Autor: P. A.. 
   La Santa Sede desea que los católicos ayuden a dar espíritu cristiano al Año de la Población organizado por la ONU     
 
 ABC.    09/09/1973.  Página: 31. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

A B C. MIÉRCOLES 16 DE ENERO DE 1974.

LA SANTA SEDE DESEA QUE LOS CATÓLICOS AYUDEN A DAR ESPÍRITU CRISTIANO AL «AÑO DE

LA POBLACIÓN» ORGANIZADO POR LA O.N.U.

Este proyecto no debe ser ocasión para difundir ideas contrarios a las

defendidas por el Magisterio pontificio

«HAY QUE MOSTRAR QUE LA ENSEÑANZA DE LA IGLESIA ES A LA VEZ FIRME Y MATIZADA,

PREOCUPADA POR LOS PRINCIPIOS Y PROFUNDAMENTE HUMANA EN SUS MATICES PASTORALES»

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

Roma 15, Con ocasión del Año de la Población, decretado por las Naciones Unidas,

el Vaticano ha dirigido una nota confidencial a las Conferencias Episcopales- en

la que expresa su preocupación a propósito de esta iniciativa y de sus

implicaciones pastorales.

El documento pone de relieve la significación de este Año de la Población y de

la Conferencia Mundial sobre la Población, que tendrá lugar en Bucarest del 19

al 30 de agosto de este año. Estos acontecimientos serán objeto de reflexión y

discusión, de un gran número de iniciativas en el plano nacional e

internacional. La discusión del problema de la población pone de relieve la

finalidad misma de la persona humana e invitará a la Iglesia a adaptar su

pastoral a las necesidades presentes de los hombres.

La Santa Sede desea por parte de las Conferencias´ Episcopales una acción común

tan completa y eficaz como sea posible, garantizando que en los distintos

debates se tenga en cuenta el carácter cultural, social y económico, así cerno

los diferentes estados de vida, y la pluralidad de generaciones. En este campo

las Asociaciones católicas, las Universidades, tienen e1 deber de aportar a los

debates elementos de prudencia y de equilibrio, mientras que el laicado

cristiano debe ser anímalo a estar presente en las actividades políticas y

culturales que se desarrollan en los diferentes medios.

Un deber particular se impone a los que hablan en nombre de la Iglesia, cuya

ética ellos tienen él deber de recordar y explicar claramente. El «Año de la

Población no debe ser ocasión de mostrar conceptos distintos de los del

Magisterio, sino que toda organización católica debe promover los-valores

fundamentales enseñados por la Iglesia. Los pasajes donde la «Gaudium et Spes»,

«Populornm Progressio» y «Humanae Vitae», hablan de los problemas de la

población, manifiestan cómo la enseñanza de la Iglesia es firme y a la vez

matizada, preocupada por los principios, pero profundamente humana en sus

matices pastorales.

En el aspecto-«político» del problema de la población el documento destaca que

la Iglesia tiene la misión de intervenir sin pronunciarse sobre elementos

estrictamente técnicos de los problemas y sin aportar soluciones hechas, pero

asegurando a los cristianos y al mundo las palabras del Evangelio. Por otra

parte, la nota ofrece dos ejemplos de actitudes extremas que rectificar. En

nombre de la dignidad humana, algunos querrían imponer un freno brusco al

crecimiento de la población bajo el pretexto de que no se debe dar a luz a seres

«cuya vida podría ser una frustración total». De otra parte, conviene recordar a

quienes se despreocupan de este problema,- la responsabilidad que incumbe a

cada, mírela en una justa jerarquía de valores.

El documento insiste también sobre la importancia de los medios de comunicación

social, tanto para formar como para deformar la opinión pública, e invita a los

responsables de los medios de comunicación en la Iglesia a ofrecer al público

una información objetiva sobre los hechos los problemas, recordándoles que

deben servir a la verdad y al bien común. Recarga igualmente su acento en la

necesidad de la formación y de la educación y desea que en las iniciativas

tomadas con motivo del Año de la. Población la acción y la presencia de la

Iglesia sé centren sobre los valores de la familia, mientras que la política de

la población debe garantizar, fundamentalmente, la dignidad y la estabilidad de

la familia.

Toda política que favorezca la contraconcepción, la esterilización, el aborto y

la falta de respeto a la dignidad del hombre deberá ser excluida. La decisión dé

procrear compete a los esposos y no al juicio unilateral del Estado.

La solución del problema de la población está en función de los esfuerzos por

realizar la justicia social. Toda política de la población forma - parte en una

sana política del desarrollo de todo el hombre y no viceversa. Dentro de este

fin cabe instaurar una´ justicia equitativa en el, reparto de los bienes, y

basada en las necesidades de la persona humana, de la familia y de la

colectividad, como la de crear instituciones favorables a la vida que aseguren

los cuidados de la madre y del niños y la ayuna" a las mujeres en necesidad y s

las madres solteras, y que faciliten la política de adopción.

El documento termina abogando en favor de una política de solidaridad de todos

los hombres y de todos los pueblos, una política de participación, tanto a nivel

nacional como internacional, dirigida hacia la realización de una sociedad justa

y generosa.—P. A.

 

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