Despido improcedente de un sacerdote obrero     
 
 Informaciones.    15/01/1972.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Despido improcedente de un sacerdote obrero

MADRID. 15. (INFORMACIONES.)—En la Magistratura número 4 de Madrid se ha visto

un juicio laboral por el despido de un sacerdote obrero: La Magistratura dictó

sentencia en el sentido de declaran el despido improcedente, y condenó a la

empresa Iberia, Líneas Aéreas de España, S. A., a la readmisión del trabajador o

a . pagarle una indemnización de 50.000 pesetas, a elección del trabajador. El

sacerdote obrero ha manifestado su opción por la readmisión.

Los hechos probados ponen de manifiesto que don Mariano García del Olmo comenzó

» trabajar para la empresa Iberia el pasado 5 de mayo de 1971. Es presbítero de

la Iglesia católica, dice la sentencia, con permiso del arzobispo para trabajar

como sacerdote obrero. Suscribió un contrato, y su categoría era la de oficial

de tercera mecánico, con salario de 8.700 pesetas mensuales. En la declaración

jurada previa al ingreso en la empresa, en el lujar de la profesión el señor

García del Olmo puso la de mecánica, si bien en la fotocopia del carnet de

identidad y otros documentos que tuvo que presentar figuraba su condición de

sacerdote, condición que nunca ocultó, y que conocía la empresa.

La empresa, el día 2 de octubre del propio año 1971 rescindió unilateralmente el

contrato, alegando que el trabajador estaba en período de prueba y que había

falseado la declaración jurada al señalar que su profesión era la de mecánico,

siendo sacerdote párroco.

La sentencia del magistrado don Leonardo Bris Montes estudia los dos temas

planteados: la condición sacerdotal del trabajador y la alegación de la

profesión de mecánico y la del período de prueba. En el acto de la vista del

juicio, dice la sentencia, la empresa sólo alegó el segundo de ellos, es decir,

que se encontraba en periodo de prueba, «cuando sin duda la motivación real que

condujo a la empresa a la rescisión del contrato, según se desprende del

indiscutido hecho del buen rendimiento y comportamiento del trabajador dentro de

la empresa, acreditado en el acto de la vista por la declaración del Jefe

directo del sacerdote obrero», dice la sentencia.

Más adelante dice la resolución: «Para la recta valoración del hecho del trabajo

manual de un sacerdote hay que entender que no sólo se requiere respeto, sino

que exige el que no se le pidan publicidad a las extemporáneas, pues la

expresión humana, en el trabajo no la tiene mediatizada sino a través de su

conciencia y fidelidad a la Iglesia, pero nunca por exigencias públicas, que

implicarían discriminación injustificada, y contraria aí principio de igualdad

de todos frente a la ley.» El móvil que La

llevado a la empresa a rescindir el contrato no puede, pues, tener acogida

favorable.

Analiza a continuación el magistrado la alegación mantenida en la vista: que el

despido se había producido en período de prueba. Y dice la sentencia:

efectivamente estaba en período de prueba, i según lo dispuesto en el convenio

colectivo (que fija seis meses de prueba), pero no según la Reglamentación

aplicable (que fija un mes de prueba). Y ante esta contradicción de normas, ha

de prevalecer la de la Reglamentación, por las siguientes razones: a), porque la

Reglamentación es norma de rango superior al convenio; lo), porque es la norma

más beneficiosa para el trabajador, y c), porque obligan a ello la ley y el

Reglamento de convenios colectivos, que impiden establecer en los convenios

condiciones menos beneficiosas que las que venían disfrutando».

Defendió al trabajador el abogado don José Miguel Martínez y Rodríguez del

Campo. Y es" de notar que el magistrado ha fijado una indemnización muy elevada

(casi de seis meses de salario), cuando el trabajador sólo permaneció en la

empresa cinco meses. Asimismo, la sentencia declara que le deberán ser abonados

los ´salarios del período de tramitación del juicio, como es normal en estos

casos.

 

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