Juramento y toma de posesión del nuevo ministro de Obras Públicas  :   
 Quiero agradecer al Jefe del Estado su benevolencia al aceptar la petición de sustitución que le formulé. 
 ABC.    16/04/1970.  Página: 21-22. Páginas: 2. Párrafos: 26. 

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JUEVES 16 DE ABRIL DE 1970.

EDICIÓN DE LA MAÑANA.

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JURAMENTO Y TOMA DE POSESIÓN DEL NUEVO MINISTRO DE OBRAS PUBLICAS

«Quiero agradecer al Jefe del Estado su benevolencia al aceptar la petición de

sustitución que le formulé»

(Silva Muñoz)

«NO VENGO A ENMENDAR NINGUNA PLANA NI A DESANDAR NINGÚN CAMINO: VENGO A SEGUIR

AVANZANDO» (FERNANDEZ DE LA MORA)

A las dkz de la mañana de ayer, ante Su Excelencia el Jefe del Estado, se

celebró en el Palacio de El Pardo, con el ceremonial de costumbre, el acto de la

jura del nuevo ministro de Obras Públicas, don Gonzalo Fernández de la Alora,

que prestó juramento en presencia del ministro de Justicia, señor Oriol, como

notario mayor del Reino.

En el acto, al que asistió el Gobierno en Pleno, el Caudillo esturo acompañado

por los jefes de sus Casas Civil y Militar y ayudantes de Campo.

La toma de posesión

LA ADMINISTRACIÓN PUBLICA, EN PLENO

Poco después de la una y media de la tarde jSe celebró en el salón de actos del

Ministerio de Obras Públicas la toma de posesión del nuevo titular de dicho

Departamento, don Gonzalo Fernández de la Mora. Lleno absoluto. En el estrado,

con los ministros entrante y saliente, el presidente de las Cortes y del Consejo

del Reino, los niinia-tros de Asuntos Exteriores, Hacienda, Gobernación,

Educación y Ciencia, Agricultura, Industria, Trabajo, Vivienda y comisario

general del Plan de Desarrollo; subsecretarios, directores generales y primerai

autoridades provinciales y locales.

Don Federico Silva Muñoz se emocionó de manera visible en algunos pasajes de su

discurso, especialmente al final. Entonces se fundieron en un gran abrazo él y

su sucesor. Los aplausos sonaron fuertes y prolongados. Terminado el acto abrazó

el nuevo ministro, en primer lugar, al señor López Bravo, y luego a Otras

personalidades. Mucho tiempo se prolongó el desfile de amigos y funcionarios que

acudieron a estrechar la mano de los señores Silva y Fernández de la Mora.

DISCURSO DE DON FEDERICO SILVA MUÑOZ

Vienen a mi memoria en estos momentos unas palabras que en su obra "Mis

servicios al Estado" escribió Calvo Sotelo liace cuarenta años: "Las dos

circunstancias más felices para un hombre público son aquella en que es llamado

a desempeñar una cartera ministerial, y aquella otra en que cesa en su

ejercicio; pero la diferencia entre una y otra es fundamental porque la

felicidad de la primera es ficticia a causa de la serie de trabajos y

responsabilidades que le esperan, mientras que la de la segunda es real porque

pone fin a las mismas."

En estos instantes quiero agradecer muy profundamente y de corazón a Su

Excelencia el Jefe del Estado muchas cosas, pero singularmente la confianza que

en mí deposito al nombrarme para la cartera de Obras Públicas; el ejemplo de

servicio y entrega a la Patria que diariamente nos ha dado, su benevolencia al

acoger con afecto y aceptar la petición de sustitución que le formulé, gratitud

extensiva al vicepresidente del Gobierno, almirante Carrero Blanco, y el acierto

en el nombramiento del nuevo ministro de Obras Públicas. Don Gonzalo Fernández

de la Mora es una personalidad nacional suficientemente conocida para que yo

trate de hacer aquí su semblanza. Me gustaría más subrayar mi entrañable y

antigua amistad con él y mi admiración, pareja a la amistad, por su talento y

sus grandes cualidades políticas. Talento y cualidades políticas, con un gran

bagaje de conocimientos de todo orden, harán de él—yo asi lo auguro y deseo

fervientemente—un excelente ministró. Y junto a la gratitud, mis sentimientos de

afecto, admiración y, sobre todo, lealtad a la histórica figura fiel

Generalísimo Franco.

Al lado de la profunda satisfacción al finalizar mi tarea en este Departamento y

de mi sincera gratitud y lealtad a Su Excelencia el Jefe del Estado, debo

expresar también la pena que me embarga al terminar la colaboración fraternal e

imborrable con el subsecretario y los directores generales; ellos han sido

artífices principales de todo lo realisado, con un recuerdo especial para

Alberto Monreal, hoy ministro de Hacienda, colaborador de ayer y amigo

entrañable de siempre. Y al lado de ellos, los jefes y funcionarios de esta

casa, y los diferentes Cuerpos del Ministerio, singularmente el de Ingenieros de

Caminos, Canales y Puertos, que constituyen un modelo de inteligencia, eficacia,

lealtad V servicio a España.

En los dominios Se la infraestructura procuramos fijarnos unos objetivos

concretos y realizables en plazo político, según el techo de nuestras

disponibilidades financieras, a ¡a vez que se programaban otros objetivos a

largo plazo. Realizaciones y programaciones se han consumado o puesto en marcha,

según aquellas previsiones. No voy ahora a recordarlas. Creo que su memoria

queda en piedra y en el trabajo abnegado de ingenieros, técnicos, empresarios y

obreros. Es la crónica de un esfuerzo formidable por capitalizar el país

dotándole de una infraestructura adecuada a sus necesidades y a su crecimiento,

que la Prensa, radio y televisión han escrito cada día, y para los que guardo

una Imperecedera gratitud.

Queda también en pie una tarea menat tangible, pero no menos apasionante v

patriótica: la que hemos realisado en el Consejo de Ministros Europeo de

Transporte, f cuyos, frutos se recogerán en el presenil ano de 1970 al subir

España a la Presiden» cía de este Consejo y celebrarse en Mo& drid el año

próximo, hecho que sucederá por primera vez en la historia de los OT> nanismos

ministeriales de Europa y de su organización de cooperación y desarrollo.

Quisiera dedicar unas palabras de gratitud a cuantos organismos de fa

Administración Pública nos han ayudado e» nuestra tarea de este lustro v

también, cft primer término, a las Cortes Españolas, de cuyo trabajo,1

patriotismo y espíritu de colaboración somos testigos. La colaboración armónica,

según las Leyes Fúndame»´ tales, entre los diferentes órganos del Estado, y la

participación popular de la nació»

legítimamente representada en stu Cámaras, son buen Norte de los Principio»

Políticos del Régimen. A ellos hemos procurado asustarnos y con to reiteración

de nuestra fe e* Franco y en España, va mi gratitud pan todos."

Estuvieron también presentes en el aotfO el capitán general don Camilo Alonso

Vega, y los ex ministros, señores Solís y Díaz Ambrona. antiguos compañeros los

tres "del señor Silva Muñoz.

DISCURSO DE DOiN GONZALO FERNANDEZ DE LA MORA

"Excelentísimo señor ministro, señora» y tenores: Quiero, en primer lugar,

agradecer * Su Excelencia el Jefe del Estado la alta honra de incorporarme a su

Gobierno. Entiendo que es, por macháis razones, un privilegio excepcional. Pero,

entre ellas, quiero citar una que me parece decisiva: entiendo que el nuestro e*

el Estado más eficaz que ha tenido nunca nuestro pueblo, y esto quiere decir que

es, seguramente, el mejor.

El poderse incorporar a-él, sobre todo «a urna hora decisiva como es ésta, en la

que nuestro país va a lograr esa meta de la europeización que fue retórica

durante un siglo y que hoy se convierte en verdadera, cuando s» croza la linea

del desarrollo, creo que el algo más que una honra personal: un ereep» cionai

privilegio histórico.

Este Estado oreo que es primaria misión d«l gobernante, por encuna de la misión

administrativa, sostenerlo y robustecerlo pan nuestros hijos y para los hijos de

nuestros hijos. Y esto me hace pensar en el lema de na moralista castellano del

Renacimiento que - * mí me parece muy justo. Es un lema de una empresa política,

pero que me parece .muy adecuado al Estado que tenemos que defender y

robustecer:

"Siempre mejor y siempre-ej´mismo."

En según cío lugar, mi adhesión absoluta * las Leyes Fundamentales del Reino.

Creo que son las reglas del juego, las únicas reglas del juego, y pensar en

modificarlas seria tan absurdo como pretender modificar la Constitución de ios,

Estados Unidos. Mi lealtad a Franco, mi lealtad al Príncipe de España, mi

lealtad al vicepresidente del Gobierno. Y a rali compañeros de Consejo, lo

primero, quizá lo más importante que puedo ofrecerles es solidaridad. Entiendo

que la condición fundamental de. la buena gestión pública es un entendimiento

coherente de las decisiones po* litica-s, y me parece que la unidad, que es 1*

que ha llevado a España a sus más firme* cumbres de grandeza en el pasado, es la

gran virtud que debemos cultivar y colaborar.

Gracias, querido Federico, por tus palabra* Ya sé que las tuyas en este caso,

como siempre, están, sobre todo, inspiradas por la amistad. Tú has hablado de

una amistad entrañable; yo" diré que es una amistad no sólo entrañable, sino qre

se remonta muy lejos, • nuestra primera juventud, y añadiría que incluso pienso

que pocos españoles han vivid» tan cerca de ti tn vinculación al Estado y tu

carrera política. La conozco, la admiro. Sí cuan amplio» han sido los márgenes

de nuestra

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Coincidencia y estoy seguro que seguirán siendolo. Pero, además de todo esto, en

esta casa yo tengo que decir, en primer lugar, porque es justo, y, en segundo

lugar, porque para ni en una grao alegría, que, como hombre de la calle, mejor

diría cómo español que lleva años recorriendo los caminos ibéricos, ge comprueba

en cada kilómetro y en cada rincón que has sido un ministro eficacísimo, un

ministro extraordinariamente eficaz en esta casa, efjcas también por excelencia,

porque en aquella cuya obra tiene una espectacularidad más mesurable: la casa de

Gasset, la casa de Gudalhorce, la casa de Peña, la casa pe Federico Silva Muñoz.

Me apena sustituirte. Me hubiera gustado, id acceder al Consejo, al Gobierno,

estar cerca de ti. Abona yo eé cuáles son los motivos, los particulares, loa

privados motivos, que te han movido « tomar esta decisión, y precisamente porque

loa comprendo, mi tristeza de´ pensar.

Mi acceso al Consejo significa el cese´ está, en paite, atenuada. ´Mirando desde

esta cota entiendo que realmente éste es un momento decisivo de mi rida. Mirando

un poco hacia atrás no puedo olvidar que durante casi un cuarto de siglo he

fofaido caída día, yo diría cada mañana y cada tarde, las escaleras del palacio

de Santa Cruz. Casi un cuarto de siglo en un hombre de cuarenta y cúneo años es

el torso de 0a existencia. Yo miro con cierta nostalgia hacia esa .casa que ha

flido durante tanto tiempo la mía, f quiero agradecer a mis compañeros de

catrera el fabuloso, el extraordinario apoyo que parante loe meses en que he

sido su subsecretario me han prestado. En esa casa yo he vivido muy de cerca con

el que hoy es BU ministro, Gregorio López Bravo. Quiero renovarle aquí mi

gratitud por lo que de formidable estimulo «m mi formación y en mi vida ha

tenido de ejemplo constante de eu idea del Estado y 3e su idea de la

´Administración, y también porque, además de todo esto, me ha abrumado, me ha

inundado de generosidad.

Vengo a un Ministerio técnico.-Quizá alguno de ustedes eepa que ei yo pudiera

reducir a qnimtaesemcia muchos años d« me ftitaoión sobra la teoría del Estado

(y casi ésta es la tesis d« uno de mis libros), creo que, a estas altura» del

siglo XX y en k coyuntura de los sociedades desarrolladas • en trance de

desarrollo, toda la política « técnica, y precisamente porque creo eso, pienso

que no hay más que dos dogmas políticos: uno de carácter moral y otro de

carácter ejecutivo: el primero es el de la justicia y el segundo es el de la

eficacia.

Llego « este Ministerio técnico con el propósito de ser todo lo más eficaz que

pueda, Mi misión es, ciertamente, desarrollar en Obras Públicas los programas

del Plan; es también desarrollar los formidables proyectos, algunos como el del

trasvase Tajo-Segura, que mi ministro predecesor, Federico Silva, ha puesto ya

en marcha. No vengo, pues, aquí « desandar ningún camino ni * enmendar

´.ninguna, plana.

Vengo a continuar con voluntad de perfección, ciertamente, pero, sobre todo, con

voluntad Se continuidad.

El hecho d« que suceda a un brillante ministro es, en, cierto modo, un desafío.

Toynbeé explica toda la filosofía de la Historia con su teoría del "Challenge",

es decir, con su teoría del ´desafío. Yo diría que esta noción no uólo explica

la Historia, sino que explica tambien la biografía y la vida de los hombres.

Nadie da «u justa medida nada más que ante la dificultad, ante la tensión y ante

la eficacia.

Pues bien, señores de esta casa: este cordial desafío del ministro Federico

Silva yo lo recojo con gusto, con deportividad y con esperanza. Y las normas

para la ejecución de este programa de eficacia serán, en primer lugar, la de ser

siempre justo. Las puertas de mi despacho están abiertas, y las puertas de todo»

mis colaboradores. No quisiera dejarme llevar nunca de la arbitrariedad y del

mal humor. En segundo lujar, yo quisiera ser veraz. guanero mgiucn quiera

conocer la razón de una decisión no tiene más que preguntármela: la diré

siempre. Cuando alguien quiera conocer los fines de un proyecto no tiene más que

formular una consulta y la responderé. Si hubiera algo que ocultar, trataría de

no hacerlo jamás. Pienso, por lo tanto, que la veracidad ha de ser una norma

posible.

Y nada más, eino simplemente pedir, en primer lugar, al Cuerpo de Ingenieros de

Caminos, Canales y Puertos, uno de los más prestigiosos de nuestro país; a los

ingenieros técnicos, a los Cuerpos Especiales, a todos los colaboradores de

esta casa, su apoyo, un apoyo que estoy seguro que contaré con él. Porque yo no

se lo pido en mi nombre, sino que se lo pido en nombre de España.

He dedicado, creo, mi pluma durante toda mi vida al servicio de lo que yo

entendía* que era la Patria. En el ejercicio de la función pública creo que he

hecho lo mismo siempre. Yo vengo a esta casa a serviros y a servir a España.

Nada más."

INTERÉS EN MARRUECOS POR COOPERAR EN LA EXPLOTACIÓN DEL SAHARA

El pasado año España importó el diez por ciento de la producción de fosfatos del

Reino alauita

Tánger 15. (Crónica recibida por "telex".) La Prensa marroquí de hoy se ocupa

ampliamente de las posibilidades de cooperación hispano-marroquí para la

explotación de las riquezas del Sahara. Citan fuentes informativas españolas—

concretamente la agencia Europa Press y el semanario "Desarrollo"—y atribuyen a

medios económicos norteamericanos la idea de una fructuosa cooperación entre

España y Marruecos para la explotación de los fosfatos de Bukraa. Se recuerda

que el año pasado España importó unas novecientas mil toneladas de fosfatos

marroquíes. Ello representa un 10 por 100 de la producción del reino alauita.

También se reproduce, a este respecto, un breve comentario de la agencia France-

Presse, en el que se hace historia de la enormes inversiones realizadas por el

I. N.´ en el Sahara español y el esfuerzo de nuestro país por acelerar la puesta

en producción de los gigantescos yacimientos.. Se recuerda la importancia vital

que tiene pan la economía marroquí la exportación de los fosfatos y que los

mercados de los del Sahara español serían casi los mismos que los del reino

alauita. Esto explica las profundas inquietudes que todo lo que atañe a los

fosfatos suscita no sólo en los medios oficiales marroquíes, sino en la opinión

pública. y cómo se halla sensibilizada ésta por el problema. Recuerda el

comentario de la agencia francesa que "hace algún tiempo altas personalidades

económicas, españolas consideraban conveniente asociar a Marruecos, a la

importante explotación sahariana".

En .vísperas de la visita de nuestro ministro de Asuntos Exteriores a Rabat, se

comprenderán las esperanzas suscitadas por estos comentarios y el deseo de

llegar a un entendimiento respecto a un asunto que, a juicio de la mayoría,

podría ser un freno ingrato. Se recuerda también, oportunamente, que la actitud

española respecto a los probjemas árabes, y particularmente en cuanto al

principal del mundo árabe en esta hora, no ofrece entresijos, dobleces ni juego

de intereses. Desde 1938 Franco ha sido el estadista qué ha sabido mantener .una

continuidad más clara y leal en una amistad que para "el Jefe del Estado español

parece ser consustancial con su personalidad política y sentimental".—Claudio

LAREDO.

FERNANDEZ DE LA MORA VISITA AL PRESIDENTE DE LAS CORTES

El ministro de Obras Públicas, don Gonzalo Fernández de la Mora, visitó, en la

tarde de ayer, en su despacho oficial, al presidente de las Cortes Españolas,

don Alejandro Rodríguez de Valcárcel.

Los señores Fernández de la Mora y Rodríguez de Valcárcel mantuvieron una

prolongada y cordial entrevista, durante la que el ministro ofreció al

presidente de la Cámara la más amplia colaboración de su Departamento> para

facilitar la tarea de las Cortes.—Cifra.

 

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