La emigración crea un pueblo de hombres socialmente marginados y proporciona divisas     
 
 Informaciones.    25/11/1971.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

«LA EMIGRACIÓN CREA UN PUEBLO DE HOMBRES SOCIALMENTE MARGINADOS Y PROPORCIONA

DIVISAS»

MADRID, 25. (LOGOS.) — La Comisión Episcopal de Migraciones ha elaborado un

informe ante el Día de las Migraciones. Al analizar la a migraciones en España,

el citado informe afirma «que se den en un porcentaje muy elevado, son (orzadas,

ya sean hacia el exterior, ya sean dentro, de las fronteras patrias».

«Las migraciones hacia el exterior son debidas a que el crecimiento vegetativo

de la población es mas rápido Que la creación de nuevos puestos de trabajo, a

pesar del ritmo acelerado de industrialización, que en gran parte es compensado

por el descenso de utilización de mano al obra en la agricultura.»

Entre los efectos en el pro pió emigrante se índica la «inadaptación

social y profesional del emigrantes. Respecto de la legislación «en

materia de migraciones de mano de obra, es con frecuencía. restrictiva

y orientada, ante todo, hacia el interés del país que recibe esta mano de

obra; en consecuencia, es Insuficiente para asegurar el pleno desarrollo de la

persona del emigrante».

La promoción humana se hace muy dificultosa y en muchos casos «se convierte en

un bello sueño»

Respecto de los problemas que se plantean a nivel familiar, el informe de la

Comisión Episcopal de Migraciones destaca el de «viviendas deficientes, que

crean complejos de inferioridad en el niño emigrante respecto al nativo.

Dificultad en la educación de los hijos, privados de la presencia paterna por el

horario excesivo en el trabajo del padre, y desajuste cultural entre padres-

hijos».

En el país de origen, los efectos son: «Evita el paro; supone una sangría para

las zonas subdesarrolladas, que impiden su desarrollo, marcando cada vez más sus

diferencias con las zonas que por su mayor concentración de mano de obra y

capital te industrializan más rápidamente. A la hora del retorno crea un pueblo

de hombres socialmente marginados y proporciona divisas.»

En el país receptor, el emigrante constituye un soporte de su economía, y «como

el emigrante es considerado en los países de recepción como mera fuerza de

trabajo, estos países no se preocupan de su condición humana y no crean, por

tanto, la infraestructura necesaria para su acogida e integración».

El citado informe presenta el panorama de los temporeros, emigrantes de

temporada; da la cifra de 130.000 españoles que se desplazan hacia Francia.

La Iglesia, ante el fenómeno de las migraciones desea caminar junto al emigrante

y transmitirle de la forma más adecuada a su situación existencial e1 mensaje d

e Cristo y denunciar toda situación que obligue a una emigración forzosa. «Hay

que Insistir en que más original que el derecho a emigrar es el derecho a no

emigrar.»

25 de noviembre de 1971

 

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