Largos debates de los obispos españoles sobre el tema de la objeción de conciencia  :   
 Varios prelados pidieron que nuestro Episcopado no vaya ni más ni menos allá que el magisterio de la Iglesia en el Concilio y el Sínodo. 
 ABC.    30/11/1973.  Página: 39-40. Páginas: 2. Párrafos: 18. 

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

LARGOS DEBATES DE LOS OBISPOS ESPAÑOLES SOBRE EL TEMA DE LA OBJECIÓN DE

CONCIENCIA

Varios prelados pidieron que nuestro Episcopado no vaya ni más ni menos allá que

el magisterio de la Iglesia en el Concilio y el Sínodo

TUVO LUGAR AYER UNA CONCELEBRACION PRESIDIDA POR LOS CARDENALES Y EL NUNCIO DE

SU SANTIDAD EN ESPAÑA

La Conferencia Episcopal Española continuó sus trabajos durante la mañana de

ayer. En primer lugar han proseguido los debates sobre «la objeción de

conciencia», debates que el comunicado oficial resume así:

«Durante él intervinieron los señores cardenales de Toledo y Barcelona, señores

arzobispos de Granada, Tarragona y de Grado; señores obispos de Tortosa,

Canarias, Cuenca, Seo de Urgel, Huelva, Segovia, Bilbao, Murcia, Sigüenza y los

auxiliares de San Sebastián, Sevilla y de Madrid, monseñor Iniesta.

Abrió el debate el presidente de la Conferencia sugiriendo a los añores obispos

tíos vertientes del tema como cauces de las aportaciones: comentarios a lo

doctrinal y comentarios para líneas de acción.

La primera intervención fue una información sobre el incidente de dos sacerdotes

que se han resistido a jurar bandera, aclarando que no habían sido sometidos a

amenazas, contra lo que se había, dicho.

La mayoría de las veinte, intervenciones fian aludido a los aspectos generales y

básicos del estudio. Y se han fijado, especialmente, en los siguientes puntos:

- Valoración doctrinal de las enseñanzas del magisterio, especialmente de Pío

XII, Concilio Vaticano II y Sínodo romano.

- Respeto debido a la conciencia personal, sobre todo cuando se inspira en

valores profundamente humanos.

- Necesidad de servir al bien común, sin subterfugios, de acuerdo con lo exigido

en las leyes justas de los Estados.

El debate ha tenido una gran altura teológica e histórica, tanto más de destacar

cuanto que toda la materia, como ha sido afirmado repetidas veces en la

Asamblea, está en los primeros pasos de su elucidación, con múltiples

implicaciones diversas y aún contrarías entre si, que lo hacen especialmente

complejo. Todas las intervenciones han tratado de salvar, aunque con modos y

matices distintos, la complementariedad de los diferentes factores que

interfieren en el problema.

La deliberación ha tenido muy presente el carácter dinámico de la filosofía y

teología sobre el derecho natural, que viene progresando, especialmente, desde

la «Pacem in Terris». aunque sobre principios básicamente inconmovibles en que

derechos y deberes tienen necesidad de encajar debidamente.

En el plano de lo operativo los señores obispos han distinguido lo que

corresponde a su magisterio y lo que es propio de la prudencia política que

compete a los gobernantes del Estado. Y han atendido, desde distintos ángulos de

vista complementarios, a las siguientes realidades:

— La sensibilidad del pueblo español ante este problema y otros que le

son afines.

- La historia de la legislación vigente y proyectada en esta materia de la

objeción de conciencia dentro del ordenamiento jurídico español.

— La atención que merecen los ciudadanos —católicos o no— que demuestran la

sinceridad de su actitud cuando por mantener su objeción de conciencia tienen

que sufrir grandes penalidades.

Al término del debate, la Ponencia ha hecho referencia a algunos puntos más

importantes de las distintas opiniones y ha prometido convertirla en objeto de

reflexión por parte de la C.E. de Apostolado Social para poder presentar a la

Asamblea plenaria inmediatamente sus sugerencias operativas.

Varios obispos han sugerido que la jerarquía española no debe adoptar unas

decisiones que vayan más allá de lo fijado en los documentos del magisterio

universal, ni otras que representen una actitud regresiva.

CONCELEBRACION CON EL NUNCIO

A primera hora de la tarde tuvo lugar una concelebración presidida por los

cardenales de Madrid, Toledo, Barcelona y Sevilla, así como el nuncio de Su

Santidad. Han participado en ella la casi totalidad de los obispos asistentes a

la Asamblea.

El cardenal Tarancón ha pronunciado una breve homilía en la que ha señalado que

«no es extraño que aparezcan entre nosotros posturas diversas siempre que se

salve el gran mandato de Cristo al enviar a sus apóstoles: que seáis uno. Con

nuestras facetas y peculiaridades hemos de representar al mismo Cristo y ser

expresión del mismo Evangelio. Cristo es el centro donde las divergencias se

pueden unificar.

También ha señalado a los obispos que no deben dejarse impulsar por otras

razones o motivos que el de ser enviados de Jesucristo para que el mundo crea.

RUEDA DE PRENSA

A continuación del acto eucarístico ha tenido lugar una rueda de Prensa,

presidida por monseñor Cirarda y a la que han asistido los obispos monseñor

Montero, Dorado y Yanes.

Monseñor Montero ha empezado afirmando que los obispos «honestamente hablando

necesitamos a los medios informativos» y ha hecho alusión a los dos temas más

destacados estudiados hasta el .momento, el de la «evangelización en el mundo

actual» y el de la «objeción de conciencia». También ha hecho notar que el

programa de la conferencia sigue su ritmo normal a pesar de las tensiones que se

destacan en estos momentos en el mundo eclesial español.

Respondiendo a si. la Conferencia había tratado los temas de Zamora, Concordato

y de monseñor Palenzuela, monseñor Montero ha contestado que sí se había tratado

de lo de Zamora. El presidente de la Conferencia ofreció la oportunidad de que

expusieran a la Asamblea los acontecimientos especiales de que cada obispo habla

sido protagonista. Así, monseñor Tarancón expuso su viaje a Roma, monseñor

Jubany su intervención en los sucesos de Barcelona y monseñor Añoveros los

problemas y gestiones que había realizado en relación con los sacerdotes

recluidos en Zamora.

Respecto al Concordato —ha proseguido monseñor Montero— hasta el momento no se

ha tratado, pero eso no quita para que con posterioridad se haga. Monseñor

Casaroli anunció que se mantendría en contacto con el Episcopado español. Parece

que se hará alguna consulta. A este respecto monseñor Cirarda ha hecho - notar

que la Conferencia Episcopal se ha pronunciado ya en dos ocasiones sobre el

Concordato y que la Santa Sede conocía ya su criterio.

Acerca de monseñor Palenzuela, contra quien, al parecer, se ha presentado una

querella recientemente, monseñor Montero ha afirmado que el tema no había sido

tratado nada más que a nivel de contactos personales. «Los obispos —ha afirmado—

han sido sensibles a su situación a nivel fraterno.»

Un observador ha preguntado-si había noticias de que la Santa Sede quería

retirar al nuncio, o que el Gobierno español había pedido su retirada. La

respuesta ha sido negativa. Y ha explicado que tanto la alusión de monseñor

Tarancón en su discurso de apertura como el aplauso de los obispos había

respondido a una muestra de aprecio. Incluso, ha añadido, el nuncio acompaña hoy

a comer a los obispos.-^ Cifra.

 

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