Autor: Paso Gil, Alfonso. 
   No hacen nada     
 
 El Alcázar.    22/09/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NO HACEN NADA

ESTOY yo muy equivocado

Do la función de las Cortes es legislar?. ¿Qué Ley ha salido desde que las Cortes se han

constituido?. ¿Qué urgente Ley de los representantes del pueblo —¡jo, que risa, macho! ha

emanado, como dicen los chicos, de "la Casa de los Leones" desde que los diputados tuvieron

a bien sentarse allí?. Se han constituido unas Comisiones, pero yo creo que sigue funcionando

el Decreto-Ley, ar-ma predilecta de Suárez, a todo gas. Figurémonos por un instante lo que ha

sido esto de las Cortes. Salieron elegidos unos diputados; otros salieron elegidos para el

Senado. Resulta que a los del Senado les pasaba igual que a las recién casadas con ánimo de

criar familia: todo lo encontraban chico. Y se fue-on a darle un repaso al palacio de la Plaza de

la Marina Española, en labor de inspección y demás. Los diputados se reunie-ron y creo que

han estado trabajando agotadoramente. No sabemos todavía nada de lo que han dicho los

diputados excep-to que a lo peor la Generalidad se instaura por Decreto-Ley y que en las

Provincias Vascongadas están los "héroes" de la ETA, protegidos exactamente igual que Al

Capone, hasta el punto de que el Ministro del Interior no quiere mandar guardias porque

pueden matarlos. Que uno piensa que alguno de los de enfrente caería también. Pero mejor es

que no caiga nadie. ¿Qué más han hecho los diputados?. Resulta que a consecuencia de un

cambio de insultos y un manotazo, el diputado del PSOE, Sr. Blanco, ha conseguido reunir un

pleno. Después ha manifestado que si él era un esquizofrénico, en la Cámara había ciento

sesenta y seis mongólicos. La mayoría de UCD se ha dado por aludida y en vez de reprochar al

Sr. Blanco que utilice el término mongólico en el más pésimo y deplorable de sus sentidos, le

acusan de indignidad porque bien claro está que ellos no son unos mongólicos. De todo esto se

deduce que en la Cámara baja hay una proliferación de enfermedades mentales, de sutilezas y

de aquellas cosas que ya fueron célebres en las Cortes de la República cuando se podían oir

cosas tan interesantes como: — No me defeco en el padre de Su Señoría por no orientarle.

Y mientras tanto el país, como dicen los demócratas, está peor que el avión de "Aeropuer to

77". Aquí se mete el agua hasta oor la nevera ¿Pero es esto serio, digo yo?. Al Sr. Blanco hay

que decirle que se reponga y los ciento sesenta y seis de marras lo que tienen que hacer es

evitar que el país se hunda, que suban los precios ...¡yo qué sé!... que legislen algo. Porque

nos cuestan dinero y no estamos aquí para pagarles a unos cuantos una sesión de insultos,

porque dentro de poco se van a mentar todos la madre y los más finos van a recordar las

abuelas. De lo que estamos perfectamente seguros es que el pueblo contempla todo esto con

verdadera estupefacción y ajeno por completo a los políticos. No hace mucho estaba yo en una

plaza muy concurrida de Madrid y pasaron tres coches con banderas y grandes cartelones en

los que podía leerse: "Amnistía para los presos. Fuera corceles" Y como quiera que tocaban los

cláxones con un soniquete insoportable, un caballero de alguna edad se acercó a uno de los

coches y dominando con voz estentórea el concierto, dijo: — ¡Estoy hasta los mismísimos... de

banderas, de presos, de cárceles, de amnistía, de Felipe González y de ruidos en ¡a calle.

Esto, que lo he oído yo, me ha llevado al convencimiento de que lo peor del asunto es que el

pueblo está convencido de que los de "la Casa de los Leones" no hacen nada absolutamente.

Y malo es eso, porque cunde el ejemplo.

Alfonso PASO

 

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