El cardenal Tarancón crea una comisión para valorar la verdad o la injusticia de las acusaciones hechas a los tribunales eclesiásticos     
 
 ABC.    25/02/1975.  Página: 44. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

EDICIÓN DE LA MAÑANA. PAG. 44.

EL CARDENAL TARANCON CREA UNA COMISIÓN PARA VALORAR LA VERDAD O LA INJUSTICIA DE

LAS ACUSACIONES HECHAS A LOS TRIBUNALES ECLESIÁSTICOS

E] gabinete de Prensa del cardenal arzobispo de Madrid-Alcalá ha hecho pública

la siguiente nota:

«Durante estos últimos meses hemos sido conscientes de las acusaciones lanzadas

contra nuestros tribunales eclesiásticos.

El mismo Papa, en su discurso al Tribunal de la Rota Romana del 30 de enero de

este año, salía en defensa de «los Tribunales de las iglesias locales» y les

estimulaba a que fueran «siempre inaccesibles a las debilidades de intereses

particulares y a los sofismas del relativismo ético y del oportunismo jurídico.

Siempre han merecido nuestra confianza los jueces y demás miembros de nuestros

tribunales eclesiásticos.

Con el Papa afirmó «la actividad tan delicada, fatigosa y valiosa de dichos

tribunales.

Ya en una de mis «Cartas cristianas» de julio del año pasado, publicada en el

semanario, diocesano «Iglesia en Madrid», me expresaba así:, «Los tribunales

eclesiásticos actúan en un campo que es esencialmente conflictivo. En alguna

ocasión se presentan situaciones especialísimamente conflictivas. Y es natural

que cada una de las partes extreme sus argumentos y suposiciones —quizá no

siempre con la debida ecuanimidad por la misma situación psicológica en que se

encuentran— con perjuicio dé personas y hasta acusando a las mismas

instituciones... Es lógico también —aunque sea lamentable— que en estos casos se

extremen las posturas y se consideren como hechos probados suposiciones que

pueden ser graves...

Todos sabemos por experiencia de cuan diferentemente manera presentan el mismo

asunto los que tienen intereses encontrados para su solución. Y no siempre por

mala voluntad, sino porque el interés influye poderosamente sobre nuestra manera

de injuiciar las cosas. No puede extrañarnos, por lo tanto, que no se puedan

aceptar sin más las alegaciones o protestas de cualquiera de las partes en

litigio. Es necesario constratarlas con las de la otra parte y buscar la

información adecuada para poder actuar con toda objetividad.»

La Iglesia no propugna silencios encubridores y el Vaticano II promueve una sana

opinión pública y la divulgación y desarrollo adecuado de los acontecimientos

relacionados con la vida de la Iglesia. (Confer. decreto sobre medios de

comunicación social, 14,1.)

Hasta ahora todos hemos callado a las acusaciones públicas lanzadas contra

nuestros Tribunales. Este silencio se ha tomado últimamente como complicidad y

aprobación de dichas acusaciones.

Por eso hemos creído oportuno, intentando solamente que resplandezca limpia y

llanamente la verdad, constituir una Comisión integrada por tres sacerdotes

peritos y de confianza, con el encargo de que reciban las declaraciones de

quienes han acusado a nuestros Tribunales eclesiásticos o se crean injustamente

tratados por los mismos, exigiéndoles las pruebas pertinentes, oyendo, para su

legítima defensa, a aquellas personas que pudieran resultar afectadas, dándome

cuenta, después, de su dictamen, para proceder en consecuencia.

Los sacerdotes designados son: Muy ilustre doctor don Tomás Barberena, profesor

de Derecho canónico de la Universidad Pontificia de Salamanca, que actuará de

presidente; muy ilustrísimo doctor don Joaquín Blázquez y reverendo señor don

David Lomas.»

 

< Volver