la actualidad     
 
 El Alcázar.    30/09/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

LA ACTUALIDAD

ESTA foto, que corresponde al entierro en Sabadell de la joven Antonia España, muerta a

cuchilladas por un sujeto que la quiso violar y que ya está detenido, no es una foto de

actualidad inmediata, aunque si es una foto de actualidad profunda. La indignación popular que

el suceso produjo repercutió en la asistencia masiva al entierro y, como es ya un fenómeno

habitual en estos momentos, fue inmediatamente politizada, aunque por vías paradójicas.

Porque los habituales de las dietribas contra el mantenimiento del orden público fueron los

solicitantes de un orden público más riguroso. Días después, y con el mismo signo en las

protestes, Barcelona fue escenario de una manifestación de protesta contra el suceso, con

gritos verdaderamente salvajes en torno al tema y pancartas suficientemente expresivas en el

mismo sentido, que a los que entendemos la democracia como el imperio de la justicia tienen

que resultarnos especial—-*« rechazables. Lo más curioso del tema es que, después de los

días transcurridos, los politizadores del entierro y organizadores de la manifestación posterior

han salido ya varias veces en manifestación pidiendo, no el refuerzo del orden público, sino la

disolución de los cuerpos represivos, a la vez que, por supuesto, la amnistía para todos los

detenidos, incluido, hay que suponer, el violador de la joven Antonia España y, por ende, su

asesino, que. a estas horas, ya habrá las ociedad represora, tras haber sido máxima expresión

de ta violación machista. (Y renunciamos a la conjetura de si sus pretensiones "eróticas" no

eran producto, también, de la prédica de la necesidad de encontrar inmediato alivio a las

"exigencias naturales" de su juventud, que a lo peor sería una conjetura con base real).

Lo importante, pues, parece ser echarse a la calle a alborotar, con el pretexto que sea,

intentando de esta forma impedir el normal desarrollo de la vida ciudadana. Hoy pidiendo

protección para lo mismo que se atacará mañana. Un día, solicitando la castración del

delincuente —y no hay exageración medieval en la precisión, pues uno de los gritos coreados

era "Contra violación, castración"—, y al día siguiente solicitando su inmediata puesta en

libertad, bajo la fórmula de "Amnistía total, ya." Lo terrible es que esa confusión de todo tipo

sea la que, clamorosamente, presida nuestra vida ciudadana y termine siendo —a través de

esa fórmula con que el Gobierno justifica muchos de sus actos: la legalización de lo que está

en la calle— la que impida, paralice y remate nuestra vida ciudadana. Por una vez, hay que

ponerse serios ante tanta confusión y gregarismo. Las contradicciones ya no son cosa de

bromas. Si una revista juvenil, políticamente respaldada, defiende la despenalización del

consumo de drogas, o postula la homosexualidad en cuanto posibilidad hedonista nada

desdeñable, la cuestión supera la anécdota para entrar en la categoría. En la categoría del

regreso a la caverna y el alejamiento de toda posibilidad de convivencia pacifica. Y, por

supuesto, democrática. El último capitulo de esta involución se ha escrito en Madrid el día 27

de septiembre de 1977. Todos lo cono-

 

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