Autor: Villena, Herminia C. De. 
   Si alguien ultraja a España o a su bandera, defendedlas a toda costa  :   
 Jura de Bandera en el cuartel de instrucción de Marina de Cartagena. 
 El Alcázar.    19/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

SI ALGUIEN ULTRAJA A ESPAÑA O A SU BANDERA, DEFENDEDLAS A TODA COSTA

Jura de Bandera en el cuartel de instrucción de Marina de Cartagena

CRÓNICA DE MURCIA Por Herminia C de Villena

En el patío de armas del Cuartel de Instrucción de Marina de Cartagena han jurado bandera 1.040 reclutas

y tres paisanas que en su día no pudieron hacerlo. U no de ellos fue declarado recientemente inútil para el

servicio militar. Otro es agente de la Policía Municipal de Cartagena. Asistieron a la ceremonia jefes y

oficiales y los familiares de tos marineros en Húmero de tres mil. El acto fue presidido por el capitán

general de la zona marítima del Mediterráneo, almirante Elizalde y revistió especial solemnidad.

Recogemos integro el texto de la alocución que dirigió a los marineros el comandante jefe del cuartel,

capitán de fragata don Antonio Gadea: «Marineros: Todo acto castrense, como el que hoy celebramos, ha

de ser breve y conciso, sin nada superfino, pero tiene que ser entrañable y debe contener alguna

enseñanza que sirva de norma de conducta. Por eso, mi alocución de hoy, va a consistir en una reflexión

sobre el significado del juramento que acabáis de prestar. La promesa hecha a España, a nuestra Patria,

Nación soberana, una e indivisible, adquiere su sentido pleno, al poner por testigo al Dios eterno y

todopoderoso, creador de cielos y tierra. El signo externo del juramento, d beso a la bandera, patentiza de

manera inequívoca el firme propósito de ser fiel a la promesa, de cumplirla hasta sus ultimas

consecuencias: hasta derramar, si fuera preciso, la última gota de sangre. La promesa consiste en respetar

y obedecer siempre a vuestros jefes, en no abandonarles nunca y en defender el honor y la independencia

de la Patria y el orden dentro de ella. Son palabras duras: respetar, obedecer, ser fiel, entregar la vida... En

estos tiempos en que no se piensa más une en la comodidad y en el placer; cuando el nombre, henchido de

soberbia, se proclama soberano y se niega a reconocer la soberanía de Dios, es de hombres recios lo que

acabáis de hacer. Los encogidos, los cobardes, los apatridas; los que encubren su responsabilidad tras las

masas irresponsables, no lo entienden. Pero vosotros, jóvenes generosos, que formáis parte del noble

pueblo español, del valeroso pueblo español; vosotras que lleváis el nombre de España grabado a fuego

en vuestros corazones, sí que lo entendéis. Y vuestro amor a España, ancho y profundo, como debe ser, os

lleva a no regatearle a vuestro servicio con excusas injustificables, y aceptáis el compromiso de honrarla y

defenderla con alegría, con naturalidad, sin daros importancia, como un acto más del servicio. Y ahora

qué tras el juramento a la bandera ya sois marineros, miembros de pleno derecho de los ejércitos de

España, y ante vuestro inminente cese en el batallón de instrucción de esta unidad, yo, vuestro

comandante, os doy la bienvenida a la Armada y os doy mi última orden: «Si en vuestra presencia, como

por desgracia está ocurriendo con harta frecuencia, algún mal nacido se atreviese a ultrajar a España o a

su bandera, defendedlas a toda costa».

 

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