Autor: Fontana, José María . 
   El porvenir democrático     
 
 El Alcázar.    17/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 31. 

EL PORVENIR DEMOCRÁTICO

TENEMOS que aturdimos de desesperación y acorazarnos de pesimismo. Hay que torcer el cuello al

optimismo de los profetas de la felicidad democrática «para mañana», entre las risas y exultancias de los

imbéciles y las lágrimas impotentes de las víctimas. Que nadie se haga ilusiones. El «mal» triunfa y lo

hará por mucho tiempo. Siento tener que predisponeros a la aceptación de las plagas bíblicas. Nos

aguarda el desorden, la humillación nacional hasta el bochorno, el paro y el hambre, el reinado del odio

fratricida, la confusión de las lenguas, la subversión de los valores, la ruina económica y el brutal

retroceso en el nivel de vida, con la violencia terrorista entronizada en el país: Abrieron la caja de

Pandora y soto campan los horrores y los monstruos goyescos... El látigo ha de marcarnos a todos las

espaldas con costurones dolorosos y traumas innúmeros, hasta hacernos retorcer de angustia y de

desesperación. Sólo sangre, división y lágrimas, mientras una hedionda oleada de cieno lo sumerge todo.

No hay creación en el campo del espíritu. No hay obras nuevas y sólo la erosión de lo que se hizo en

tiempos de esfuerzos unitarios: Los jinetes del Apocalipsis galopan libremente por España. El español

creyó en la libertad total y en la satisfacción inmediata de todos sus deseos y reivindicaciones. No hay

límites ni normas, todo el monte es orégano y a triscar se ha dicho, pateándolo todo: El espectáculo es de

aquelarre de brujos en noche de plenilunio. No existe seguridad para nadie ni respeto para las leyes. No

hay otra norma que la realidad de lo que es y ocurre, se ha dicho por los máximos responsables.

Se va a por todo y no se obtiene nada..,: he aquí la divisa del nihilismo, cada vez más expansivo.

Se está creando, a conciencia, el magma invivible, para que pasado mañana, el pueblo y todos, con el

horror en el alma, el vacio en el corazón y el sabor de ceniza en la boca tras la épica del desorden y de la

secesión terrorista, acepten, conformados, la norma implacable del totalitarismo marxista.

¿Por qué la democracia parlamentaria ha de significar en España:

—el desorden sistemático;

—la quema y el insulto a la Bandera;

—la ruina económica para todos;

—el triunfo de la pornografía y de los maricas;

—la infecundidad y el retro-ceso;

—el desprecio a la espiritualidad y libertad religiosa;

—el camino recto para el totalitarismo;

—la destrucción de lo alcanzado;

—la supremacía del odio desatado...?

¿Y a cambio de que...?

Demasiado y monstruoso precio:

—para que vuelvan cuatro momias apelilladas,

—para que los «líderes» hagan turismo político caro por el mundo y a costa del país;

—para que existan publicaciones sin ética, ejemplares de lo que es la desinformación;

—para que coman en restaurantes de «cinco tenedores» nuestros inéditos parlamentarios

—para que haya impunidad y vía libre para todo lo que en el mundo es delito sancionable;

—para echar papelitos en unas urnas.

Confieso, con humildad, que leo todo cuanto puedo, tanto de las vestales periodísticas de la democracia,

como de los grandes personajes del Régimen, deseoso de encontrar, aunque sea sólo una brizna de idea,

plan, análisis, prospetiva... seductora y convincente. Pero el yermo y la desolación es total, sin nada a que

agarrarse o llevarse a la mente. Por no haber, no hay siquiera la oratoria o murga con que se nos

amenizaban los desastres de la II República. El panorama está calcinado... Yo no quiero dudar de los

altísimos ideales que inspiran a los partidos y sus jerarcas...; pero me hieren la vista y el olfato los

resultados y frutos que obtienen. Por favor, ¿dónde hay algo positivo? No voy a negar los defectos y

errores de la derecha, pero ahí está, mayestática, una izquierda ignorante, antinatural y anticientífica,

borracha de ideologías que producen lo contrario de lo que dicen y propugnan, que nos empuja a un

progresismo que desemboca en un campo quemado y detrítico, entre la bruma de los tópicos más

gastados, entre hienas democráticas, con la sola perspectiva de violadores de sepulcros y satanismos

lúcidos y diabólicos. ¿Seré incapaz de ver las bellezas de la aurora boreal democrática? Porque parece que

ellos si la ven y hasta la palpan y la gozan. ¡Cuánto me gustaría participar del jolgorio! Si organizaran

cursillos de readaptación (fuera de los manicomios, claro) me matriculaba enseguida. Pero no, amigos y

enemigos. Todos, riendo o llorando, vamos a bajar a los infiernos dantescos, a purificarnos por el dolor

más inhumano y el fuego destructor. Dejad toda esperanza y aceptad, incólumes, el trágico destino, pero

sin inclinar la rodilla ni la cerviz... Con la moral de hombres libres. Es lo único que puede salvarnos.

José M.* FONTANA

 

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