Autor: Bugeda Sanchiz, José. 
   Kruschef ante la ONU     
 
 Pueblo.     Páginas: 1. Párrafos: 8. 

KRUSCHEF ANTE LA O. N. U.

LA presencia de Kruschef ante la Asamblea de las Naciones Unidas al frente de una delegación d« ciento treinta y ocho expertos, sin contar los pertenecientes a las delegaciones de Ukrania y Bielorrusia, muestra, sin lugar a ninguna clase de dudas, que la U. R. S. S. se apresta a montar uno de sus grandes tinglados propagandísticos. Esta cez la audacia ha sobrepasado todos loa límites esperados. Que Kruschef se presente en territorio norteamericano, haciendo valer sus derechos de jefe de na delegación en la O. N. U.

después de haber cancelada violentamente en París la invitación a Eisenhower para visitar la U. R. S. S.; que lo haga precisamente cuando la campaña electoral nortéamericana entra en su fase última y decisiva; que no se sienta molesto por las restricciones de movimientos que le ha impuesto el Departamento da Estado, señalándole bien a las claras que no está en un país amigo; que además se haga acompañar de todos los hombres de Estado de postura an-tioccidenta.1: Kadar, Fidel Castro, Sekú Turé, Tito, Nasser..., indican hasta donde cuenta Kruschef con producir en la O. N, U. la sensación suficiente para apuntarse un tanto decisivo a. su favor.

Verdaderamente, el prestigio de la O. N. U. nunca ha estado amenazado tan de cerca. Hay que tener en cuenta el nuevo ambiente que en la Organización ha de crearse con U admisión de todos los nuevos Estados. SI se exceptúa a Chipre, todos los demás pertenecen al bloque afroasiático, que es tanto como decir más o menos volcados al neutralismo cuando no a posturas antioccidentales mal Avanzadas. A la hora de firmar la Carta de San Francisco, la O. N. U. contaba con cincuenta miembros. Hoy, con las nuevas admisiones, estamos ya rozando el centenar. V no hay posibilidad de hacerse ilusiones sobre el sentido en que se pronunciarán la mayor parte de esos países en las futuras votaciones.

Sobre ´éste panorama piénsese el efecto que ´hubiera cansado una verdadera reunión en la cumbre de neutralistas y comunistas, que era exactamente lo que Kruschef proyectaba. Los argumentos comunistas hubieran prendido fácilmente en todas las, nuevas delegaciones, creando un clima en la O. N. U. decididaménte antioccidental. La Organización de las Naciones Unidas se hubiera convertido en un arma en contra de los que la dieron vida. No hubiera podido Kruschef soñar en ganar otra baza mejor. En adelante, toda la maniobra política comunista iría arropada por la misma O. N. U., y los occidentales vendrían a ser oficialmente los rebeldes insumisos a la gran organización mundial.

Afortunadamente, hay claros Indicios de que por esta vez los planes de Kruschef no van a realizarse. Los. países occidentales dan claras muestras de no Ir a entrar esta vez en el juego comunista. El anuncio de que Eisenhower hablará antes que Kruschef ha bastado para restablecer claridad a la situación. Naturalmente, no es posible saber a ciencia cierta los argumentos que va a emplear el Presidente norteamericano, pero es bien fácil adivinar que vamos a asistir a un balance de la situación mundial y de los esfuerzos hechos hasta ahora para conservar la paz a través, especialmente, de los proyectos de desarme. Kruschef, en vez de atacar, se verá precisado antes a responder. Y la Importancia de esto no necesita ser subrayada.

No va a ser fácil a Kruschef eludir la realidad de los hechos. Y esta realidad no.es otra que si los esfuerzos de desarme se hallan por hoy en un callejón sin salida; esto se debe únicamente a la reiterada negativa soviética de aceptar un sistema de control. Que el desarme es un tema manejado por la U. R. S. S. sólo con fines dialécticos es bien fácil .de demostrar; pero lo que Kruschef tendrá que probar esta vez es precisamente lo contrario. Esto se puede argumentar con toda ,1a falacidad que se quiera en un discurso propagandístico ante un congreso de correligionarios. Pero hacerlo en la O. N. U., por muy favorables que le sean las nuevas delegaciones, es una cosa muy distinta.

E! discurso de] Presidente Eisenhower tiene aún mayor relieve cara al futuro. Muy probablemente este discurso, ya al final del mandato, presidencia!, será el último de importancia que Eisenhower pronuncie. En cierto modo, habrá que considerarlo como su testamento en cuanto a política internacional se refiere, El efecto de este discurso sobre el futuro americano-puede ser muy grande.

El anuncio hecho por Macmillan de (¡ne a la vista de las palabras de Kruschef decidirá sobre su ida a Nueva York, por si es necesario «responder a la respuesta», es otro síntoma de que esta vez los • países occidentales forman un bloque mucho más compacto que en Ginebra o en París. La maniobra de Kruschef era lo bástante seria para justificar esta unidad. Afortunadamente para Occidente, esta unidad se. ha producido y no es fácil que en el transcurso de la Asamblea se rompa.

De todas maneras, la riqueza de temas que en la Asamblea han d« abordarse hace que esta 16 reunión del organismo supremo de la O. N. U. cobre una importancia excepcional. Pero estos temas han de justificar que les dediquemos futuros comentarios.

José BUGEDA

 

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