Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   El meollo     
 
 El Alcázar.    04/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 6. 

EL MEOLLO

Unas palabras más sobre un tema que levantó en su día polémica general y que está aún ahora siendo

motivo de discusión en todas partes de lo que va quedando de España. Los verdaderos males, el hecho

singular de que esté gobernando el Sr. Suárez sin una oposición verdadera, viene de una sesión de Cortes

memorable en que el grupo de Alianza Popular, que tenía en sus manos— entonces sí que la tenía— la

última decisión, dio su voto afirmativo a la Ley de Reforma Política mientras a Adolfo Suárez le caían

unas lágrimas emocionadas y aplaudía al hemiciclo. Lo demás ya lo saben ustedes. Este señor se cargó

impecablemente cuanto a su alrededor podía recordar el régimen de Franco. Nos homologó con Europa

para todo aquello que no nos interesaba. Fue royendo, como la carcoma más activa, las bases y

fundamentos de un Estado que había funcionado con bastante eficacia. Y, en fin, no me atrevo a afirmar

que cumpliese las consignas del Congreso Comunista de Bucarest, pero le faltó, como dicen los castizos,

tanto así. A partir de entonces; es decir, a partir de que en un ma-niobrerismo que todos juzgaron muy

hábil y que a mí me produce cierta nausea, porque en España hay que salir a la calle con el Primperan en

los bolsillos, se sucedieron todas las cosas. A saber: reconocimiento del partido comunista,

reconocimiento de múltiples banderas, reconocimiento del cantonalismo español, paso franco a la

masonería y al sionismo internacional, etc. No me extraña que el Sr. Fraga haya intentado por todos los

medios cambiar su propia imagen y se le haya ocurrido que la mejor manera de hacerlo era presentar al

asesino, y yo no me lo callo, asesino de Paracuellos, limo. Sr. D. Santiago Carrillo Solares, que ha tomado

el tole para Moscú con objeto de rendir pleitesía a Suslov y a la gloriosa revolución bolchevique. Si Fraga

ha querido cambiar su imagen con objeto de que el pueblo busque otra alternativa cuando le dé la patada

de Charlot a Suárez, que se la dará, es muy posible que Fraga obtenga algún éxito entre los que votan a

los que les dejan atónitos. Porque Fraga nos ha recordado a Paco Gento cuando cogía un balón y el

portero del equipo contrario exclamaba aterrado: —¡Pararle, pararle! Hay quien ve en todo esto una

maniobra delincuente con objeto de cambiar de imagen, que es lo que hizo Judas: cambiar de imagen a

todo pasto. Pero a mí lo que no me quitan de la cabeza es el sí a la Ley de Reforma Política. Ahí es donde

está la imagen. Ahí es donde hay unos políticos que quieren jugar a tener cargos, a mandar y a un sinfín

de cosas. Ahí es donde está la verdadera imagen. El resto son consecuencias. Que si Felipe González es

muy guapete, que si Suárez tiene la escuela de Borras para prometer que no habrá comunismo y la escuela

de Thuiller para reconocerlo... Politiquerías; maniobras. Cuando hubo la ocasión de agarrotar al

Gobierno, cuando el momento sonó de decirle: «Somos fieles a unas Leyes Fundamentales que nos han

traído a un monarca al cual somos fieles. Somos fieles a nuestros principios cristianos y somos fieles a

nuestra visión del futuro de España»... ahí es donde todos, menos aquellos cuyos nombres han quedado

como legado heroico a la Patria, casi todos, pues, jugaron al suarecismo. ¿Qué nos extraña que Fraga

presente a Carrillo? Y mañana, si se queda viudo, que Dios no lo quiera, se casa con « La Pasionaria».

En esta carrera diabólica de querer aparecer como demócratas y convividores, que es una frase que me

gusta mucho porque aunque viene de convivencia le da una imagen, ya que de eso estamos hablando,

muy cierta al término, cualquier cosa puede ocurrir. Y que no me vengan con cuentos. Lo tuvieron

derrotado. Al Sr. Suárez, el del gesto melancólico y la mirada, como decía Agustín de Foxá, endrina, lo

tuvieron en sus manos. ¿Qué no se suponían que iba a hacer todo lo que ha hecho? Eso les pasa a muchos

hombres, que se casan con una mujer, la presentan como «la santa» y luego resulta que le ha dado sopas

con honda a la Chelito. Pero les hubiera bastado con tener un poco de gratitud a Franco y un poco de fe en

la democracia orgánica, con haber entendido qué era nuestro Estado, con estar menos desmoralizados y

apetecer menos cosas para pegarle un no rotundo a Suárez y obligarle a que por lo menos una vez en su

vida llorase de verdad. El resto, cambios de imagen, imagen suturada, sobreimpresión de imagen, culto a

la imagen de Santa Margarita María de Alacoque... En fin, como dicen los franceses, que son muy

expresivos, el resto... ¡merde!

Alfonso PASO

 

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