Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Cara y cruz     
 
 El Alcázar.    27/07/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 3. 

CARA Y CRUZ

LA reforma fiscal era necesaria e inaplazable. Esto no admite dudas. Hasta aquí, pues, el propósito del

Gobierno tiene muy específicas conexiones con la conciencia pública. Lo que puede y debe ser discutido

es la fórmula propuesta. En esa materia toda opinión objetiva será razonable. No se pone en tela de juicio

ni la necesidad ni la oportunidad. Se pone en tela de juicio, en cambio, los objetivos y los mecanismos de

esta operación del Gabinete de S.M. que, en principio, parece destinada —y ojalá me equivoque— a

mantener la linea de "ganar por la mano" a la oposición, cueste lo que cueste y caiga quien caiga. Ese es

un juego peligroso. Se puede llevar la iniciativa. Pero no se puede improvisar. Y en España, dígase lo que

se quiera, en año y medio se está improvisando casi todo. SI la reforma se convirtiese en el detonante para

el estallido de la economía, incumpliría su fundamental objetivo: la estabilidad social. De momento ni el

trabajo ni el capital están contentos, lo cual resulta significativo. El proyecto es materia para economistas,

sí; pero también para políticos. Desde una óptica poco respetuosa para las fórmulas exactas, científicas, si

queréis, se me ocurre pensar que la reforma tal y como se anuncia, puede destruir de un golpe a la clase

media, entendida desde el obrero especialista al profesional liberal; desde el empresario medio al

agricultor. Las multinacionales no parece que vayan a sufrir demasiados riesgos, porque, por su propia

naturaleza, se ofrecen a esta profunda revisión tributaria con todos los mecanismos necesarios para

esquivar con certeza el golpe. La banca nacional puede ir a la catástrofe, pero no asi la banca extranjera

con muy señalados indicios de prospección en España. La banca extranjera no solo no corre riesgos sino

que saldrá beneficiada. UNA forma de estabilidad social reside en la protección y en el ensanchamiento

de esa clase media, ahora desasistida, que fue el gran hallazgo del Régimen anterior. De una parte, el

Gobierno y de otra el PC —me acojo al texto anunciado; me acojo, también, a las declaraciones del señor

Camacho— parecen proponerse una misma cosa: destruir aquella estabilidad. Sepan el uno y el otro que

sin esa premisa, cualquier propósito de vida en común, resultará muy difícil. Hágase la reforma fiscal.

Hágase en profundidad. Y pronto, pero como terapéutica para recobrar la salud y para imponer la justicia

y no para otra cosa. Si hay que operar sobre el cuerpo de España, que se opere. Pero que no se traten de

curar los dolores de cabeza por el expeditivo procedimiento de cortarlas.

Antonio IZQUIERDO

 

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