Autor: García Serrano, Rafael. 
   Mitad doctores, mitad aduaneros     
 
 El Alcázar.    04/11/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 15. 

DIETARIO PERSONAL

MITAD DOCTORES, MITAD ADUANEROS

JUEVES. 3 DE NOVIEMBRE. Es viejo dicho el de que la naturaleza imita al arte y comprobado

de sobra. Por poner un ejemplo al alcance de todas las fortunas: desde que se estrenó «Ri-fifí»

no hay joyería. Banco o almacén que no haya pasado por un robo de este estilo, o esté en

vísperas de padecerlo. Por poner otro. Hace cuatro, cinco o seis años se escribió una novela

cuya primera edición en España apareció en 1974. He aquí un párrafo de su capítulo primero:

«El aduanero (aeropuerto de Beirut, Líbano) examinó con detenimiento las respectivas bolsas y

maletas. Acto seguido, tres agentes auscultaron y palparon las ropas de los viajeros. Luego,

cada uno de ellos tuvo que soportar el enojoso trámite de una minuciosa inspección corporal al

relativo abrigo de un espacio acotado con cuatro cortinas colgadas de una estructura tubular.

«Así, pues, Hacam se vio obligado a desvestirse y sus ropas fueron objeto de un ciudadoso

examen. Luego se le ordenó levantar la pierna derecha, apoyar un pie en un taburete e inclinar

el cuerpo hacia adelante. El agente, que iba provisto de una linterna, le indicó que tosiera un

poco. Hacam se avino a ello de mala gana y preguntó con sorna:

—¿Busca una metralleta?

— «Mira, yo sólo cumplo instrucciones de la Lufthansa; y no te quejes, porque tienes

hemorroides. Será mejor que te lo hagas ver antes de que empeoren.»

Podría evocar este párrafo de «Ro-sebud» posibles escenas en el aeropuerto de Palma de

Mallorca, entre los pasajeros de la « Lufthansa » y sus «empleados», pero no hay por qué

recordar la disimulada humillación supuestamente sufrida por nuestra soberanía. Nuestra

soberanía aguanta mucho más, con o sin hemorroides. Ya no estamos en la Oprobiosa. En ese

sentido, de nuevo la ficción se hubiera adelantado al situar en el Líbano escenas que tiempo

después podrían darse también en España, pero estos registros individuales se dan en todas

partes. Y nuestro lema es «Plus Ultra». Así es que al parecer nosotros servimos el registro

nacional a domicilio, de modo que el presidente del Gobierno del Rey, o sus ministros de

Asuntos Exteriores, al alimón presidente y ministro, llevan a España por las consultas de los

más eminentes doctores en democracia, arrastran a España hacia el ojeo de los aduaneros de

la democracia, en París, en Roma, en Londres, en Washington, en La Haya, en Luxemburgo,

en Méjico, en Venezuela, creo que hoy en Bonn y mañana en Bruselas, y más adelante no sé

dónde más.

Me imagino la escena:

—A la paz de Dios —dirán Suárez y Oreja, en el caso de que viajen los dos, que ni lo sé ni me

interesa—. Aquí venimos para el reconocimiento.

Y los doctores ordenarán secamente a su cliente, la pobre España:

—Desnúdese, señora.

Y España —en este caso merece la pena escribir el país— se desnudará con la costumbre que

da el pasar por tantísimas consultas y se irá derecha al taburete donde apoyará su pierna

derecha e inclinará su cuerpo para adelante, mientras Schmidt y Genscher, acaso esta misma

tarde, y aquellos a quienes -corresponda el reconocimiento en Bruselas mañana, que ni sé sus

nombres ni pienso aprendérmelos, le dicen:

—Tosa, por favor.

Los doctores en democracia, los aduaneros que han de saber si llevamos contrabando,

totalitario, aguaitarán la repercusión de la tos ojo avizor. Los corazones de Suárez y Oreja

temblarán como las hojas del álamo batidas por el viento. (Muy bien. Ovación. Las señoras

flamean pañuelos ante la frase que acabo de escribir.) De lo que vean los doctores´ depende,

entre otras cosas menos importantes, la buena imagen del presidente en el extranjero.

España, en pelotas, con la pierna derecha sobre el taburete y el cuerpo inclinado hacia

adelante tiene, a mi modo de ver, una excelente ocasión de expresar sus opiniones ante

Europa, sobre la democracia, sobre el presidente y sobre el señor Oreja, que me temo que allí

estará, mínimo, satisfecho, sonriente, viceareilza.

Rafael GARCÍA SERRANO

 

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