Autor: Antequera, Luis. 
   España Negada     
 
 El Alcázar.    20/12/1977.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 19. 

ESPAÑA NEGADA

SE nos dijo que votaríamos en un referéndum la Reforma Política y nos dieron la ruptura con el pasado.

Se nos dijo que nunca se legalizaría el Partido Comunista, que el Código Penal lo imposibilitaba y

Santiago Carrillo es hoy el arbitro de la política del país. Se nos dijo que la Democracia traería la

reconciliación, pero la reconciliación, que Franco consolidó hace muchos años, se tornó en odio y

enfrentamiento declarados. Se nos dijo que las autonomías de las regiones fortalecerían la unidad de

España, pero lo único que se ha logrado es despertar sentimeintos regionalistas donde nunca los hubo y la

idea del separatismo, que no otro sentido tiene el hablar de nacionalidades distintas a la de España, la

proliferación de banderas distintas a la española y que ésta se vea postergada, ofendida y ultra jada.

Se nos pidió austeridad mientras el Jefe del Gobierno trasladaba su residencia a un palacio y los

parlamentarios recién elegidos se subían sus honorarios. Se nos dijo que ios problemas económicos del

país se resolverían en un régimen democrático pero la economía española sigue deteriorándose

alarmantemente hasta alcanzar los índices más bajos de Europa de productividad y los más altos de

inflación, paro y horas perdidas de trabajo. Se nos dijo que las Cortes de Franco eran inoperantes y

fantasmagóricas pero las nacidas de la democracia inorgánica se dedican a contemplar, cruzadas de

brazos, los acuciantes problemas políticos, sociales y económicos del país, eso sí, sin crucifijos ni

chaquetas ni corbatas. Se nos dijo que cesaría el terrorismo vasco con la celebración de elecciones libres

pero hoy las provincias Vascongadas viven atemorizadas bajo el yugo de mismo terror. Nos dijeron que

España no entraba en el Mercado Común por no ser una Democracia, pero hoy que lo somos, las puertas

de la Comunidad Europea nos siguen cerradas. Pero no nos dijeron que las amnistías se sucederían a los

asesinatos como la noche sigue al día. ¿Quien podría afirmar en estas circunstancias que no hayan sido

los mismo amnistiados los autores de los asesinatos perpetrados desde que están en libertad? No nos

dijeron que la Democracia se iba a levantar sobre la bochornosa convivencia y en plano de igualdad con

estos asesinos. No nos dijeron que las derechas en el Poder hartan política de izquierdas claudicando una

y otra vez ante las exigencias marxistas. No se nos dijo que la huelga legítima se convertiría en salvaje ni

que el derecho de ejercerla libremente se convertiría en obligación impuesta a golpe de amenazas,

transformándola en un atropeyo contra el trabajador, contra la empresa y contra el país. No se nos dijo

que la Organización Sindical se entregaría en su totalidad al marxismo. No nos dijeron que la Moral se

relajaría a grados insospechados hasta el punto de vernos invadidos por la pornografía, la violencia y el

erotismo por todas partes. No se nos dijo que la paz y el orden que disfrutamos en el pasado se perderían

para dar paso a la anarquía actual de los continuos atracos, asesinatos, huelgas salvajes, cárceles

destruidas, viviendas ocupadas indebidamente, amenazas, coacciones y pillajes de todo tipo de los que ni

siquiera se han librado los tesoros históricos de nuestras catedrales. No nos dijeron que fa libertad que

ofrecían sería el libertinaje que ofende y viola la libertad de los demás. No se nos dijo que las Fuerzas de

Orden Público sería vejadas, agredidas y difamadas por cumplir con su deber, ni que habría que callar el

justo clamor contra los viles asesinatos de muchos de estos agentes del Orden por elementos terroristas

fuera de la Ley, mientras se consienten y se apoyan jornadas de luto y huelgas generales por la muerte de

un manifestante. No nos dijeron que la bandera española sería eliminada, ofendida y vilipendiada incluso

por personas que en razón a su cargo más respeto debían demostrar hacia ella. Apenas muerto Franco

hemos visto cambiar de chaqueta a infinidad de personas que no se la quitaron en cuarenta años.

Convertirse en campeones de la democracia a quienes nos repetían que era un sistema caduco y

decadente. Oímos hablar de opresión en la era franquista a personas que en ese tiempo se han hecho

millonarias, que han disfrutado de honores, privilegios y prebendas. Cuánta mentira, cuánta traición,

cuánto encono y cuánto odio. Cuánto disparate, cuánta irresponsabilidad, cuánta claudicación, cuánto

acomodo, hemos podido ver en el nacimiento de la Democracia inorgánica. Podríamos aquí repetir las

palabras de Ortega y Gasset cuando vio el giro que tomó la República: «Esto no es, esto no es».

Efectivamente, esto es la negación de la Libertad, del Orden, de la Paz, de la convivencia, del trabajo, de

la prosperidad y del gobierno. Pero por encima de todo es algo mucho más grave que todo esto: Es ni más

ni menos que la negación de España.

Luis ANTEQUERA

20-DICIEMBRE-1977

 

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