Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Ofensa tolerada     
 
 El Alcázar.    30/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 3. 

OFENSA TOLERADA

SI los pactos a nivel político no fueran tan insólitos, complejos y confusos, la declaración de los

parlamentarios de «Euskadiko Ezkerra» hubiera tenido, de inmediato, una réplica seria y contundente.

Pero los señores Juan María Bandrés y Francisco Letamendia han proclamado a la agencia oficial «Cifra»

que «ETA es un movimiento glorioso de liberación nacional» y «Cifra» se ha limitado a circular el

despacho con más urgencia y rapidez, acaso, que los datos de la manifestación que se celebró en

Pamplona, donde muchos miles de personas exigieron que ondease en los edificios oficiales la bandera

rojigualda. Bien: sus señorías afirman que ETA es un movimiento glorioso de liberación nacional y a mí

se me ocurre pensar que el asesinato por la espalda, el tiro en la ñuca y el secuestro jamás constituyeron

materia de gloria en ningún pueblo civilizado. ¡Allá ellos! Lo que no pueden negarme los señores Bandrés

y Letamendia es que en nombre de mi nacionalidad, simplemente de España, ¡fíjense que vulgaridad! les

diga, muy escuetamente y en castellano, que quienes protegen a bandidos y a terroristas suelen ser tan

bandidos y terroristas como los propios delincuentes y que si sus señorías consideran que luchar contra

España o contra la unidad de España o contra la Historia de España es materia de gloría, bien pudiera

replicar que quien atenta a España, siendo español, es un mal nacido, aunque goce de todas las

investiduras habidas y por haber. Es tan paradójico cuanto aquí sucede, que unos individuos pueden

escupir sobre la sangre de las víctimas —así, víctimas, víctimas inocentes como aquellas de la calle del

Correo sin que caiga sobre ellos el peso de ninguna ley o sin que esa especie de artilugio parlamentario,

llamado Congreso, incapaz de pensar y de legislar por su cuenta, a lo que se ve, se sienta obligado a

reaccionar. Cuando está todavía caliente el cuerpo del último soldado acribillado a balazos, por la espalda

y con un tiro en la nuca, dos currinches elevan la villanía a acto glorioso y digno de respeto. Con

independencia de que ningún pueblo tolera que se destruyan sus cimientos o se erosione su unidad, con

independencia de que ningún pueblo puede aceptar el crimen por la espalda, podría añadirse a estas líneas

una sugerencia para los señores Bandrés y Letamendia: que expliquen una sola acción de ETA a pecho

descubierto, en enfrentamiento viril y no bajo la emboscada, las sombras y la traición. Una sola bastaría

para otorgar remotamente un punto de consecuencia a la declaración de estos caballeros. ETA es una

organización terrorista movida y dirigida por el marxismo o por la KGB —ahí están los extrañados con

sus cómplices sonrisas y sus puños en alto— y amparada por todos los enemigos de España; y sus

miembros amnistiados por un Gobierno débil, absurdo, incapaz, que no tiene detrás de sí nada,

absolutamente nada. No tiene ya ni los votos que, por equivocación, muchos ciudadanos le confiaron. Si

se tolera el insulto a España o a las gentes que mueren por ella, vamos a entrar en otro juego: el de llamar

a las cosas por su nombre, sin eufemismos, sin discreciones, sin respetos humanos. Y vamos a empezar

por los señores que dicen gobernarnos al tiempo qué llevan a España a la catástrofe y la amargura.

Democráticamente, liberalmente, hay que solicitar que se marchen, que tiren la toalla de una vez. Ni la

audacia, ni la osadía, ni la falta de equipaje político o intelectual, serán jamás buenos atributos para

gobernar. Alguna explicación tendrá, digo yo, el panorama desolado e infeliz de esta hora.

Antonio IZQUIERDO

 

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