Autor: JASA. 
   La rebelión empresarial, en marcha     
 
 El Alcázar.    02/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA REBELIÓN EMPRESARIAL,

EN MARCHA

• Todos los titulares de los medios de comunicación están destacando el nuevo movimiento sísmico

producida en las filas gubernamentales a manos de Garrigues, Camuñas y Alvarez Miranda. El tema es

importante, pera me parece mucho más decisiva la contestación abierta que desde numerosos sectores

económicos está tomando cuerpo como una auténtica rebelión empresarial frente A ios denominados

«Pactos de la Moncloa», frente a la política del gobierno y frente a muchas aspiraciones de todo punto

inadmisibles de centrales sindicales mar-xistas. Y de mantenerse la situación en los términos presentes —

me dice un prestigioso economista— seproducirá un auténtico boicot en toda la línea que comenzará con

la negativa a pagar los impuestos y las cuotas de la Seguridad Social y que puede terminar con el cierre de

muchas empresas. Estas afirmaciones no quieren ser tremendistas ni irresponsables, sino que vienen

avaladas por un joven pero experimentado observador de la política económica nacional con

conocimientos y experiencia refrendadas en una cátedra y en diferentes cargos públicos y privados. En

efecto —me explica—, los topes salaríales son objetivamente necesarios para frenar la inflación, pero

resulta dudoso que puedan llevarse a efecto, precisamente en un momento en que las centrales sindicales

se están jugando su público. Este doble juego de las centrales, pretendiendo abarcar simultáneamente los

pactos económicos y las revindicaciones sindicales que, en el caso concreto de la más comprometida,

Comisiones Obreras, se plasmará en breve en una auténtica desbandada, pese y todo a la disciplina férrea

que establece el PCE en todos sus instrumentos de acción. Las demás centrales, obviamente, no van a

jugar limpio, y tratarán de cubrir las apariencia», coma en- el caso de la UGT. El momento puede ser

decisivo porque, en el plano político, se demostrará si se ha consolidado el plus de influencia adquirido

por el PCE como consecuencia del pacto (el PCE fue la única fuerza política que modificó

sustancialmente su contenido frente a la descarada indiferencia del PSOE, AP y UCD) o si por el

contrario pierde so prestigio como aspirante frustrado al poder sin haberlo detentado plenamente.

«Los empresarios —me dicen— están dispuestos a tragar mucho para salir adelante, pero no van a tolerar

el control de las empresas». Y, en cualquier caso, exigen una total libertad de despido como posibilidad

límite para reajustar sus balances. En caso contrario, el gobierno se va a enfrentar —ya le está doliendo en

lo más sensible: el dinero que no aparece— con que los empresarios no van a pagar ni un duro, porque,

lógicamente, deberán atender antes sus cuentas de proveedores que su contribución pública. ¿Y el Pacto

de la Moncloa, entonces, para qué ha servido? Pues, tal como se anticipaba, para nada. El Pacto tuvo dos

autores principales: Fuentes Quintana y Carrillo. De la victoria del PCE en la formulación de los pactos

puede servir de testimonio cotejar sus conclusiones con intervenciones previas de Tamames, por ejemplo,

en el Congreso, -abogando por simpares postulados. Después, ha venido su instrumentación política en

términos desacordes con la voluntad mayoritaria de los trabajadores, que se cifra en el mantenimiento del

puesto de trabajo y la posibilidad de gestionar sus reivindicaciones. Como las centrales han querido

capitalizar estos propósitos en una ventaja puramente electoral, valorando sus propíos intereses por

encuna de las exigencias reales de la nación, ha surgido la «boutade». ¿Es posible mantener el 22 por

ciento, pregunto? Muy dificiL España está ante una auténtica disyuntiva que, sin dramatismo inútiles,

puede provocar que todo se venga abajo. Se ha secuestrado la realidad del país mediante una retorcida

manipulación de las estadísticas, y así, obviamente, caminamos sobre las nubes. Alguien me ha dicho que

el comentario publicado por el profesor Luis Ángel Rojo en D-16 han provocado un auténtico escándalo

descomunal en las esferas oficiales. Y es que resulta que según ha publicado un departamento de política

económica de la Facultad correspondiente, existe en estos momentos tres millones de parados. Es decir, el

triple del tope máximo que se atreven a reconocer las cifras gubernamentales. El endurecimiento de la

actitud empresarial será, de cualquier forma, un hecho palpable en lo sucesivo. Y no solamente en este

plano. AI otro lado del teléfono, un vigoroso intelectual, universitario, hombre de firme lealtad a sus ideas

y a sus creencias, me confirma: «De producirse ahora un referendum sobre el actual borrador

«institucional, se produciría una negativa rotunda». Es curioso advertir cómo el pueblo español,

discrepante en tantas cosas importantes, se muestra coincidente a ta hora de formular sus rechazas. Uno

de ellos, indudablemente, es el anteproyecto divulgado subrepticiamente con ánimo de sondeo. ¿Cree

usted, pregunte, en una constitución así? «Mira, estamos ante un gran desbarajuste. Me parece lógico que

el partido vencedor en las urnas implante su propio modelo personal de constitución. Pero no entiendo

que lo Heve a efecto de acuerdo con las preferencias de uno de los vencidos. Es incomprensible. Además

resulta que parece como si se estuvieran di virtiendo a base de redactar un ensayo más que una norma de

convivencia ajustada a nuestras necesidades efectivas. Desde hace dos años, no se había producido una

negativa tan rotunda desde todos los sectores significativos de la nación. Es un aviso.»

JASA

 

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