Autor: JASA. 
   Una voz silenciada     
 
 El Alcázar.    21/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

UNA VOZ SILENCIADA

Muchos se han preguntado porqué el siempre locuaz Felipe González no quiso mentar palabra ayer a su

llegada a Barajas. Igual tenía algo que ocultar o perdió súbitamente los modos democráticos, cosa nada

extraña viniendo de un país libre como la Unión Soviética. De todas formas, puede sentirse satisfecho a

su llegada. Sus chicos se portan bien: envían telegramas de pésame cuando muere un policía, insultan,

apedrean y ofenden a otros policías y alertan contra la escalada de violencia mientras promocionan a

modo los «derechos» de las «nacionalidades» del «Estado federal español». Afanosos que son los

muchachos. Hasta han conseguido triturar, a base de auténticas dentelladas, la moral y la base militante

del siempre venerado profesor Tierno. Por supuesto, sin poner jamás en tela de juicio el permanente

magisterio del viejo líder, faltaría más. Aunque todavía no se sabe a qué embajada centroafricana podría

ir destinado Raúl Morado, es patente el proposito del PSOE de colaborar con el PSP sin alterar sus

cuadros ni modificar su libertad de actuación. Lo demás son habladurías, claro. Aunque es fácil reconocer

el auténtico disgusto que les ha causado a la ejecutiva de García Morato, 165, 2º, d que hoy se reúnan en

la calle Espoz y Mina, 5, a las siete de la tarde, los denominados «grupos extraparlameatarios».

Pobrecitos ellos; ¿querrán firmar su Pacto de la Moncloa particular? Por lo pronto pretenden nada menos

que «formar la oposición a Suárez». Ahí es nada. Como si Carrillo y González no cumplieran con cuidado

exquisito este honroso cometido democrático ofreciendo al pueblo español una contrapartida propia en

abierta pugna con Suárez, hecho de todo punto visible a cualquier observador avezado. Una muestra

elocuente: el Gobierno programa «austeridad en la laminación de la ciudad». El PSOE, la oposición, la

alternativa de poder, cumpliendo con audacia el mandato de sus millones de votantes, inmediatamente

replica: austeridad, sí, pero en todos los núcleos urbanos, y no sólo en las grandes capitales. ¿No es

maravilloso? Nuestra alternativa de poder funciona. Podemos estar tranquilos. Un poco más en serio

quisiera decirles que, por lo que me han contado, las presiones que reciben desde todos los ángulos los

grupos extraparlamentarios que tuvieron la fatal idea de reunirse hoy para opinar sin contar ni con Suárez

ni con González son inenarrables. Las reglas del juego son que la polarización entre dos no admite en este

país a ningún interlocutor que no quiera avenirse a la «preocupación homologadora» de unos y la

«reivindicación proletaria» de otros. Así que ya pueden coger sus trastos los históricos, d arde, el Sr. Gil

Robles y los liberales de Larroque y largarse a otra parte porque no caben en este país libre y federado. Y,

por supuesto, mucho menos Areilza. ¿A quién se le ocurre a estas alturas presentar todo un llamamiento a

la burguesía para formar «una pleamar de opinión pública» sin haber firmado el Pacto de la Moncloa? ¿A

quién se le ocurre denunciar la confusión y los peligros dd eurocomunismo cuando Yale y Harward han

oído que Carrillo es un demócrata de toda la vida? ¿A quién se le puede ocurrir meterse ahora con los

comunistas después de haber recibido en su casa al héroe de Paracudlos y asistido ostentosamente a la

«cumbre tripartita» con la bendición homologadora en la mano? Menos mal que d también liberal Vicente

Roa nos ha aclarado que dios no son ni de izquierdas ni de derechas. Si no nos quedaríamos perplejos.

Para resarcirnos pronto podremos contemplar a gusto, sin necesidad de guardar largas colas mendicantes

en Perpignan, d «Ultimo tango en París», lo que, sin duda, nos proporcionará la misma sensación

liberadora que si a Alvarez Miranda le dicen Barros de Lis y demás disidentes que sí, que por fin se van

todos con Suárez. No le caerá la breva al presidente dd Congreso. Los de UCD están que trinan porque no

se ha contado con dios para nada a la hora de tomar la decisión histórica de disolver un partido

dentocristiano. Pero, eso sí, se siguen manteniendo «frecuentes contactos». Pero d que ha debido dejar

pálido —otra vez— a Suárez y su comité ideológico es —como no— Camuñas. Sí señores, éramos pocos

y parió la abuela. Por si estuviera poco embrollado d panorama político, en temimos que más de uno se

atreve a vaticinar como catastróficos, resulta que va el equitativo empresario de «Guadiana» y suelta en

Baleares que «a lo mejor sucede que antes de las municipales hay elecciones generales». Horror de los

horrores. Pero ¿es que no era bastante con apesadumbrar a la nación con la amenaza de dos votaciones

casi consecutivas en d ámbito sindical y municipal sino que ahora también se le dice que tendrá que

volver a elegir, como aperitivo, a sus «representantes parlamentarios» por segunda vez en menos de un

año? Por favor, ¿a qué juegan? Estoy convencido de que el titular del palacio de la Moncloa no debe

ganar para sustos con declaraciones de este tipo. Mientras que Suárez se esfuerza en permanecer como d

olmo viejo que se yergue en la plaza de España de Cebreros en medio del tránsito rodado a base de su

exigua mayoría parlamentaria, uno de sus dirigentes «disueltos» en UCD le suelta esta espantada que

supera con creces todos los innumerables despropósitos largados por Alvarez Miranda o Jiménez de

Parga en su amplio balance de disgustos a la Moncloa. Vamos a ver quién enmienda la plaza al

«prometedor» ex ministro liberal. Marchando un desmentido caliente de Cedaceros, 11. El último que nos

ha llegado corresponde a «la primera parte de la reunión que mantienen d comité ejecutivo de UCD con

los secretarios regionales y provinciales» y consta, más o menos, de ocho folios. Les ahorro mención de

su contenido porque para eso está RTVE o d «Arriba» que quieren seguir mencionando como fundado

por José Antonio. Me limito a exponerles, para terminar, que debería existir algún derecho humano

homologado para impedir que una central sindical como USO, no dispuesta, por lo que parece, a irse de la

mano con González, tenga que soportar esta alternativa desde d poder: o negociar la asimilación o sufrir d

abandono más absoluto. Alguien parece que llegó a pensar ingenuamente que en la nueva democracia de

Suárez cabíamos todos sin discriminación. Ahora pocos son los que no se han convencido ya de que la

condición de ciudadano pasa bajo la voluntad de Carrillo, González o Suárez.

JASA

 

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