Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Los signos del futuro     
 
 El Alcázar.    30/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

LOS SIGNOS DEL FUTURO

DE mis primos hermanos judíos aprendí en Jerusalén que el presente es inexistente, de tan fugaz.

De mis primos hermanos árabes aprendí, también en Jerusalén, que el presente es como un espejismo.

Una presunción. Resulta, además, que mis primos hermanos los árabes y mis primos hermanos los judíos,

son primos hermanos entre sí. Sólo un accidente familiar les separa, si bien con la rotundidez que alcanza

lo bíblico: no es lo mismo ser hijos de Agar que de Sara. Cuando Jesús nos hizo hijos de Dios, rompió

para los hombres ese tremendo enclaustramiento patriarcal; pero el presente siguió siendo efímero para

los liberados, pues tránsito tan irrelevante como necesario es entre dos infinitudes de la eternidad.

No existe, entonces, justificación religiosa, cultural ni de conciencia nacional que a los españoles pueda

aconsejarnos una dimensión patriótica de presente. En cuanto vocación meritoria de futuro, nacida de la

lealtad a una tradición, el servicio a la Patria, no tiene raíces en el presente. Si en presente se sintiera, el

patriotismo no pasaría de constituir una petrificación del espíritu. O a lo sumo, una humillante

dependencia de lo circunstancial. Tampoco, de otra parte, el presente político español se nos aparece

como una consoladora imagen a abrazar y defender. Lo que algunos pudieran entender por presente, no

creo que pase de prefigurar una triste caricatura pornográfica del pasado y una mugrienta negación de

futuro. La jornada que acabamos de vivir lo confirma: £ «El Grande Oriente Español, única obediencia

masónica indígena reconocida como legal y legítima por los Grandes Comendadores del Grado 33, acaba

de hacer presentación en Madrid después de casi cuarenta años de prohibición y persecución a muerte»

(«El País»). Ustedes ya saben que existen tres ramas masónicas: la de rito escocés, con un cierto sentido

religioso de la existencia y proclive a los partidos conservadores y al capitalismo convencional: la Gran

Logia, laicista, minoritaria, enclaustrada preferentemente en los llamados partidos radicales, partidaria

enfermiza de las teorizaciones frentepopulistas y teñida de maximalismo liberal-capitalista. Y, por último,

el Gran Oriente de Francia, hermético, inquisitorial e implacable; enemigo inmisericorde de toda religión

y en particular de la Iglesia Católica, no excluye ningún medio en orden a la consecución de la utopía de

revolución mundial, coincidente en términos generales con la utopía comunista, socialista y anarquista. El

Gran Oriente, de rígida disciplina interna, teñe situados hermanos de la máxima confianza a la cabeza de

todos los movimientos de carácter intemacionalista, así como de las secciones nacionales de los mismos.

Es innecesario recordar que, según ha escrito uno de sus más ilustres miembros, Jacques Mitterrand, el

Gran Oriente apoya decididamente al marxismo. El Gran Oriente de Francia predominó abusivamente en

nuestras estructuras políticas e intelectuales, según demuestra una abundante bibliografía y acaba de

recordar «Historia 16». La II República, su sesgo, el Frente Popular y, en fin, la preeminencia insólita

conseguida por el comunismo fueron logros indiscutibles del Grande Oriente Español. La liquidación de

España como Nación y del Régimen de Franco como factor de consolidación de nuestra nacionalidad y de

nuestro Estado, han constituido, desde su derrota en 1939, una aberrante obsesión masónica de presente.

«Interviú», en un reportaje triunfalista sobre el retorno masónico, confirma viejas presunciones. En ellas,

la existencia de la Logia de la calle del Príncipe, a la que se deben las instrucciones dejadas a tos

hermanos para deshacer el franquismo desde dentro, publicadas en su día por «EL ALCÁZAR». A la luz

de los acontecimientos, su contenido adquiere tal virtualidad y dramatismo, que me atrevería a solicitar

del Director su reinserción. Hace pocos días he oído decir a una relevante personalidad democrática

europea: «El poder de decisión vuelve a estar en España, para su desgracia, en manos del Gran Oriente de

Francia». La dependencia española de ese temible Gran Oriente acaba de presentarse con piel de cordero

y presunción de apoyo al «Estado monárquico». Si el socialismo sigue siendo republicano, me resulta

harto improbable que el Grande Oriente Español haya dejado de serlo. En cuanto a su presunta inocencia,

podrían contradecirla fieles servidores del Estado y de la Patria. Pero desaparecieron de muerte violenta

en el momento justo. No obstante, alguno de ellos había legado un rastro documental sustancioso,

conservado en Londres. «No sólo Pamplona está de luto», clama con razón «ABC» en su portada, sobre

el cadáver acusatorio del comandante Imaz. Pero existen personas a las que las manifestaciones

específicas de tuto parecen serles tan inamistosas como el franquismo al Gran Oriente Español.

Ya están en vigor las nuevas normas sobre tenencia de armas. Tenía razón el corresponsal especial de

«EL ALCÁZAR » en París cuando, hace más de un año, advertía sobre su posible filosofía y criterios.

Podrán ser privados de licencia aquellos mismos que anuncia Riguet. Salvo que la Guardia Civil, con

visión de futuro y sin ofuscación de presente, demuestre mejor criterio que ciertos políticos, acaso se

repitiera en 1978 el hecho de unos patriotas legalmente desarmados, frente a unos enemigos de la Patria

ilegal y fuertemente armados. La falta de memoria ha hecho, sin duda, que la actúa) normativa se parezca

demasiado a la establecida por la 11 República, con el propósito de dejar desarmada e inerme a la derecha

de cara al estallido revolucionario que se preparaba. Dos viudas más de miembros abnegados de las

Fuerzas Armadas percibirán una gratificación extraordinaria de dos millones de pesetas. Igual que la

gratificación extraordinaria entregada a los asesinos cuando fueron extrañados. Pero aunque el

tratamiento económico haya sido parejo en aplicación de los principios democráticos, existe una

diferencia fundamental: los extrañados han vuelto; sus víctimas hicieron un viaje sin retorno. Una

generosa disposición de los gobernantes de la nueva era reconoció doble pensión a las viudas y huérfanos

de todos aquellos que murieron en acto de servicio. Todavía permanecen sin tramitar más de cinco mil

solicitudes de viudas y huérfanos en el Consejo Supremo de Justicia Militar, pese a la natural voluntad

resolutiva de los responsables de tan alto organismo. Hacienda habría comunicado que no dispone de

fondos suficientes para ese capítulo. Sin embargo, el Banco de España libró 80 millones de pesetas a

titulo personal al honorable Tarradellas, en concepto de atrasos como presidente de la Generalidad; la

burocracia presidencial crece sin freno; el dinero está presto para la financiación de los partidos; hay

ancha manga financiera para los gastos de imagen: se despilfarran millones y millones de viajes de

relaciones públicas sin justificación objetiva en la razón de Estado...

Ismael MEDINA

 

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