Autor: Medina Cruz, Ismael. 
   Entre el cansancio y el despropósito     
 
 El Alcázar.    01/10/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

CRÓNICA DE ESPAÑA

ENTRE EL CANSANCIO Y EL DESPROPÓSITO

El día ha amencido exuberante de comentario* y noticias. La euforia totalitaria del caprichoso

decreto-ley del restablecimiento de la Generalidad republicana, ha dejado espacio suficiente

para otras atenciones de la política gubernamental. No asi para recordar la muerte, tan

próxima, del capitán Herguedas, sobre cuya tumba acusatoria y amordazada ha vuelto a

tenderse el manto dialéctico de la amnistía. Ahora, como en las Cortes republicanas, la

amnistía evidencia una filosofía robusta: encarcelamiento y liquidación de los fascistas; libertad

e impunidad para todos los demás, sin consideración del delito, todo es asi. Todo responde a

un rancio planteamiento revolucionario y revanchista, que emerge, ya sin necesidad de tapujos,

del falso mito de la reconciliación. Ya está claro que no hay paz para los vencidos, si los

vencedores son los que fueron derrotados. Sobre la sangre del capitán Herguedas ha caldo

presto, para acallar su ineludible exigencia de justicia, la mugre de la Generalidad. No hay más

tétrico silencio que el de las causas justas enterradas bajo el temor de un sistema y de un

pueblo. Miedo, rabia, desconfianza, iracundia, resentimiento, soberbia, egoísmo... Demasiadas

pasiones para que un político pueda soportarlas sin que el cuerpo estalle ni el alma quede

aniquilada. Y sin embargo, esto es lo que parece querer contarnos entre lineas Ricardo de la

Cierva que ha visto en la Moncloa. Ricardo de la Cierva es tan dúctil, tan flexible, tan maleable,

tan fluido, tan gaseante, como evidencia su articulo en "ABC". Al acabar la lectura uno se

queda un tanto perplejo, sin saber a ciencia cierta lo que ha pretendido el autor: si halagar la

vanidad presidencial, mofarse de ella o responder con astucia desintegradora a un

requerimiento apremiado de defensa pública, en plataforma idónea. Al terminar la lectura,

queda impresa en el ánimo la imagen patética de un político autoapresado en el "bunker" de la

Moncloa, impotente frente al temporal por él mismo desencadenado, intimamente vencido y

sólo capaz de inventar nuevos disparates tras cuyo fragor parapetarse. Ricardo de la Cierva

nos muestra al presidente del Gobierno como uno de esos boxeadores que flotan sobre el

cuadrilátero, recibiendo golpes por todos lados y milagrosamente en pie. ¿España en manos de

un político sonado? Es la duda a la que nos lleva Ricardo de la Cierva. Dos notas, sobre todo,

me interesan de esa dramática crónica palaciego: la obsesión cortesana de la conjura y la

amenaza de usar como último recurso defensivo las fuentes presidenciales de información.

Ambas, por distintos caminos, confirman que la imagen del cansando del presidente,

enmascara una conciencia de derrota. El presidente —acusa De la Cierva— "posee una

Información colosal (que no consigo averiguar de dónde le llega, porque no es de los servicios

visibles de información) sobre las intenciones y los trasfondos de sus enemigos profesionales".

Me extraña mucho que un periodista e historiador con tan nutrido aparato de documentación a

su servicio, desconozca algo tan sabido como las fuentes de información del señor Suárez. A

no ser que cuando alude a los servicios invisibles se refiera, por ejemplo, a los del Partido

Comunista, cuya red kagebesca es amplia y excelente. Los servicios de contraespionaje

desarticularon en tiempos del franquismo y después del 20 de noviembre de 1975 células

marxistes que tenían montados servicios clandestinos de escucha en la Telefónica. Si tales

hábitos de la oposición comunista han seguido o no, es cosa difícil de saber, pues las

indagaciones especializadas parece que fueron congeladas a partir de la legalización del PCE.

El gusto presidencial por los servicios de Información, del que ya he hablado en alguna

ocasión, ha producido tal inflación de canales que el "bunker" de la Moncloa se ha hecho

espectacularmente transparente. Las intimidades del Consejo de Ministros, las negociaciones,

los regateos cortesanos, los menores chismes, casi todo lo que sucede en el "bunker" de la

Moncloa se difunde con rapidez. Por ello resulta especialmente sabrosa la coincidencia de

fondo entre la crónica palaciega de Ricardo de la Cierva y el editorial que también hoy publica

"El País". El primero nos advierte que la hipótesis de la conjura es una obsesión en el

"subordinado (del presidente), que es muy importante". Completa el cuadro la irritación editorial

de "El País", que adviene: "Este es el contexto en el que se inscribe la ofensiva contra el

teniente general Gutiérrez Mellado". Los canales de la colosal información presidencial han

dejado traslucir los términos del esfuerzo de modernización impulsada desde el despacho del

vicepresidente primero del Gobierno, quien habría puesto sobre la mesa presidencial un

proyecto de reforma, al que éste habría dado su conforme.

Ismael MEDINA

 

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