Autor: DIÓGENES. 
   Nueva etapa en TVE     
 
 Pueblo.    21/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

NUEVA ETAPA EN TVE

Con la toma de posesión del nuevo director general de Radiotelevisión Española, señor Arias Salgado,

efectuada hoy mismo, se cierra un difícil capítulo, una etapa tan desdichada como excesivamente

prolongada por el cúmulo de errores cometidos en este medio de comunicación social, sin duda, el de

mayor importancia de los que tiene a su cargo el Estado. Fernando Arias Salgado asume sus funciones

cuando está a punto de constituirse la comisión parlamentaría (uno de los acuerdos establecidos en el

«pacto de la Moncloa» encargada de ejercer el control político, económico y administrativo de RTVE

hasta que el mismo Parlamento fije un estatuto idóneo, como se ha hecho en otros países europeos, para

garantizar el régimen de autonomía, y, sobre todo, de neutralidad política, de la radio y la televisión. En

tales circunstancias, cabe esperar un remodelamiento a fondo, que no puede ni debe limitarse a la mera

sustitución del decorado funcional. La radio y la televisión del Estado demandan cambios profundos y

sustantivos, sin que basten ya, como en otras oportunidades, los cambios de fachada orientados a dar la

falsa impresión de una reforma inexistente. Hay que reconocer, desde luego, que el nuevo -director

general se hace cargo de RTVE en una coyuntura extraordinariamente delicada. Primero, por la urgencia

de que este medio tan poderoso, y en ocasiones de impacto decisivo sobre la opinión pública, sirva de

verdad, con criterios transparentemente objetivos, al desenlace de un proceso democrático que es obvio

todavía no ha culminado. Segundo, porque el señor Arias-Salgado hereda las responsabilidades, los

graves problemas y aspiraciones de una gigantesca empresa corno Radiotelevisión Española, con régimen

jurídico «sui generis», que ha llegado a conseguir las cotas más elevadas de desorganización

administrativa, alimentando fuertes sospechas de corrupción en gran escala que nadie se ha tomado el

trabajo de disipar y esclarecer como era obligado hacerlo. Por lo demás, faltaríamos a un deber de

objetividad con el que gustosamente cumplimos, si dejásemos de señalar y reconocer en forma explícita

que el hasta ahora director general de RTVE, Rafael Ansón, ha cubierto con el mayor y más honesto

empeño, una difícil etapa iniciada meses atrás, en los primeros balbuceos de nuestra democracia. Pero hay

que decir, lamentablemente, que su labor programadora en los últimos meses ha sido poco afortunada. El

esfuerzo del señor Ansón para intentar sanear los complejos recovecos administrativos de un organismo

tan descontrolado como RTVE, actualizando, y mejorando en lo posible la situación económica del

personal, no se ha visto acompañado de una gestión positiva en otro orden de competencias. Tampoco se

nos oculta que la labor del señor Ansón ha tropezado con grandes escollos y enormes resistencias, porque

no es tarea sencilla pasar de una TV encorsetada por las normas inflexibles del autoritarismo a una TV

democrática, abierta a las verdaderas corrientes de opinión. Por eso, ahora de lo que se trata es de corregir

errores que han dejado honda huella, sin incidir en otros más graves. La Radiotelevisión tiene que ser,

debe ser, un medio de comunicación al servicio de todos los españoles. Y en función de esta imperiosa

necesidad, abrigamos, la esperanza de que, en esta nueva etapa, se fijen las pautas adecuadas para una

utilización social y políticamente adecuada de tan poderoso medio.

DIOGENES

 

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