Autor: Peralta España, Luis. 
   La crisis económica     
 
 El Alcázar.    20/12/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

LA CRISIS ECONÓMICA

Sr. Director:

En el diario «ABC», correspondiente al jueves, 15, y en primera página, figura la crónica enviada por el

corresponsal de dicho periódico en Bruselas, Ángel Marcos. Resalta el citado corresponsal que la

situación económica y la importancia que va adquiriendo el Partido Comunista en España, comienzan a

ser temas de preocupación en la capital comunitaria. Prescindiendo del concreto aspecto político aludido,

que merece comentario independiente, con brevedad voy a referirme al primero, ai económico,

comentado por las personalidades de la Comunidad Europea y calificado de alarmante. Los factores que,

según dichas fuentes, están contribuyendo a la crisis de la economía española, crisis grave y de

consecuencias imprevisibles son, además de la inflación, que el Gabinete Suárez no parece capaz de

dominar y el paro, la conflictividad laboral más alta de Europa «que puede dar al traste en breve plazo

con todos los avances logrados en el campo económico e industrial durante el régimen anterior».

Convendría que leyesen esta crónica los personajes y personajillos del actual régimen y los dirigentes de

los partidos políticos, que se empeñan en convencer al pueblo español —sin conseguirlo, claro está, por

su evidente falsedad— a través de sus intervenciones en Radio, Televisión y declaraciones de Prensa, que

la crisis económica que estamos padeciendo en nuestra Patria, responde a una «situación heredada».

Herencia de un régimen en el que, como tantas veces se ha dicho, España, partiendo de cero pasó a ser la

novena potencia industrial del mundo. ¡Ahora, no sé dónde estaremos! Deseo terminar esta carta con una

anécdota. Hace muy pocos días hablaba yo con un trabajador de la construcción, conocido mío, sobre la

subida de los precios. Literalmente, me dijo: En el régimen de Franco cambiamos las alpargatas por los

zapatos, y el incómodo medio de locomoción hasta el trabajo, por el coche utilitario. Yo —siguió

diciendo— y muchos de mis compañeros ya hemos tenido que desprendernos del coche. Como esto siga

así, volveremos a las alpargatas. Elocuente anécdota que, desgraciadamente, podrían repetir en estos días,

miles de obreros españoles.

Luis PERALTA ESPAÑA

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