Sedición     
 
 El Alcázar.    10/09/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

SEDICIÓN

LA inseguridad en que vive el sufrido pueblo español se pone de manifiesto al leer la Prensa un

día cualquiera: En Bilbao arrojan una bomba contra un coche de la Guardia Civil. En San

Sebastián disparan contra un soldado que iba por la caite. En Eibar estalla un artefacto en un

edificio en construcción... Pero más grave que la diaria relación de unos delitos contra la

seguridad de las personas que por su "intencionalidad política" parecen destinados a quedar

impunes, en el contexto de "amnistía permanente" en que la agitación callejera, con la

tolerancia, cuando no et apoyo, de influyentes partidos políticos, ha sumido a un Estado que se

supone de Derecho, son las declaraciones del propio ministro del Interior, tras la reunión con

los gobernadores civiles. En relación con los terroristas de la ETA que, al no quedar

comprendidos dentro de la amnistía, por ser responsables de graves delitos de sangre, fueron

"extrañados" a cargo del erario público y luego han vuelto a la nación, para pasearse

públicamente, en desafío deliberado al Gobierno y a la Justicia, el ministro manifestó que no se

les ha podido detener, porque las veces que se han manifestado en público LO HAN HECHO

RODEADOS DE PERSONAS FUERTEMENTE ARMADAS, y la posible intervención de las

fuerzas de orden público hubiera podido desencadenar situaciones irreparables. "Arriba",

órgano oficial del Gobierno, puntualiza que son MAS DE CIEN las personas armadas que

protegían a los extrañados. Ante estas declaraciones, hechas por el propio ministro del

Departamento obligado a hacer cumplir las leyes, ei estupor rebasa cuanto podíamos imaginar.

No comprendemos que se pueda anunciar, como noticia digerible, que en un Estado de

Derecho grupos armados impidan que las fuerzas de policía cumplan su cometido al servicio de

la administración de Justicia, de la observancia de ias leyes y del mantenimiento del orden

público. No sabemos si el conocimiento ministerial de que cien hombres fuertemente armados

impiden la acción de la policía se debe a que tales individuos llevan las armas a la vista del

público o a que se han descubierto mediante cacheos. No nos explicamos por qué tales

individuos no son detenidos en cumplimiento de las leyes que penan la tenencia ilícita de

armas y la sedición, una de cuyas figuras es (artículo 218 del Código Penal): "Impedir a

cualquier autoridad, Corporación oficial o funcionario público, el libre .ejercicio de sus funciones

o ei cumplimiento de sus providencias administrativas o judiciales". La pena de este delito es

de reclusión mayor a muerte para los dirigentes y principales autores, "si hubiere habido

combate entre la fuerza de su mando y la fuerza pública fiel al Gobierno". Precepto que deja

bien clara cuál es la acción que se espera frente a elementos sediciosos armados.

Por último, ante la gravedad inusitada de los hechos declarados por ei ministro del Interior,

esperamos que el Parlamento, que con tanta diligencia ha convocado un pleno extraordinario

para ocuparse de un incidente anecdótico ocurrido en Santander entre un diputado y fuerzas de

orden público, se ocupe del hecho, mucho más grave, de la actuación pública e impune en

provincias vascas de milicias armadas en rebeldía contra el Estado y exija al Gobierno el

inmediato restablecimiento de la Ley y las responsabilidades a que haya tugar.

 

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