Carrillo en Moscú. 
 Gravísimas acusaciones al ejército y a Fraga     
 
 El Alcázar.    05/11/1977.  Página: 1. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Carrillo en Moscú

GRAVÍSIMAS ACUSACIONES AL EJERCITO Y A FRAGA

La «comedia Carrillo» no ha engañado a nadie. La táctica marxista, a veces le hace la

competencia a «La Comedie Française», por poner un ejemplo acreditado, en los medios

progres, de calidad escénica. Lenin disfrazándose de obrero —sí, el señorito Ulianov, para que

nadie le conociera, encontró que el mejor recurso era caracterizarse de proletario. ¡Estaba tan

lejos del aspecto obrero el burgués Vladimir llich!— y Lenin, maestro en fugas —¡¿cuántas

veces mientras sus camaradas eran cazados por la Okhrana, él se había ¡do justo media hora

antes de que llegaran los policías zaristas, acaso merced al soplo de su protegido

Malinovski?!—, se disfrazó con peluca, dando así pie para que Carrillo, en sus paseos de

«fuera de la ley», copiara un tan acreditado procedimiento... Lenin fue, pues, el ejemplo de las

máscaras que ha seguido fielmente su partido bolchevique. En Moscú, en las celebraciones del

sesenta aniversario del octubre revolucionario, no ha sido el recital individual, sino toda una

obra cómica con la debida distanciación a lo Bertol Bretch y con una segunda lectura a lo

Harold Pinter. Carrillo el reprobo... Carrillo el marginado... Carrillo el díscolo... Y el Kremlin, tan

tranquilo. Y la K.G.B., sin registrarle en la aduana. Y los micrófonos de la habitación del hotel,

sin funcionar. Y la sargento matrona del pasillo. sin enseñarle los dientes de mastín. Y los

sótanos de la Lubianka, vacíos. Y el Centro de España, abierto de brazos... Para algo la URSS

es una democracia en la que entran amigos o enemigos libremente. Una democracia en la que

cualquier disidente monta su tingladillo en la Plaza Roja, como en un Hyde Park cualquiera,

para explicar su eurocomunismo particular. La comedia ha sido representada. Los dos primeros

actos, han pasado ya. El tercero, nos lo sabemos antes de que nos den noticia de él. Cuando

caiga el telón —de acero, claro—, Carrillo volverá a ser el malo de la farsa para los autores de

Moscú. En el primer acto, que ya conocen los lectores. Carrillo era el hombre mal visto por el

Kremlin, porque su teoría, tan democrática ella, del eurocomunismo, significaba romper el

bloque granítico que ni Tito consiguió agrietar del todo. En el segundo acto. Carrillo, pese a no

ser invitado nominalmente, va, como el hijo pródigo a Moscú, como el moro a la Kaaba. Besa la

piedra negra y se desgarra las vestiduras. Y, según cuenta el corresponsal de ABC, acusa a su

ingenuo presentador en el Club Siglo XXI, el procurador Fraga, de asesino; de genocida en los

disturbios de Vitoria, y de criminal en la trampa saducea, pero con sangre, de Montejurra.

Menos mal que Fraga puede aducir en su descargo que está loco, según ha acreditado el

propio acusador. Al tiempo, y seguimos el hilo de ABC, ha hecho otra gravísima acusación

contra el Ejército, o parte del Ejército, a quien mete en una conspiración con Fraga para romper

la democracia. El público asistente contiene la respiración para ver lo que ocurre cuando el hijo

pródigo cae de hinojos exclamando el desgarrador gemido de fidelidad: «Nada ni nadie nos

llevará a romper con la URSS.» Mientras, de entre las bambalinas, sale la voz de La Pasionaria

apuntando aquello de la gran patria soviética». En el tercer acto, la voz del amo clamará:

«Vete, hijo desnaturalizado; vete y haz la democracia eurocomunista española... Y sólo cuando

esté cebada y bien cebada tráela para adornar la corona de repúblicas soviéticas.» La

burguesía aplaudirá divertida. Los millonarios de antes del franquismo, del franquismo y de

después del franquismo, lanzarán sus bravos. Los intelectuales —esa «inteligentzia» que tanto

odiaba Lenin— adjetivarán con sus mejores trinos. Y Carrillo, como gran actor, llega a Barajas,

perdón, se asoma al proscenio y saluda al respetable, es un decir. Pero antes de que caiga el

telón, de acero, por supuesto, dirá algo así como: «La salida hacia las "checas" por el centro,

por favor.»

 

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