Hoy entra en vigor en Madrid el nuevo ritual del sacramento de la penitencia     
 
 ABC.    12/02/1975.  Página: 29. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

ABC. MIÉRCOLES 12. DE FEBRERO DE 1975.

LA IGLESIA EN EL MUNDO DE HOY

HOY ENTRA EN VIGOR EN MADRID EL NUEVO RITUAL DEL SACRAMENTO DE LA PENITENCIA

Se recomiendan las celebraciones comunitarias, pero la absolución común no

podrá darse hasta que se den normas oportunas

El Arzobispado de Madrid-Alcalá distribuyó ayer una amplia nota en la que

presenta a los fieles de Madrid el nuevo ritual de la confesión y ofrece las

normas de aplicación en la diócesis. Dicho texto —que aparece firmado por el

cardenal-arzobispo y por todo su Consejo episcopal— dice así:

Conforme a lo acordado en la última Asamblea Plenaria de la Conferencia

Episcopal Española, celebrada en noviembre de 1974, el miércoles de ceniza

próximo entra en vigor en toda España el nuevo ritual de la penitencia. Con esta

ocasión lucremos ofrecer a los cristianos de nuestra diócesis de Madrid-Alcalá

las siguientes orientaciones:

1/ La Cuaresma es el tiempo del año cristiano más oportuno para que pastores y

fieles reflexionemos sobre nuestra manera de vivir, expresar y celebrar nuestra

conversión. Este año se dan, además, dos circunstancias especiales. La primera

es la celebración del Año Santo de la Reconciliación, tema del que no vamos a

tratar ahora. La segunda, que es el motivo de las presentes orientaciones,

consiste en la introducción del nuevo Ritual de la Penitencia, fruto de la

reforma posconciliar. Es preciso que todos hagamos un esfuerzo para conocer y

divulgar tanto los modos concretos de la nueva celebración del sacramento de la

penitencia como el espíritu que con el nuevo rito se pretende Inculcar.

2/ Con el fin de que antes de celebrar el sacramento de la penitencia con los

nuevos formularios los fieles hayan podido ser debidamente orientados disponemos

en nuestra diócesis lo siguiente:

a)Desde el miércoles de ceniza queda autorizado el uso de nuevo ritual con

aquellas personas que hayan sido

preparadas, pero hasta nuevo aviso no es obligatorio su uso; más aún, es

desaconsejable hacerlo sin haber precedido una orientación adecuada.

b) Todos los sacerdotes con cargo pastoral prepararán en este sentido a los

fieles por medio de homilías, charlas, celebraciones comunitarias de la

penitencia, etc.

3/ En el nuevo ritual aparecen tres formas de celebrar el sacramento de la

penitencia. Dentro de las debidas condiciones, las tres se han de considerar en

lo sucesivo como igualmente válidas y normales.

Consideraríamos defectuosa una pastoral que no posibilite y atienda todas a la

vez, según las circunstancias y necesidades de los fieles.

4/ En el rito A, el sacramento lo celebran el sacerdote y el penitente. Pero,

aun en ese caso, el nuevo ritual destaca una serie de elementos que antes o no

existían o estaban como difuminados; acogida del penitente, lectura de la

Palabra de Dios, oración en común, diálogo pastoral, imposición de manos. Todo

ello requerirá la adaptación de los confesionarios actuales o la creación de

nuevos lugares donde pueda celebrarse adecuadamente este nuevo rito, según se

indica en la introducción del nuevo Ritual de la Penitencia (orientaciones de la

Conferencia Episcopal Española número 35). Para atender debidamente y conseguir

plenamente el valor pastoral y medicinal del diálogo entre el penitente y el

sacerdote se ha de procurar realizarlo en un espacio y en un tiempo que permitan

ese diálogo.

5/ Con este fin, los sacerdotes deben prestarse a escuchar en confesión a todas

las personas que lo soliciten. Pero, además, es necesario que en todos los

lugares de culto haya días y horas fijos durante los cuales se sepa que hay

alguno o algunos sacerdotes disponibles para escuchar confesiones aun sin

necesidad de que se les pida expresamente. Estos lugares y momentos de acogida

se han de buscar de manera que se garanticen el silencio y la discreción

adecuada; nunca en medio de asambleas litúrgicas de distinto tipo.

6/ En el rito B, la confesión y la absolución individual se realizan dentro de

un marco de celebración comunitaria- de la penitencia. Esta forma tiene grandes

ventajas pastorales, y todas las parroquias deberán tener un calendario fijo de

asambleas de esta clase, anunciadas con tiempo suficiente para que puedan llegar

a conocimiento de los feligreses, y preparadas y ambientadas cuidadosamente para

que a través de las lecturas bíblicas, la homilía, las oraciones y los cantos se

facilite la conversión de los asistentes y se signifique a la Iglesia como

instrumento de reconciliación.

7/ En el rito C, la confesión de los pecados como expresión del arrepentimiento

queda suplida por otro gesto —por ejemplo arrodillarse, rezar el «Yo

confieso...»—, y la absolución se da comunitariamente a todos los que

manifiestan con dicho gesto su disposición para recibir el sacramento, quedando

luego obligados a confesar individualmente los pecados graves en momento

oportuno. En todo lo demás, la estructura de la celebración es similar al rito

B. Este rito no puede utilizarse hasta que, previas las consultas al presbiterio

diocesano, se den las normas oportunas.

Como todos los sacramentos, el de la penitencia debe celebrarse dentro de un

proceso, con un tiempo de preparación y otro de prolongación en nuestras vidas.

En este caso se trata de una conversión interior a la luz del Evangelio y bajo

la gracia del Espíritu Santo, que prepare el terreno de nuestro corazón para el

momento del sacramento, y que, posteriormente, dé en nosotros dignos frutos de

penitencia. El nuevo Ritual de la Penitencia que la Iglesia nos ofrece puede ser

un precioso instrumento para que renovemos nuestra práctica cristiana de la

reconciliación.

 

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