Autor: Urarte, Emilio de. 
   Actualización de los activos     
 
 Pueblo.    25/05/1962.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

ACTUALIZACIÓN DE LOS «ACTIVOS»

CON la actualización de las pensiones de las clases pasivas, no cabe duda de que se ha dado un gran paso a su favor; pero ello no significa, rio obstante, el gran sacrificio económico que representa, que esta llamada actualización lo vaya a ser de un modo real, puesto que los sueldos reguladores de los que están en situación de actividad no están actualizados.

Zas pensiones de las clases pasivas corresponden a un tanto por ciento, según las circunstancias personales, del sueldo denominado "regulador" que disfrutan los de igual categoría en situacióri de actividad. Pero el sueldo regulador no es lo que podríamos llamar, según el léxico en boga, el "sueldo sueldo"; es decir, la parte sobre la que únicamente se aplica el tanto por ciento correspondiente. Así, por ejemplo, un funcionario que cobra al mes cuatro mu pesetas, de las cuales son de sueldo electivo dos mil, si al jubilarse le corresponde hacerlo con el 40 por 100, la pensión mensual será de 800.

Como en la práctica, el sueldo regulador está muy por bajo respectóla la totalidad de lo que se/ cobra, a veces es menos de la mitad, resulta que las pensiones resultantes podrán estar actualizadas respecto a los sueldos reguladores que perciban Jos activos. pero no actualizados en cuanto al coste real de la vida.

Antiguamente, los pasivos estaban en mejores condiciones, pues no se pagaban mas que mínimas gratificaciones, es decir, que casi todo lo que se cobraba era sueldo y el retiro o jubilación venía a ser poco menos de lo que se cobraba en situación de actividad, aparte de que las condiciones de jubilación eran mejores (hasta un 100 por 100) A los ingresados en la Administración después del Reglamento de 21 de noviembre de 1927, el tanto por ciento, en el mejor de los casos, ha quedado" reducido al 40, y pagando el funcionario uña cantidad mensual durante toda su época de actividad, ese 40 se convierte en el 80 por 100.

Pero a estos jubilados antiguos vino a atormentar los últimos años de su existencia el alza considerable de preciós, que hizo que muchos de ellos quedasen en la miseria. A este estado de cosas vino a poner remedio el Gobierno, primero con la ley de pensiones mínimas y últimamente con la actualización de pensiones.

Debería considerarse sueldo base o regulador de cada categoría o empleo "el mínimo que por todos conceptos se cobra en esa categoría". El resto, y puesto que no todos los destinos dentro de cada categoría tienen el mismo trabajo, responsabilidad, riesgos, etc., pueden considerarse como gratificaciones.

El estudio de nuevos sueldos, con la consiguiente supresión de algunas gratificaciones, ya nos imaginamos que no es cosa fácil, pero hay que afrontarlo cuanto antes, pues´ a medida que el tiempo pasa, las cosas se irán complicando; y, como consecuencia de la falta de unidad del conjunto, en unos casos se estará pecando por falta da más y en otros por falta de menos. Asi, por ejemplo, hay organismos estatales o paraestatales en los que las gratificaciones se dan de acuerda con el Ministerio de Hacienda (desde luego, todos los que no tienen ingresos propios), otros pagan por sus cajas especiales A veces, las cuantías de las gratificaciones dependen del criterio personal de los jefes, otras por acuerdo de la propia entidad, dándose, por ejemplo, el caso de qua así como la mayoría de los funcionarios ven reducidos sus ingresos por el impuesta del rendimiento personal, antes llamado de utilidades, hay organismos en los que el importe de este impuesto tes es repuesto * sus funcionarios por su caja, ya que cuentan con recursos propios; con lo que una de tres: « debería atender con más holgura loa servicios encomendados, entregar a Hacienda el dinero que les sobra o disminuir los ímpuestos establecidos por ellos.

El pagar o no este impuesto tiene su importancia; asi, por ejemplo, a un suelda mensual de 4.300 pesetas (con dos pagas extras al año), el descuento por mes que le corresponde es d.e 645 pesetas.

Aunque no tiene nada que ver con el tema que tratamos, pero para ver el desacuerdo económico que existe entre las distintas dependencias y organismos, vamos a citar el siguiente caso: para opositar a catedráticos, en la última convocatoria ("Boletín Oficial" del 1-5-62), se exigen 75 pesetas para gastos de matrícula; en cambio, para opositar a peones camineros ("B. O. Provincia de Madrid" del 26-4-62) sé exigen 100 pesetas.

No se pretende en este articulo el que los funcionarios, en general, cobren mas, eso sería otra cuestión para estudio; aquí sólo se trata de que los sueldos se adapten por la menos a la realidad de lo que se cobra actualmente. A los funcionarios les agradaría tener la íntima satisfacción de llegar a ganar con su trabajo un sueldo adecuado, sin tener que recibir propinas, que no otra cosa son las gratificaciones generales. Un sueldo, en definitiva, que al llegar el funcionario a la vejez no se esfume más que una mínima parte, de modo que no sólo le permita vivir, sino tener la tranquilidad de que sí falta, su viuda no. tendrá que estar a merced de la caridad de la familia.

Emilio DE URARTE

PUEBLO se propone dedicar su Tercera Página de los viernes a la opinión de nuestros lectores. Se publicarán aquellas cartas y artículos que traten de temas de Interés general y cuya extensión no rebase los dos folios mecanografiados a dos espacios. Si excedieran de este espacio, PUEBLO se verá obligado a reducir los originales a las medidas señaladas.

 

< Volver