La fe de juventud, un problema vital para la Iglesia, dice Monseñor Infantes  :   
 El obispo de Canarias pide una nueva pedagogía para la educación de niños y adolescentes en la fe. 
 ABC.    11/09/1975.  Página: 23-24. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

ABC. JUEVES, 11 DE SEPTIEMBRE DE 1973. PAG. 23.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

«LA FE DE LA JUVENTUD, UN PROBLEMA VITAL PARA LA IGLESIA», DICE MONSEÑOR

INFANTES

El obispo de Canarias pide una nueva pedagogía para la educación de niños

y adolescentes en la fe.

Las Palmas de Gran Canaria, 10. (De nuestro corresponsal, por, télex.) «El

fenómeno de las nuevas generaciones, que formarán el rostro religioso y social

del futuro es una llamada imperiosa a la responsabilidad», ha expresado el

obispo de la diócesis de Canarias, monseñor Infantes Florido, en una

exhortación-homilía pronunciada con motivo de la fiesta en honor de Nuestra

Señora la Virgen del Pinoj Patrona de la diócesis. «La educación en la fe de la

juventud —dijo monseñor Infantes— del pueblo nuevo, que dentro de unos años va a

sustituirnos a todos, es un objetivo pastoral inapelable e Inaplazable. Se trata

de esa faz sonriente que vemos ´en las calles, ese desbordamiento de vida que

llena el mundo en sus diferentes niveles: en el trabajo y en el deporte, en la

industria y en las oficinas, en los centros de estudios, en la música, en el

arte. A donde quiera que miréis los encontraréis el saludo flameante de la

juventud, un signo de expectación, de promesa.»

Tras referirse al contenido del documento publicado recientemente por la

Comisión de pastoral del Episcopado español sobre el estado en que se encuentra

la juventud española en la actualidad, don José Antonio Infantes Florido

expresó: «Antes que nada hay que comprender que la juventud entra de lleno en la

evolución de la sociedad, pues sin la llegada de nueva sangre, ésta

desaparecería La Humanidad se despierta estrenando savia a cada generación, o

lo que es lo mismo: en unas periódicas etapas que se suceden en cadena de

hombres aparecen ideas en la vida humana como yemas primaverales

en los troncos viejos, lo mismo que la tierra enciende su fiesta floral cada

primavera, así el mundo estrena su festival de vida en cada juventud. Y esto

vale no sólo para lo biológico, sino también para lo cultural, lo científico,

artístico y para toda la gama de lo humano.

CARA Y CRUZ.—Ese signo está bien claro en nuestro alrededor, basta abrir los

ojos: la Humanidad evoluciona, con explosión vital, de arriba abajo; su

desarrollo alcanza metas cada vez más avanzadas; hay mayor nivel de vida, más

conciencia de la liberación del hombre en todos los terrenos: social, económico,

político; más difusión de la cultura, avanza la solidaridad entre los hombres y

pueblos; se lucha en común contra grandes plagas sociales, como el hambre, la

ignorancia, la enfermedad, .las marginaciones e injustas diferencias humanas. Y

estos hechos evidentes no pueden ser desmentidos por esa otra serle de hechos

opuestos, que constituyen la tremenda ambigüedad del hombre: junto al progreso

de liberación, las nuevas esclavitudes; -al lado de la solidaridad, el

enfrentamiento de-grupos; frente al progreso, la despersonalización. Es la otra

cara de este planeta «triunfante»

PRESENCIA JUVENIL. — «La juventud está presente en esta sociedad de que

hablamos; y no sólo está presente como eslabón necesario en la cadena de la

historia, sino también como fermento muy activo, ya oculta, ya abiertamente. Los

jóvenes están atraídos por la vida tal cual es, sintonizados con lo nuevo, con

lo actual; llenos de confianza en sí mismos; con vivo estímulo ante el futuro,

con compromisos en pro de .la justicia, en defensa de la dignidad humana,

solidarizados con los débiles y oprimidos: esa es, entre limitaciones y fallos,

uña gran oferta que traen en sus manos. No olvidemos que ellos tienen toda una

vida por delante y. queramos o no, serán los protagonistas y testigos de los

acontecimientos que se producirán en la Iglesia y en el mundo.»

«Así, pues, se Impone interpretar ese signo preocupante. Para la Iglesia no

puede haber dificultad, pues, por sí misma, es joven, es perenne, se renueva día

a día, no es una Institución envejecida: está llamada por su divino Fundador a

vivir lo actual y lo futuro, porque Cristo es el mismo ayer, hoy y siempre, como

dice San Pablo.»

INTERÉS DE LOS PAPAS.—Recuerda monseñor Infantes Florido la dedicación singular

al tema y realidad de la juventud por parte de los sumos pontífices. «Y el

próximo Sínodo —expresa el doctor Infantes— de los obispos que ya se prepara, en

la lista de posibles temas que se presentarán al Santo Padre figura con lugar

destacado el de la juventud. En nuestra diócesis, por acuerdo del Colegio

arciprestal, se están dando los pasos para atender de modo eficiente a las

necesidades religiosas de la juventud, de modo particular, a la no

escolarlzada.»

NUEVA PEDAGOGÍA.—«La acción pastoral de la Iglesia, con una nueva pedagogía,

afronta la formación religiosa de las nuevas generaciones. Tarea ardua. Pues,junto

a Institución que han de reforzar su misión en el campo educacional, como la familia

y los centros de enseñanza, se requieren comunidades cristianas vivas que ayuden

a adolescentes y jóvenes en la fe, en contacto inmediato con la vida, en

el propio entorno de su edad, en el cotidiano adiestramiento de virtudes,

de relaciones humanas y sociales.»

VALORES POSITIVOS.—«Para ello contamos con la gracia de Dios, con el carisma de

nuestro ministerio; pero también con todos aquellos elementos positivos que se

hallan en la juventud actual. Entre ellos hay uno de valor Inapreciable, el

llamado afán de independencia, que bien entendido —descartando errores y abusos

— puede llevar a la recta concepción de la libertad y del desarrollo del

Imperativo de la conciencia, norma decisiva de actuación; son valores

indiscutibles para el progreso de la personalidad y de la vida cristiana;

pues esa conciencia apuntará con la educación en la fe a la suprema norma

indispensable que es Dios su verdad revelada y su ley.»

«¡Qué falta hace esa auténtica conciencia cristiana para salvar al hombre de

algunos efectos de las fuerzas ambientales, de la comunicación. Prensa, radio,

cine, televisión, publicaciones y otros medios no menos masivos, que promulgan

la medida de lo vigente, ése rasero nivelador de hombres y conductas, cuyo modelo

puede ser cualquier tipo captado en un telefilme, en un concurso o en la última

aventura de un famoso Esta situación moderna, este ser y vivir anónimo,

colectivo, al alcance de cualquier persona, está clamando como nunca por

la promoción cristiana, por la auténtica educación de la fe. Y a ello han de

decidirse pastores padres de familia y educadores.»

«Si para la Iglesia el tema de la juventud es un signo preocupante, también ha

de serlo por muchas razones para la familia y el Estado. La juventud ha de ser

atendida en sus problemas actuales y oportunamente, sin dilaciones, incorporada

al quehacer común, con espíritu de apertura y visión de futuro: de lo contrario

—concluyó monseñor Infantes Florido— puede quemarse toda una esperanza.

Antonio CRUZ DOMÍNGUEZ

 

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