Autor: Izquierdo Ferigüela, Antonio. 
   Cuestión de adjetivos     
 
 El Alcázar.    16/08/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

CUESTIÓN DE ADJETIVOS

CUALQUIER sentimiento colectivo que se proponga la cotización en alza de unos valores

nacionales —sea cual fuere su latitud o paralelo— está condenado a sufrir una fuerte

depreciación dialéctica. Los circuitos programados entran en funcionamiento y una enorme

promoción de anatemas cae implacable sobre el cuerpo social afectado. Este es el caso, a mi

ver, del Frente Nacional, en Inglaterra, cuya comparecencia pública ha supuesto un duro y

trágico enfrentamiento. Los medios informativos de toda Europa han antepuesto a sus siglas un

adjetivo esclarecedor: "neofascistas". Nadie, que yo sepa, ha explicado con claridad, o cuando

menos con aproximación a la claridad, lo que ese partido político se propone; y cuáles pueden

ser sus coincidencias con las fazes romanas en que buscaron una identificación las juventudes

italianas posteriores a la Primera Guerra Mundial. No importa, sin embargo: el Frente Nacional

es "neofascista,´ porque se propone avivar un sentimiento inglés, y, acaso, establecer en las

islas una posición antimarxista. De esta suerte, Isabel I, Corazón de León, fue la promotora del

más duradero y fecundo movimiento fascista de toda la historia: El Reino Unido y su imperio

colonial. O sea, que la crónica universal está plagada de terribles fascistas ante los cuales

Benito Mussolini comparece como un modestísimo aprendiz. Estoy dispuesto a aceptar sin

grandes reparos, que, efectivamente, todo movimiento espiritual o político que trate de cultivar

unos sentimientos patrióticos o de poderlo nacional es subdito de aquella singular criatura de la

Romana, pero, a cambio, los dispensadores de adjetivaciones me harán la merced de aceptar

que la URSS y USA son dos super-entidades nacionales de emoción y vocación

eminentemente fascistas. ¿O no? Estoy moviéndome en el área de las conductas internas de

una y otra gran nación. ¡Para qué hablar de sus análogos afanes imperialistas! |Lo que resulta

claro como la luz cenital es que en nuestro mundo, más allá o más acá de una y otra

superpotencia, todo intento de emulación resulta incómodo para ambas. Si alguien desea

convocar a su pueblo para salvarse en común, para que no desande su historia, para que no

desintegre sus tierras, para que no divida sus clases, corre el riesgo automático de que le

incluyan en el censo universal del fascismo. Salvo que siente plaza de marxiste. Ese es el

caso, por ejemplo/más o menos entrañable para nosotros, de Cuba. Fidel no es un dictador; ni

sus juventudes, organizadas paramilitarmente, son fascistas. Ni el mundo capitalista. Cárter, la

CÍA, o el Pentágono al aparato; ni el mundo socialista, Kruschev, la KGB o el Partido Único al

teléfono, osarán jamás verter un anatema de esta índole sobre la hermosa isla del Caribe. |EI

juego resulta tan tosco, tan burdo, que apenas si vale discutir! No sé con exactitud lo que se

propone ese movimiento inglés que ha comparecido ante el mundo de forma tan tumultuosa y

dramática. Si se ha propuesto recabar para su patria el amor de los ingleses o rescatar a las

juventudes británicas de la evasión y la indolencia, les deseo suerte. Europa, que es un cuerpo

múltiple, plural, pero perfectamente definido, vive una lenta agonia. No es mal síntoma que,

frente a la invasión de los bárbaros de uno u otro mundo, algunos de sus miembros den

señales de vitalidad. Que los califiquen o no de neofascistas, o cosa parecida, no dejaría de ser

un simple problema de adjetivación. Todos los circuitos, por bien programados que estén

pueden fundirse un buen día.

Antonio IZQUIERDO

 

< Volver