Cardenal Jubany: Los pueblos de España desean emprender su marcha hacia el futuro  :   
 En una adecuada integración de todos sobre la base de una libertad y una paz autenticas. 
 Informaciones.    06/12/1975.  Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Cardenal Jubany: «Los pueblos de España desean emprender su marcha hacia el

futuro»

EN UNA ADECUADA INTEGRACIÓN DE TODOS SOBRE LA BASE DE UNA LIBERTAD Y UNA PAZ

AUTENTICAS

BARCELONA, 6. (INFORMACIONES.) — «Los pueblos de España´ están deseosos de

emprender su marcha hacia el futuro, en una adecuada integración de todos los

ciudadanos sobre la base de una libertad y una paz auténticas», afirma el

.cardenal Jubany, arzobispo de Barcelona, en una carta pastoral.

En esta pastoral de Adviento, el doctor Jubany dice también:

«Si la Historia humana, contemplada dentro de la perspectiva de la salvación que

Dios nos ha otorgado, es descrita como una marcha, como el caminar de un pueblo

que avanza al encuentro de su Dios, la necesidad de encontrar .caminos adecuados

es patente. Ahora bien, abrir senderos o descubrirlos constituye una necesidad

apremiante para los hombres conscientes de que el futuro depende en gran parte

del presente. El futuro nunca es algo que sobrevenga Inexorable y de forma

totalmente imprevista.

En los momentos actuales, el ansia de los hombrea por encontrar caminos válidos

para el futuro el unánime y universal. A. la luz de un mundo estructurado

agresivamente, que ha llegado, según frase de un pensador moderno, "a definir al

prójimo Individual o colectivo como el que debe morir para que yo pueda seguir

viviendo, o como el que debe consumir para que yo pueda seguir produciendo", al

contemplar un mundo donde la guerra y la opresión parecen que se han convertido

en cosas inevitables, ante las cuales el hombre «e siente impotente, un mensaje

de reconciliación, de pacificación y de conversión aparece como el único camino

capas de satisfacer las aspiraciones más profundas que la Humanidad anhela en lo

más profundo de su ser.

Esto es precisamente lo que la Iglesia oír e c e a los hombres: un camino que

es, antes que una doctrina, una persona: Jesucristo. El es el camino, la

verdad´´y la vida manifestados a todos los hombres mediante la predicación

evangélica y comunicados, a través de su muerte y resurrección. Por esto el

Evangelio ha sido y es el fermento de la libertad y del progreso de la Historia

humana, y se presenta constantemente como germen de fraternidad, de unidad y de

paz.

El cristiano no es tan sólo el hombre que espera, sino el que "apresura la

venida del Señor", como nos dice San Pedro. La venida del Señor traerá un cielo

nuevo y una tierra nueva, en que habite la justicia. No se trata para el

cristiano de esperar pasivamente, sino de lograr con su actuación que el futuro

se entronque con el presente. Porque las acciones de Dios están insertas en la

Historia humana.

Nada de lo presente puede desinteresarnos; ni nada de lo que anhelamos para el

futuro puede dejar de comprometernos ya ahora.

Concretamente, de cara, al bien de nuestro país, según he escrito en un

documento reciente, debemos también proyectar nuestra mirada hacia el futuro,

porque los pueblos de España están deseosos de emprender su. marcha hacia él, en

una adecuada integración de todos los ciudadanos, sobre la base de una libertad

y una pas auténticas.

Y he expresado también que es imprescindible una verdadera reconciliación entre

todos. Reconciliación que será posible si descansa sobre unas disposiciones que

afectan a los ciudadanos y a los grupos sociales: son las virtudes morales,

sociales y cívicas que, con. la ayuda de la gracia de Dios, capacitan a las

personas para ser artífices de una nueva humanidad.

Ante esta tarea, ni Dios puede estar ausente de ella, m nosotros los cristianos

inhibidos de su realización.»

 

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