Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   ¿Y Qué?     
 
 El Alcázar.    26/11/1977.  Páginas: 2. Párrafos: 5. 

"digo yo que...:

¿Y QUE?

Lo que pasa es que nosotros nos hemos empeñado en no admirar los logros del Gobierno Suárez. Sin

embargo, ahí está, como prueba fehaciente de los pasos positivos que avanza nuestra democracia, el

ingreso en el Consejo de Europa, que ha tenido como protagonista feliz a nuestra Patria y como

intermediario al ministro Oreja, que ha llegado a Estrasburgo y que ha firmado la Convención de los

Derechos Humanos. Como nos interesa una barbaridad saber qué es el Consejo de Europa, nos hemos

enterado de que es un órgano constituido por veinte naciones, contando a España, integrantes todas de la

Europa libre. ¿Qué poder tiene el Consejo de Europa? De momento, su instrumento más importante es el

Acta de Convención de los Derechos Humanos. El ministro Oreja, después de haber firmado, ha asistido a

la ceremonia de izar la bandera de España entre las de Suecia y Portugal, interpretándose el himno

nacional y siendo abrazado nuestro ministro por un austríaco delirante que ha manifestado que hacía

cuarenta años que esperaba que España ingresara en el Consejo de Europa y que al fin lo había visto

logrado, por lo cual se sentía el vie-jecito lleno de satisfacción y orgullo. ¿Quedan en el Consejo de

Europa? Dar, no dan mucho. Vamos, prácticamente no dan nada. Pero en cambio, el que ingresa tiene que

pagar una cuota que, si no me equivoco mucho, se eleva a los ciento treinta y cinco millones de pesetas al

año. Como es lógico, España no podía faltar en esa especie de Instituto Berlitz donde se reúnen los

Caballeros de la Tabla Redonda, y que además tienen una bandera. ¿Cómo es la bandera de Europa? Azul

con un círculo de estrellas doradas. Veinte naciones, veinte estrellas. Lo último que yo sé del Consejo de

Europa fue el vil cachondeo que se trajo sobre él el ideólogo comunista Suslov, cuando dijo que a lo más

sería el Consejo de media Europa, cosa en la que es preciso dar la razón al bolchevique porque ahí, en

Estrasburgo, hay naciones importantes representadas tal como Luxemburgo, Monaco y, si no me

equivoco mucho, la República de San Marino a la que le han hecho una rebaja en la cuota de socio.

Mis lectores se preguntarán si es que hay un economato; si ese Consejo edita unas tarjetas, tipo «Dinner»

con las cuales se pueda comprar en toda la Europa libre las cosas más baratas y de una manera más

asequible. Todo nos hace creer que el Consejo de Europa, sobre el papel, tiene menos operatividad que la

Peña « El Puyazo», que tiene mucha y que a mí me cae muy simpática. Esto del Consejo de Europa debe

ser como Mariembad. Una cosa un poco fantasmal, pero en el fondo bonita. Porque siempre hay un

austríaco que se echa a llorar. Creo que cuando Portugal ingresó en el Consejo de Europa no sé si este

austríaco, o un suizo, que también son muy sentimentales, se pegó una ración de lágrimas que no había

quien lo parara. No cabe la menor duda de que este es un logro importante, porque por la tontería de

ciento treinta y cinco millones de pesetas al año pertenecer al Club en cuestión cuyo único instrumento es

el asunto este de los Derechos Humanos, tiene mucho mérito. Sin ironías; hay que ver lo que significa

pasar de la «Oprobiosa» y de los «espantos franquistas» a ser miembro del Consejo de Europa porque,

tengamos en cuenta que son gente de coto cerrado y porque entre otras cosas, cada nación que entra le

obliga a cambiar la bandera lo cual es un gasto que no se cubre con facilidad. Este, sin duda, es uno de los

logros más importantes del Gobierno Suárez, y nos permitimos felicitar al ministro Oreja por su decisiva

intervención, y aconsejarle también que revise la posibilidad de la inclusión de España en la Gran

Asociación de Organilleros Democráticos de Europa, con sede en Bruselas que, aunque más chabacana,

es, hasta cierto punto, más eficaz por el aquel de que dan conciertos de organillo y promueven la doble

nacionalidad, con lo cual además de ser español, por ejemplo, puede uno ser belga, que ya es gracioso,

proveyendo además al asociado de un organillo de solapa, que es un honor se mire por donde se mire.

Bueno, pues ya estamos en el Consejo de Europa. Mi pregunta muy concreta es esta: ¿Y qué?

Alfonso PASO

 

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