Autor: Villar Arregui, Manuel. 
   El mayor silencio del proyecto de ley Sindical     
 
    Páginas: 2. Párrafos: 11. 

EL MAYOR SILENCIO

El mayor silencio del proyectó de ley Sindical

LA. gran laguna del proyecto de ley Sindical consiste en que no regula el

régimen de los sindicatos.

Certeramente, este periódico ha clarificado loa términos y ha establecido que

los sindicatos sonlo que el proyecto llama asociaciones sindicales, conviniendo

el concepto de corporaciones a los llamados en él sindicatos.

Partiendo Incluso del principio le la sindicación automática, pue-ae y debe

quedar a salvo el derecho a. la libertad sindical. Su posibilidad está abierta

por el carácter de asociación que a las agrupaciones de trabajadores confiere el

Fuero de los Españoles y su necesidad está imperada por la naturaleza de las

asociaciones, y además por la obligada fidelidad a una doctrina que tantas veces

y tan autorizadamente se ha dicho que inspirará nuestra legislación.

Mas he aquí que los únicos trazos delineados por el proyecto en materia de

asociaciones sindicales se reducen a los siguientes: establecer su carácter

único y orgánico dentro de cada sindicato o corporación; exigir para su

constitución la previa aprobación de sus estatutos por el presidente de la

Organización Sindical, a propuesta del sindicato correspondiente, y consignaren

los estatutos lo atinente a la composición de las asociaciones, facultades,

funciones y convocatorias de sus respectivos órganos de gobierno; el esquema

"orgánico" para la elección de éstos: los derechos y las obligaciones de los

asociados, la forma de adoptar los acuerdos sociales y la publicidad de los

mismos.

SI junto a la sindicación automática y obligatoria se acierta a sentar el

criterio de la adscripción Ubre y voluntaria a una asociación sindical

determinada, las asociaciones podrían constituir el elemento plural, vivo y

dinámico de un nuevo sindicalismo, aun- dentro de la estructura única y total

tan decididamente resuelta en el proyecto de ley. Para que esto ocurriere, sería

menester enmendar el capítulo del proyecto dedicado a asociaciones y

agrupaciones sindicales y. proveer en él mismo a los siguientes extremos:

l.o Principio de libertad de fundación de asociaciones sindicales.— Promover una

asociación con flnes sindicales es un derecho de los trabajadores, que .la ley

puede limitar en eu ejercicio.

A tal efecto cabría establecer un -"quorum" de adhesiones al proyecto

fundacional, en función de los trabajadores sindicados en el ámbito en. que la

asociación se proponga actuar: local, provincial, regional o nacional. En la

medida en que el "quorum" se eleve, la ley favorecerá la no proliferación de

asociaciones sindicales. A tal fin podría establecerse un plazo desde que el

proyecto de fundación sé haga público por quienes lo promuevan, hasta que

complete tí "quorum" de adhesiones necesarias para constituir "la asociaciación.

Habría de garantizarse lá-,liber-tad para promover reuniones" con fines

fundacionales en el ámbíío sindical. Bastaría a tal efecto que-se arbitren un

mecanismo similar al hoy vigente en materia de prensa.

En vez de necesitar la previa autorización para reunirse, los trabajadores

podrían hacerlo sin perjuicio de Incurrir en las sanciones claramente definidas

por la ley si, bajo pretextos sindicales, la reunión persiguiere otros flnes.

2.° Principio de libertad par» la adscripción a las asociaciones fundadas o en

fase fundacional. Concebida la sindicación como obligatoria, el trabajador, por

el. hecho de serlo, gozará de los derechos de sindicado, y entre ello-s eJ

derecho de elección activa-y pasiva en el nivel de empresa y en cualesquiera

otros.

Pero debe respetarse la libertad de cada trabajador para asumir los derechos y

deberes de socio como miembro activo de una asociación sindical determinada

y,voluntariamente elegida. Estas—las asociaciones—deben ser, por la dialéctica

prppia del principio de libertad Inscrito en ellas, entidades colectivas de

iniciativa, .de defensa y de promoción de los intereses de los trabajadores.

Todo trabajador debe tener abierta la posibilidad de ser socio y ninguno podrá

ser excluido de la colectividad, salVo en los casos previstos en´los estatutos,

los cuales habrán de conformarse a las prescripciones de la ley.

LA CUESTIÓN SOCIAL

En un mundo que se hace cada vez más pequeño, la cuestión social ha pasado de

plantearse en un plano nacional Interno ~al plano de las relaciones

Interestatales. En el momento en que un problema s« resuelve en nuestro país se

reproducen en otra parte del mundo. Es un asunto peligroso, ya que las dos

últimas guerras mundiales fueron, en gran parte, consecuencia de tensiones

nacidas de la revolución Industrial. El caso de China demuestra claramente que

un país atrasado es capaz de fabricar los peores aparatos de destrucción -

masiva con sólo disponer de algunos científicos y técnicos cualificados. Esto es

lo que no convendría olvidar "en el problema de la ayuda al desarrollo. En esta

perspectiva hay que condenar tanto el sentimentalismo de los "bienhechores

profesionales a base de explotar el fruto del trabajo ajeno", como una postura

>le excesiva parsimonia.

Otto DE HABSBURGO

3.° Principio de libertad de los asociados y de respeto al derecho de las

minorías.—Todos los trabajadores que voluntariamente se adscriban a una

asociación sindical determinada deben gozar de iguales derechos y deben quedar

vinculados por idénticos deberes. La ley está llamada a tutelar el derecho de

las personas y el de las minorías mediante la exigencia de que los estatutos se

ajusten a un patrón legal´, sin perjuicio de los amplios márgenes abiertos a la

Iniciativa de ´los fundadores y de los socios, en que la libertad de las

personas y la de las minorías queden garantizadas en cuanto la dignidad de la

persona y el derecho de las minorías merecen protección. La tutela de estos

derechos habría de articularse, en determinados supuestos, para dejar a salvo el

principio general de que los acuerdos mayoritariamente adoptados vinculen a

todos los socios,

4.º Principio de libertad de expresión y de reunión en el seno de las

asociaciones sindicales.—No se trata sólo de amparar la libertad en la fase de

promoción de laa asociaciones, sino de mantenerla en el desarrollo de la vida

social. La obligada confianza de los órganos del poder público hacia los

trabajadores confianza - exigida tanto por la dignidad humana da éstos cuanto

porque la legitimidad del gobierno de aquéllos no puede fundarse sino en el

consenso general—es incompatible con toda exigencia previa a la celebración de

la reunión o al acto en que se expresen indivual o colectivamente Ideas,

programas o proyectos de naturaleza laboral o sindical. La infracción a la ley,

si ocurriere, se sancionará después de acontecido el hecho, sin que haya razón

que justifique una prevención de carácter general que restringe, hasta

convertirlo" en Ilusorio, el derecho de reunión y el de expresión del

pensamiento.

Tal es, en mi opinión, la síntesis del gran silencio .de un proyecto de ley

Sindical que se abstiene de regular las materias específicamente sindicales.

Quede para otra oportunidad la continuidad de la línea ahora esbozada.

Manuel VILLAR ARREGUI

 

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