Autor: Barriocanal Arnaiz, Santiago. 
   Un triste espectáculo     
 
 El Alcázar.    28/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

DE RE PUBLICA

UN TRISTE ESPECTÁCULO

Señor director:

El pasado día 18 volvimos a contemplar un bochor-noso espectáculo propiciado una vez más por RTVE.

Los protagonistas en esta ocasión fueron tres. Un representante de televisión, que no supo ser presentador,

no pudo ser moderador, y terminó de simple cronometrador, dándole a todo ello un cierto aire de

competición deportiva, e incluyendo el lanzamiento de una moneda al aire, para que no faltase de nada.

Los otros dos participantes fueron los secretarios generales de las centrales sindicales que corno

consecuencia del llamado pacto de La Moncloa, ajuicio del Gobierno y de los partidos políticos firmantes,

son a las únicas que en este momento se tes concede el derecho a tener voz, cara a la opinión pública.

No es mi pretensión, en este escrito, analizar sucintamente el fraude total que para los trabajadores

televidentes específicamente y para los españoles en general supuso, a mi entender, el tratamiento que a la

problemática del mundo sindical se dio en ese programa. Sería, muy a pesar mío, excesivamente subjetivo

y partidista, ya que la impresión que obtuve, fue totalmente desmoralizante. Pero sí quiero, y de ahí el

objeto de mi carta, denunciar el uso indebido de un espacio de televisión, la cual sufragara os todos los

ciudadanos. De ser una auténtica información sobre la temática, electoral sindical pasó a convertirse en

una pugna dialéctica, a veces con matices de cuasiagresividad, y meramente propagandística de la

tendencia que defienden ambas centrales. Pasemos por alto afirmaciones tópicas tan tajantes como que

para definir la clase obrera se recurra a términos como «explotado» o «no explotada», o «que durante

cuarenta años no ha habido elecciones sindicales democráticas», cuando los mismos que ahora lo dicen en

las últimas del año 1975, autoproclamaban como ganadores a las candidaturas unitarias en las elecciones

a nivel de empresa, y «que no han existido convenios más que de ámbito de empresa», cuando son

sectores enteros los que han venido negociando todos sus convenios a nivel nacional o ínterprovincial,

etcétera. Pero lo que es inadmisible es que un programa que se presenta bajo el titulo de «ELECCIONES

SINDICALES», lo único que se diga sobre ellas, de interés general, es la postura que se sustenta por

ambas centrales sobre las listas abiertas y las cerradas (ahora «sindicales»), ya de sobra conocida por

todos a través de la prensa diaria y la propia televisión, y se limite el resto del tiempo a puenar sobre si

uno de ellos es o no secretario general elegido democráticamente o si el otro fue designado o elegido para

ir a la O1T. Esto no es serio. La información exige veracidad. Y la información que nos propuso

televisión era sobre elecciones sindicales, no la vida, obra y «milagros» de dos representantes de unas

asociaciones sindicales. Ni hubo información, ni existió clarificación respecto a planteamientos

electorales, pues el sistema de listas abiertas o cerradas aunque de gran importancia, no es lo único que

articula un proceso electoral. Si tenemos en cuenta que tal y como se dijo el programa era grabado, se

pudo y se debió suprimir el mismo, a la vista de lo negativo que su conjunto resultaba y eso en beneficio

de los españoles, bien sea en su calidad de ciudadanos o de trabajadores, de las asociaciones sindicales

arbitrariamente excluidas, de las propias que estuvieron en ese espacio «representadas», de los

propiciadores de ese programa y del propio Gobierno, A no ser que lo que pretendió el espacio de

televisión aludido, en vez de informar fuese deformar aún más el panorama sindical. Si fue esto último,

entonces mí felicitación puesto que se consiguió plenamente.

Atentamente:

Santiago BARRIOCANAL ARNAIZ

N. de la R.: En su forma de ver las elecciones sindicales, UGT es partidaria de que cada «Central»

presente una candidatura cerrada en la que puede haber más candidatos que puestos a cubrir. Al votarla,

se podrían tachar los nombres que se quisieran, libremente, y no contó ocurrió en las elecciones políticas.

La distribución de puestos en el Comité de Empresa (algo asi como el antiguo jurado) seria proporcional

al número de votos sacados porcada candidatura. Es decir: que si la candidatura X saca, por ejemplo, el

50 por ciento de los votos, le correspondería el 50 por ciento de los puestos. Los puestos en el Comité de

Empresa corresponderían a los candidatos que sacasen más votos en cada candidatura. Por su parte,

Comisiones Obreras piensa que hay que votar al candidato que tenga la confianza de los trabajadores,

independientemente de la Central a la que pertenezca, pero, después, ka distribución de los puestos en el

Comité de Empresa se hará en proporción al número de afiliados de cada Central, en la empresa. Sobre

este tema de las Elecciones Sindicales, se tendrá que derramar mucha tinta. Hay otras centrales que

también cuentan y sobre todo los sindicatos independientes y los trabajadores independientes.

 

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