Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Pasó el tiempo de las lamentaciones     
 
 El Alcázar.    28/11/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

CRÓNICA DE ESPAÑA

PASO EL TIEMPO DE LAS LAMENTACIONES

SUS fotografías no tuvieron el honor de inscribirse en las primeras páginas de los periódicos

dominicales. Ni tampoco hubo en éstas una voz enérgica de acusación y de repudio para los

verdaderos culpables, que tampoco ahora fueron los autores materiales de los disparos. La

hombría de bien, la dignidad, el sentido del honor y hasta el puro instinto de supervivencia

parecen haber fenecido en España. Pero en el silencio de lo eterno, allí donde no alcanzan las

salpicaduras de la villanía, allí donde no hay espacio para la cobardía de los hombres, los

ángeles y las almas de los predecesores en el victimario, clamaron al unísono:

—Comandante Joaquín Imaz. ¡Presente!

—Guardia Antonio Tejero Verdugo. ¡Presente!

Luego han llovido de lo alto lágrimas de vergüenza. Desde la paz inmensa de los muertos, se

hace mes neta la sangre de los vivos. Y España es ya apenas eso: un triste estercolero, entre

cuyos desperdicios políticos muy pocos perfiles pueden salvar su entereza. España agoniza,

comida por la gangrena. Su carne política está corrompida y apenas si las manos criminales,

que no son sólo las que disparan, han dejado anticuerpos en cuya ofensiva ponen un último

aliento de esperanza. Imaz y Tejero. Dos apellidos de servidores de una Sociedad y una

Administración que no los merecían. Dos víctimas más que se unen a la tremenda relación de

los muertos impunes bajo la falsificación democrática que nos destruye. ¿Pero víctimas de

qué? ¿Víctimas de quiénes? Otra vez han sido asesinos de la ETA los autores del crimen de

Navarra y asesinos del GRAPO los autores del crimen en Segovia. Pero la culpabilidad por la

autoría no concluye en tan tosca afirmación de parte. En todos los seminarios europeos

interesados por el terrorismo, se conoce que ETA está vinculada a través de tortuosos caminos

con la central de mando en Moscú, de la que dependen «los Partidos Comunistas de los países

no comunistas», entre ellos el PCE. También es sabido que el GRAPO tiene un nacimiento

equívoco y equívocas fuentes de inducción, ambas con ideología y estructura

internacionalistas. Desde el atentado a Carrero Blanco a nuestros días, la mecánica del

terrorismo en España ha sido diseñada y decidida lejos de la disciplina inmediata de los grupos

ejecutores. La mayoría de las veces, aunque no siempre, las víctimas fueron elegidas por los

brazos materiales de la conspiración. A los organizadores daba igual en esas ocasiones que la

víctima tuviera éste u otro nombre y las viudas este o aquel perfil. Lo importante, en suma, era

el cumplimiento de las fases tácticas de la estrategia global revolucionaria o de destrucción de

España. Cuando se juega el dominio del Mediterráneo y en concreto de su acceso desde el

Atlántico, no conviene a los imperialistas, sean rojos o de otro cariz, que España sea lo

suficientemente fuerte para poder defender su soberanía, su independencia y, en suma, su

libertad. Por la soberanía, por la independencia y por la libertad de España han caído

acribillados el Comandante Imaz y el Guardia Tejero. También todos los militares y civiles que

les precedieron en esa tremenda y acusatoria marcha de la muerte. En esa acelerada marcha

de la agonía de España. Las Fuerzas Armadas, las Fuerzas de Orden Público y las Fuerzas

Civiles de la Lealtad a la Patria, se tiñen con la sangre de muchos de los suyos. ¿Y qué hace el

Gobierno para remediarlo? ¿Y qué hacer» los partidos para impedirlo? ¿Y qué hacen las

Cortes para evitarlo? Las Cortes que se encresparon para la absurda y peregrina defensa de

un enfermo mental metido a salvador de agitadores, apenas si tendrán unas palabras hueras y

unas frases de puro compromiso para dolerse de la muerte de quienes, pese a todo, siguen

fieles a la disciplina, hasta el punto de servirlas. Pero en el hemiciclo de la Cámara de los

Diputados, volverán a resonar agoreras viejas palabras y a tomar cuerpo de denuncia antiguos

recuerdos de exasperación. Acaso estallen aquéllas dichas por el diputado Cid, a propósito de

la situación del orden público, el 16 de junio de 1936: «La fuerza pública está ejerciendo

funciones, más que de protección, de miembro de la Cruz Roja, pues se limita a recoger los

muertos y heridos para enterrarlos y llevarlos a los hospitales. A tal extremo se ha llegado a

consecuencia del abandono del principio de autoridad, que si se siguiera esa piadosa

costumbre existente en muchos pueblos castellanos de poner una cruz donde muere una

persona violentamente, sería un espectáculo macabro el que presenciaríamos al recorrer las

poblaciones». ¿Pero conmoverán a alguien en las actuales Cortes las palabras y los hechos de

las Cortes del 36? En aquella misma sesión a que pertenecen las palabras del diputado Cid,

pronunció su último y definitivo discurso el diputado Calvo Sotólo. En aquel mismo escenario,

fue condenado a muerte por La Pasionaria. No es ofuscación. Son los mismos nombres. Son

análogas situaciones. Son los mismos cuervos sobre el cuerpo cadavérico de España.

¡Estamos sí, señor Suárez, en análogo punto al que llegó Casares Quiroga el dia en que

masones y marxistas decidieron clausurar para siempre el verbo acusatorio del diputado Calvo

Sotelo! Usted y los suyos, señor Suárez, nos han conducido a esta situación de trágica

analogía. Ahora como entonces, los crímenes quedan impunes. Ahora como entonces, la Patria

se desmembra en autonomías y «nacionalidades». Ahora como entonces, la inseguridad

personal alcanza grados insoportables para el ciudadano. Ahora como entonces, el cuerpo

social es presa de la anarquía y el desquiciamiento. Ahora como entonces, las oligarquías

partitocráticas se comportan como alimañas depredadoras. Ahora como entonces, la

incontinencia sindical aniquila la producción. Ahora como entonces, la economía se hunde bajo

el peso de la demagogia, de la corrupción, de la incompetencia, de la dimisión ante intereses

internacionales y del absurdo. Ahora como entonces, las Fuerzas del Orden Público viven

inmersas en la desmoralización y los reformismos inhabilitado-res. Ahora como entonces, las

Fuerzas Armadas se ven sometidas a torpes «actualizaciones» ideadas por políticos

deleznables. Ahora como entonces, no existe un hombre de Estado capaz de restablecer

civilmente la normalidad política y la autoridad del Estado. No me avergüenza, muy al contrario,

imitar en esta hora crucial el homenaje de un gran español a otro que fue vilmente asesinado

por manos afines a las que ahora siguen ordenando matar y matando: Comandante Imaz y

Guardia Tejero: que Dios os dé su eterno descanso y a nosotros nos lo niegue hasta que

sepamos ganar para España la cosecha que sembráis con vuestra muerte. La recogida de esa

cosecha, sin embargo, no será posible sin antes limpiar la siembra de la cizaña que impide su

granazón. Ha terminado, pues, la hora de las lamentaciones. Ha concluido el tiempo de las

pasividades. Ya no es ocasión para falsarias desdramatizaciones. Si España, la democracia y

la libertad perecen a manos de sus permanentes y solapados enemigos, debemos hacerlo con

ellas. Pero, dejando a salvo nuestra dignidad y nuestra honra de españoles.

Ismael MEDINA

 

< Volver