Monseñor Añoveros: Es cristiano ayudar a la justicia en la búsqueda de delincuentes     
 
 ABC.    14/04/1976.  Página: 24. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

MONSEÑOR AÑOVEROS: ES CRISTIANO AYUDAR A LA JUSTICIA EN LA BÚSQUEDA DE

DELINCUENTES

Bilbao, 13. (Europa Press.) «Es cristiano hacer todo lo posible a fin de que los

autores de acciones reprobables, injustas, sean descubiertos, que se emplee en

ellos, dentro del espíritu evangélico, la acción de la serena justicia, para que

el pueblo crea en el ejercicio de la autoridad en favor del bien común», afirma

el obispo de Bilbao, monseñor Añoveros. en una pastoral titulada «Justicia y

amor hacen la paz», que publica el boletín de su diócesis con motivo del Día del

Amor Fraterno.

El prelado añade que la justicia ha de tener estas condiciones: bien ajustada al

derecho para toda persona humana, indiscriminada para todos, esto es ni

inclinada por un lado ni por otro, y animada de espíritu cristiano, de defensa v

respeto de la persona humana.

Seguidamente dice que la verdad es condición esencial para que se calmen las

pasiones v «ante todo se impone un esfuerzo ponderado por la verdad informativa,

sin ocultamientos, suprimiendo las noticias tendenciosas o manipulaciones de la

verdad, por parcialidad política o por meros criterios personales».

«Todo cuanto pueda contribuir a que el pueblo conozca con la mayor objetividad

posible los hechos —prosigue— será una eficaz aportación a la credibilidad en la

autoridad, a la distensión de los nervios, a la disminución de los rumores, en

no pocas ocasiones exagerados: cambiará el clima de tensión por el de la

serenidad, la calma. Se abrirán caminos lúcidos de paz, cuyo deseo se hace más

vivo en las actuales circunstancias, y que es un perpetuo quehacer, obra de la

justicia y del amor cristiano, en un apasionado ejercicio de la fraternidad.»

Además, indica que hay que hablar con claridad, sin tratar de ocultar excesos

que pudieran existir, porque la oscuridad de la verdad engendra dudas sobre las

decisiones de la justicia, y no hay que olvidar el quinto mandamiento de la ley

de Dios.

Por U> que se refiere a la caridad señala que el amar al prójico como a uno

mismo adquiere una elevación sublime cuando la razón de amar al hermano debe ser

la de amarlo como Dios nos ha amado.

Finalmente, monseñor Añoveros escribe: «Siento un convencimiento profundo y os

lo quisiera transmitir con todo mi corazón. Es el desahogo de mi alma henchida

de esperanza: o entramos Por e1 camino del amor, tal y como nos lo presenta el

Evangelio, o no tenemos remedio humano. O entramos por el camino del amor

fraterno, con todas sus consecuencias, a. todos los niveles, e la convivencia

pacífica será coda día más inasequible.

 

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