El obispo de Salamanca estudia el problema de la lucha de clases y la división en la Iglesia     
 
 ABC.    05/01/1975.  Página: 27. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

ABC. DOMINGO 5 DE ENERO DE 1975.

EL OBISPO DE SALAMANCA ESTUDIA EL PROBLEMA DE LA LUCHA DE CLASES Y LA DIVISIÓN

EN LA IGLESIA

Salamanca 4. El 1 de enero se ha hecho público en la, diócesis de Salamanca un

comunicado del prelado de la diócesis, monseñor Mauro Rubio, sobre el tema de la

Paz. En él afirma que «a pesar de las campañas de paz 7 de los .esfuerzos que a

través de la Historia se vienen realizando por la reconciliación de los pueblos

y los individuos y de que querámoslo o no el mundo camina con paso lento pero

cierto hacia la paz, siguen dándose por todas partes nuevos conflictos y

enfrentamientos».

A continuación analiza la situación de nuestro pueblo concretando algunas de sus

manifestaciones: «Una de las manifestaciones de esa situación es la llamada

«lucha de clases». Todos conocemos el origen histórico de este fenómeno y la

justificación que pudo tener en su comienzo, pero lo grave es que, a pesar de

los importantes avances que se han producido en nuestro pais, sigue habiendo

motivos para ello, sobre todo en la linea de participación, y que el marxismo la

haya convertido en uno de sus dogmas básicos, según el cual esta lucha es un

instrumento de progreso de la Humanidad, teoría que algunos cristianos emplean

ingenuamente para su interpretador de la marcha de la historia de la salvación.»

Un segundo aspecto que estorba e] ideal de la paz lo constituyen los «problemas

sociales» que están pendientes de solución definitiva en nuestro suelo. Pienso

en este momento en tres temas de gran actualidad: la urgente atención al campo y

a sus irentes, bastante olvidadas por todos en los últimos años; la necesidad de

un desarrolló más igualatorio y unánime, y la atenta preocupación por las

regiones menos desarrolladas, como son, por lo general y en gran parte, casi

todas las del interior.

No debemos olvidar en, «ste repaso de problemas uno que puede ser muy actual: el

de las «luchas por el Poder». Y no me refiero, naturalmente, al noble empeño de

algunos ciudadanos de prepararse para intervenir en la alta y ardua tarea de

gobernar, sino a la oscura lucha por subir con los medio que sean, utilizando

para ello la calumnia, la persecución del competidor, el río .revuelto, el

codazo o el empujón, cosas todas características de estas situaciones y que

contribuyen a abrir una herida de larga cicatrización. la «división en la

Iglesia».

Los que tendríamos que ser un modelo de convivencia estamos lejos de realizarla

plenamente entre nosotros. Es verdad que se puede hacer un estudio de las causas

que nos han llevado a esta situación qué seguramente nos aclararía muchas cosas.

Pero no quiero entrar ahora en esta perspectiva ni dejar de señalar, porque me

parece justo, que se están realizando muchos esfuerzos en este sentido, sino

dejar sentada la gran importancia ejemplifica dora que tiene una reconciliación

entre nosotros, cuyo primer paso ha de ser una profunda renovación, porque tan

sólo de esta operación interior puede fluir el Pentecostés de la gracia que

podría así convertirse en el Pentecostés de la nueva fraternidad». Para superar

estos hechos negativos propone el obispo de Salamanca realizar una labor de

educación: educación para el diálogo, la solidaridad y para la agresividad

creador».

 

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