Los obispos de Andalucía, preocupados por el paro creciente en su región  :   
 Una seria llamada a la conciencia de todos para resolver o paliar el problema. 
 Ya.    05/03/1974.  Página: 26. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ABC. SÁBADO 11 DE ENERO DE 1975.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY LOS OBISPOS DE ANDALUCÍA, PREOCUPADOS POR EL PARO

CRECIENTE EN SU REGIÓN

Una seria llamada a las conciencias de todos para resolver o paliar el problema

Córdoba 10. Los prelados de las provincias eclesiásticas de Sevilla y Granada,

al término de sus reuniones en la casa de espiritualidad de Córdoba, celebradas

en esta ciudad desde el pasado día 8, han publicado un comunicado que dice lo

siguiente:

«Los obispos del sur de España han celebrado en Córdoba la XIV reunión conjunta

de las provincias eclesiásticas de Granada y de Sevilla. Se han ocupado de la

formación de los jóvenes aspirantes al sacerdocio. Han estudiado la religiosidad

popular de la región con vistas a un documento pastoral sobre el tema. Han

establecido unas líneas pastorales comunes sobre el sacramento de la penitencia

en Vísperas de la promulgación del nuevo rito y han decidido dar los primeros

pasos, en cuanto depende de la Iglesia, para aliviar la precaria situación

económica de muchos sacerdotes.

Junto a estos problemas pastorales preocupan hoy hondamente a los obispos las

consecuencias sociales de la crisis económica sobre las clases trabajadoras y,

mas en concreto, el incremento amenazante del paro, que se cierne con particular

gravedad sobre nuestra región en el campo con la pertinaz sequía, en los

servicios y en la industria.

Esto supone un verdadero drama para millares y millares de familias y constituye

una serla llamada a la conciencia de las autoridades provinciales y nacionales,

de los responsables de la economía y de cuantos ciudadanos pueden aportar su

solidaridad a la superación de este trance.

La Iglesia siente el deber de apoyar todos los esfuerzos que se realicen en esta

dirección, empezando por los estudiosos y técnicos, quienes habrán de aplicar su

competencia a la búsqueda de fórmulas para frenar o resolver el paro.

Entretanto, las empresas o personas con trabajadores´ a su cargo deben calibrar

con alta responsabilidad las consecuencias del despido y agotar en conciencia

todos los recursos antes de reducir la plántula laboral. En casos ineludibles,

como la vuelta de emigrantes o los cierres forzosos, deben agotarse todas las

fórmulas de subsidio de paro, inversiones del Estado en obras públicas y

creación dé puestos de trabajo por cuantos puedan hacerlo.

Para dar estos pasos con urgencia tendrán que prevalecer las opciones sociales

sobre las perspectivas de beneficio, al menos a corto plazo. Nada de esto

excluye, antes bien la presupone, una solidaridad fraterna con quienes padecen

la situación mediante ayudas que no humillen y palien los efectos más graves.

Esto en el plano interpersonal, en el que también deben incluirse la austeridad

en el consumió, bien sea de productos energéticos, bien de aquellos otros cuya

importación puede perturbar aún más la economía global del país.

La coyuntura presente descubre elementos circunstanciales, como la sequía o el

retorno de los emigrantes, pero también pone al descubierto los defectos de unas

estructuras socio-económicas que redunden en perjuicio de los más débiles, así

como también la desigual participación de las regiones en los beneficios del

desarrollo. Contentarse con salir de la crisis, sin arbitrar reformas en sus

raíces permanentes seria desperdiciar una ocasión histórica para afrontar en

profundidad los problemas de la España del sur.

El cristiano ha de tener firme confianza en la ayuda de Dios, convencido también

de la capacidad de los hombres unidos para dominar las fuerzas naturales e

históricas. Los obispos del sur de España animan a todos los miembros del pueblo

de Dios a ser consecuentes con su fe y a mantener la esperanza en esta

oportunidad difícil.

Han asistido a estas reuniones el cardenal arzobispo de Sevilla, el arzobispo de

Granada, y los obispos de Badajoz, Córdoba, Huelva, Cádiz, Almería. Málaga y

Jaén y los auxiliares de Sevilla y de Murcia.»—Europa Press.

 

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