La Iglesia española tiene que tomar parte en esta hora que vive nuestro país  :   
 Importante conferencia de monseñor González Moralejo sobre el momento religioso y social d España. 
 ABC.    14/03/1976.  Página: 23. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

ABC. DOMINGO 14 DE MARZO DE 1976.

«LA IGLESIA ESPAÑOLA TIENE QUE TOMAR PARTE EN ESTA HORA QUE VIVE NUESTRO

PAÍS»

Importante conferencia de monseñor González Moraleja sobre el momento religioso

y social de España

Huelva, 13. En el salón de actos de la Residencia de los Padres Jesuítas, ha

pronunciado una conferencia bajo el titulo «Reflexiones, desde el punto de vista

cristiano, de España, 1976», el obispo de la diócesis, monseñor don Rafael

González Moraleja.

Centró el tema en estos términos: «La Iglesia tiene que tomar parte en los

acontecimientos que el país vive: la nueva etapa que se inicia en España-

plantea serias exigencias y responsabilidades a obispos, sacerdotes, seglares y

religiosos, cada uno en su puesto y misión propia, aunque es mucho mayor la

responsabilidad de los seglares qué tienen una intervención más directa en estos

asuntos.

El obispo aclara que la orientación específica de la Iglesia en- estos momentos

tiene que evitar un doble peligro, el clericalismo y la neutralidad. La Iglesia,

sin comprometerse en una u otra línea, tampoco puede ser neutra ante cualquier

opción temporal; su independencia le capacita, para no ser indiferente citando

se vierten contenidos contrarios a los valores del espíritu, nocivos al bien de

la persona o de la comunidad, opuestos a su fe y propia concepción del hombre.

A ´continuación presentó los -problemas más importantes de nuestro país:

DEMOCRACIA. — El país busca un ordenamiento político de corte democrático,

exigido por el pueblo y sobre todo por los más jóvenes, y por su pertenencia al

mundo occidental y a la Europa democrática.

Sobre la democracia, la Iglesia, según enseñanzas de Pío XII, piensa, entre

otras cosas, que el hombre no es elemento pasivo u objeto de la vida social,

sino sujeto, fundamento y fin. Señala su derecho a la participación y expresión

así como el de ser escuchado. Propugna el contacto y el diálogo de los

ciudadanos y los Gobiernos a la hora de fijar las realizaciones que atañen al

bien común.

Refiriéndose a España, sugirió la necesidad de preparar hombres para la

democracia, que no se improvisan, sino que se forman y sé educan; sin quemar

etapas que puedan conducir a una situación de revuelta y amargura que ponga en

peligro la misma democracia.

CONFESIONALIDAD DEL ESTADO. — No es confesionalidad la profesión privada de la

fe, sino el compromiso de profesar la fe católica como única religión oficial

por parte del Estado.

La Iglesia, dijo el prelado, ha cambiado a partir del Concilio Vaticano II,

desde la postura de ver esta confesionalidad como tina realidad a alcanzar, a

sólo reconocerla y respetarla, a la vez que propugna el derecho de .los

ciudadanos a la libre profesión de su fe y su culto. La legislación española ha

incorporado ya este derecho a la libertad religiosa, aun cuando no ha suprimido

su confesionalidad.

NOMBRAMIENTO DE OBISPOS. — La Iglesia debe ser quien elija a los obispos por

imposición de la ley .divina y de la misma ley natural que reconoce como un

derecho propio de la comunidad, determinar sus dirigentes.

APORTACIÓN ECONÓMICA A LA IGLESIA. — Los obispos se han ocupado He este tema por

el bloqueo de la nómina estatal, que deja en situación precaria a muchos

sacerdotes. No es un privilegio,

sino contrapartida a los servicios de la Iglesia al bien común.

DERECHO A CREAR Y MANTENER CENTROS DE ENSEÑANZA. — La Iglesia tiene este derecho

porque lo tienen los padres de familia a elegir quiénes van-a ser los educadores

de sus hijos.

Habló sobre la reconciliación y resaltó el deber de todos de tender la unión y

el perdón, superando las diferencias de la pasada contienda civil, para abrirnos

generosamente a la construcción, unidos por la esperanza de un futuro más

fraterno. Es deber de todo cristiano cooperar en este encuentro, aun a costa de

renuncias y sacrificios, cosa que será posible unidos a Cristo.

 

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