Autor: Pérez, Ruperto. 
   El jabón de Don Victorio     
 
 El Alcázar.    20/12/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ESLABÓN DE DON VICTORIO

Sr. Director:

Don Victorio Valle, catedrático de Hacienda Pública, publica en el diario ABC del 14.12.77 sin artículo

que titula «Los perros ladran, pero la. caravana pasa». Contra lo que pudiera pensarse por la cabecera, don

Victorio no nos cuenta ninguna historia del Oeste. Confiado en la bien demostrada ingenuidad de un gran

número de españoles y en la supina ignorancia en materia económica de un número todavía mayor, don

Victorio trata de hacernos tragar, perfectamente envuelto en el papel de celofán de un torpe comentario de

economía política, un carro de jabón. Don Victorio afila su pluma y aguza su entendimiento para escribir

a continuación del título: «Los comentarios habituales sóbrela actual situación económica española

propenden a presentarnos por doquier un negro panorama en todos los frentes...». Esta frase inclina al

lector a pensar que el panorama no es tan negro en todos los frentes, sobre todo en e! Frente Popular; pero

no, puesto que poco más abajo el señor catedrático confiesa; «No es mi propósito negar evidencias o

datos estadísticos...»; luego si, el panorama es muy negro en todos ios frentes, salvo en el Frente Popular.

Menos mal que «... el propio Gobierno la hizo explícita (la crítica situación) desde el primer momento...».

El médico oyó que el enfermo suspiraba: «Doctor, me estoy muriendo». El doctor le miró de soslayo y

dijo: «Lleva razón, Vd. se está muriendo» y dando media vuelta se recetó a sí mismo un complejo

vitamínico para consolidar su situación de médico de cabecera. «El Gobierno no ha permanecido

impasible ante esta situación económica, rompiendo así los moldes de actuación no can lejanos en el

tiempo como para que ya no se recuerden y que posiblemente, contribuyeron en forma decisiva a la

gravedad de la situación presente», declara don Victorio como un eco sin recordar, estando más cerca,

que el Gobierno permaneció impasible durante más de un año en cuyo lapso de tiempo rompió, sin

sustituirlos, lodos los moldes con los que se había fabricado el bienestar de los españoles y el propio

sillón de don Victorio. «Por primera vez en muchos años la política económica —se esté o no de acuerdo

con su línea— es la que guía a la coyuntura económica y no a la inversa» asegura don Victorio haciendo

un gracioso pliegue de adorno a su papel de celofán. Efectivamente, por primera vez en muchos años —

dicen que cuarenta— es la sucia política la que guía a la economía por caminos de desastre. Con esa clase

de jabón, poca ayuda puede prestar don Victorio a la economía nacional, aunque lo exporte. Si al menos

fuese de tocador...

Y que don Victorio disimúlelos ladridos,

Ruperto PÉREZ

 

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