Autor: Carrasco, Javier. 
   Tiempos modernos     
 
 El Alcázar.    23/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 8. 

TIEMPOS MODERNOS

Cabanillas sacó ayer a ut primera página del hemiciclo un comentario síntesis de ¡a gestión de su

Ministerio que no lo mejora ni Escarpit. Se salió al cierre de la sesión con una ´´disertación estructuratista

con ribetes de torna que, al margen de cuadricular el planing de su departamento, nao a explicar, pero en

mejor, que la cultura iba a repartirse desde la avenida del Generalísi-mo, justamente, a aquellos que la

necesitaban. Un pinto pinto vulgar con pretensiones superiores que hoy todos los políticos se sueñan

estadistas ´Carlota,..* adoctrinaba «ese gallego que ha llegado a ministro» a la Bustelo, amen en su fuero

alterno debió reconocer la alegoría intelectual del pequeño contrincante. Que no se trata de dar libros o

magnetófonos a diestro y siniestro o abrir casas del pueblo, que la superestructura de este negocio no pasa

por las entendederas de ta praxis.» que el ministro es un teórico en esta ciencia nueva de la administración

cultural y esto ni tú ni ninguno de los que estábamos presentes, para ha que las subvenciones siguen

estando en las manos, a su libre albedrio, sin más monsergas del nuevo Sausurre de la política.

Elevó el tono Cabanillas, sí señor. Ya estaba bien de que Múgica, a lo basto, dijera que *en la comisión

de Defensa el mando y los parlamentarios estamos plenamente de acuerdo porque el vicepresidente

Gutiérrez Mellado tiene unos planteamientos plenamente democráticos de la función del Ejército. «Que la

Constitución va a enseñarse en los cuarteles para que todos los soldados sepan lo que van a votar» y más

directo todavía, como un salivazo, "De Canarias no hemos hablado una palabra». Minucias comparadas

con la exposición magistral de Cabanillas. Ahí iban también Emilio Attard jurando a la pata la Sana que

«rechazamos la interpretación catalanista del proceso autonómico valenciano. No admitimos control

centralista ni mucho menos periférico» y ese ucedista, miembro de la comisión de Educación del partido,

manchego por más señas, que afirma que «el ministro Clavero nos está obligando, chantajeando casi para

que formemos gobierno preautonómico cuando ésta es una necesidad económica pero no política en La

Mancha; para qué vamos a engañarnos. Nos ha dicho nada menos que si no lo hacemos quedaremos

oblados entre otras regiones pre autonómicas que, al parecer, se han plegado ya al deseo de La Moncloa».

Banalidades. O se estaba a la aprobación de presupuestos, que no había forma de sujetar a la gente en los

escaños («Juan, por favor, cómo sois, ni para meter la llave...», le regañaba Fernando Abril a Gich, que es

diputado y todo pero que se estaqueaba cuando las votaciones) porque la cosa no tenia misterio o se

escuchaba a fío en su epístola moral a los esforzados de la jornada.

LA DIASPORA

Pero lo que no se podía consentir era la diáspora de personas y hechosfiurade contexto. El ministro Oreja

da la señal de alarma, ¿ha llegado al fin nuestro embajador en Argelia? Muchas bombas han hecho falta

para que el titular de Exteriores se ponga tenso en cuanto le mientan a Cubillo. Fernández Ordóñez, que

no quiere seguir siendo más la «fuente absolutamente fidedigna del Gobierno», se atreve, sin embargo, a

juzgar la desastrosa intervención del bendito Mellan en defensa de su proyecto: «Creo que los socialistas

le han dado una paliza...» Pero, ¿este hombre-ministro, sabe o no sabe de derecho presupuestario?», «no

me preguntes, no me preguntes», dice el de Hacienda por decir algo. Comidillas que sólo interesan a los

periodistas: Que si Clavero va a ser cesado en d gabinete pra hacerlo « Tarradeüas» de Andalucía, que si

Martín Oviedo va a cumplir lo que promete («Todos en el Consejo rector de RTVE estamos dispuestos

aque sea operativo y para ellos en la primera quincena de enero, a pesar de las fiestas desglosaremos

nuestras competencias de las de la dirección del organismo»), que si el comunista y vicepresidente de la

mesa, Santiago Alvarez, será también de fiar («No vamos a ceder ni un milímetro, como te lo digo, en

garantizar los derechos de los trabajadores de la prensa estatal»). ¿Y un ministro militar parad Interior o

no? «Si no se lo dices a nadie _qué cosas_ la que cuenta es la opinión de Carrillo». Alvarez de Miranda,

cuando no se equivocaba organizando votaciones, -ayer de una tacada consintió dos intervenciones fuera

de reglamento y se olvidó de someter a cómputo dos artículos de la ley— patinaba peligrosamente en sus

declaraciones: «Puede decir que d presidente, al acabar elaño se siente satisfecho porque ya se ha

superado la etapa de consolidación y ya estamos encarrilados haría la constitución, de cuya aprobación no

quiero dar fechas definitivas. En cuanto a la comisión de encuesta para los sucesos de Málaga y Tenerife

creo que debe afectar tanto a las fuerzas de la represión como alas extremistas que las provocan en

muchas ocasiones». Claro que el presidente de la Cámara no es capaz de destapar la olla dialéctica como

Pío y a veces los términos archivados en el franquismo se le escapan gozosamente. Está de moda este

caballero porque, en el análisis semiológico de estas Cortes, alguien deberá incluir d dato de que el 22 de

diciembre ya no se habló de franquismo sino de «otros tiempos» como si d Terciario hubiese acabado un

poco antes de la lotería y nos encontrásemos ahora después de la guerra de la galaxias. Otros tiempos,

dijo también Gervasio Martínez Vmaseñor mientras buscaba en ese «libro rojo» a lo Suárez que son los

pactos de La Moncloa (edición de bolsillo) las argumentaciones para la defensa de sus tesis. Martínez

Pujalte, convertido en repelente cazaconsignai del Poder lo recomienda como un auténtico Kempis dd

buen parlamentario. Luis Yáñez, mientras las enmiendas se van volatizando en el tablero de resultados,

prefiere seguir con la cantinela de «alternativa de poder» últimamente muy difundida. Tiene un subtítulo,

que le puso Felipe en Moscú. «Posiblemente en seis meses». Y el estríbalo se repite: «UGT fortalecida

tras las elecciones sindicales, desgaste de Gobierno actual y comicios municipales». Alguien le sacó una

réplica pero el PSOE se aprendió rápidamente d nuevo hit: «Se exagera ¡as posibilidades

intervencionistas del Ejército», con su correspondiente estrofa: «Eso es un atentado al honor de las

FF.AA. y alas intenciones de la Monarquía». Nada, que ni Pepe Jaí, agricultor de más agallas de la

minoría socialista catalana logró parangonarse con Cabanillas, todo numen anoche. Y eso que como para

afianzar la base dd discurso puso verde al Instituto de Relaciones Agrarias, residuo «de otros tiempos».

Tiempos modernos, sublime, como la de Charlot.

Javier CARRASCO

23 —DICIEMBRE— 1977

 

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