos se convocarían otras

elecciones legislativas en las que se viera quién cuenta con el respaldo de la mayoría y que opción

prefiere el pueblo español. ¿Puede ocurrir esto ahora en España? «Mira —me dicen— ni el PSOE tiene en

estos momentos apetencia del poder ni dispone de los más elementales recursos para ejercerlo. Los únicos

que están como locos por llegar al gobierno son los del Partido Comunista, aunque quizá en el último

momento podrían echarse atrás y buscar alguna formula conjugada para no tener que cargar solos con el

muerto. Como ésto no es posible resulta que sólo una nueva versión de la derecha bajo diferente nombre,

líder, anagrama y estatutos puede pechar con el temporal». Bueno —replico— y ¿quién puede llevar

adelante esta estrategia? «Desde luego, ninguno de los viejos budas, puedes estar seguro. Estamos en

tiempo de sorpresas, y yo no puedo ser profeta». Yo me temo que tampoco.

JASA

 

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