Autor: Segura Ferns, A.. 
   Desarrollo económico     
 
 Pueblo.    08/06/1962.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 24. 

OPINION PUBLICA

Hoy escriben los lectores

DESARROLLO ECONÓMICO

"Aprovecho la tribuna que tortada a, sus lectores en "Cartas al director" para exponer unas reflexiones surgidas al contacto con la realidad española de estos dias.

Para que el deseo de participar en los beneficios de las empresas sea licito en si, sea además socialmente justo, es necesario que el trabajador se dé cuenta de que la sociedad, a! concederle mayores derechos, le erige mayores deberes, y, entre éstos, en el estado actual de desarrollo de nuestra economía, está el de contribuir a la capitalización. Bueno es que vayan cada vez cantidades mayores a manos del trabajador, siempre que estas cantidades no se destinen íntegramente al consumo en perjuicio de la capitalización. Hay que crear un capitalismo popular, pero no olvidando que capitalista (obrero, empleado, profesional o rentista) sólo es aquel que producá más que consume.

Para expresar, con la evidencia que dan las cifras, estas ideas, hagamos unas sencillas cuentas con la renta nacional y su distribución. DISTRIBUCIÓN CON RELACIÓN AL FIN QUE SE DESTINA: La renta nacional ha sido el pasado año 1961 de 497.658 millones de pesetas. Esta se distribnve entre gasto e Inversión. Si queremos que nuestra economía progrese un 6 por 100 anual con objeto do no separarnos aún más del nivel de vida de los demás países europeos, necesitamos anualmente un aumento de 30.000 millones de pesetas. Para este aumento anual de renta se necesita invertir un capital anual de 100.000 millones, pues cada tres pesetas invertidas producen una peseta a los dos años aproximadamente.

Conociendo la renta de inversión, podemos ver que la renta de gasto es: 497.000 millones — 97.000 millones — 400.000 millones de pesetas.

DISTRIBUCION DE LA RENTA ENTRE LOS ESPAÑOLES: La renta que gastamos los españoles entre todos los bienes y servicios (artículos, viajes, diversiones, etcétera) es de 400.000 millones de pesetas. En España hay 11.500.000 personas activas o trabajadoras que mantienen al resto. Por lo tanto, multiplicando este número por los trescientos sesenta y cinco días del año, resultan 4.000 millones de hombre/jornada. SI dividimos la renta de gasto entre el número de hombre/jornada

400.000 m/pts / 4.000 mlls. = 100 pesetas diarias por persona activa.

El promedio máximo de gasto diario que puede soportar la economía nacional es de 100 pesetas por trabajador.

De esto se pueden sacar dos consecuencias: a) Que todo individuo activo, trabajador de cualquier clase (desde un botones a un consejero) que gane lo que sea, gasta más de 100 pesetas diarias en él o en su familia, lo que hace a costa de otro que tiene que gastar menos, b) A escala nacional, si el ingreso medio que cubre todos los gastos (necesarios y lujos), en el español activo y su familia es de 100 pesetas/día, necesariamente el jornal vital mínimo tiene que ser menor de esa cantidad.

Naturalmente, hay desigualdades regionales, en que unas provincias o ciudades consumen más a costa de otras.

Para afinar más en la distribución de la renta nacional en la población española, vamos a completar el cuadro del profesor Perpiñá Rodríguez, publicado por ustedes el 9-IV-62, poniendo unas cantidades promedias de ingreso en cada grupo, de tal forma que el total sea la renta nacional de aquel año. Estos promedios, naturalmente, estaran más cerca del límite inferior y se refieren a todos los ingresos por familia. Puede haber margen de error, pero creemos responden bastante bien a la estructura social existente.

Para 1961 se deberá incrementar un 6,3 por 100, principalmente la zona media.

De este cuadro se sacan importantes deducciones: a) En España, aproximadamente, hay dos personas activas por familia, b) Hay, aproximadamente, 2.000.000 de familias con ingresos de 41 pesetas diarias o menos, c) La capitalización de 100.300 millones anuales sale de la clase 4.a para arriba y de los Seguros Sociales.

Queda por determinar un punto que él solo justifica un largo estudio, y que es el del salario mínimo diario necesario para mantener una familia normal. No entrando en la materia, y a la vista de las 100 pesetas/día por individuo activo, que es el máximo permitido por la economía, podemos provisionalmente fijarlo en 70 pesetas/día. Los siguientes razonamientos igual se pueden aplicar a esta cantidad que elegimos arbitrariamente que a otra mayor. No hay más que hacer las oportunas correcciones en los índices.

Fijamos así los términos del problema: a) Renta disponible para el gasto: 400.000 millones.

b) Distribución de la renta nacional en España en siete clases de familia. c) Salario mínimo necesario de 70 pesetas/día natural.

La solución de este problema de política social es sencilla, pero exige sacrificio a todos:

1." La capitalización de 100.000 millones debe mantenerse. A ella deben contribuir todas las clases sociales, según sus posibilidades. Si una empresa no puede pagar a sus peones más que el mínimo legal por la necesidad de constituir reservas que aseguren el progreso y la estabilidad de la empresa en beneficio de todos, esta autofinanciación forzosa debe repartirse entre capital (accionistas) y trabajo, intitulando reservas a nombre de los trabajadores y repartiendo entre ellos las rentas que produzcan, con lo que poco a poco llevan incrementado su salario. Esto indica el señor Ullastres en la Feria de Bilbao y lo ha iniciado "Motor Ibérica" en su Fundación Laboral.

2.° Ya que al nival de la empresa, algunas no puedan subir los sueldos insuficientes, hay que urgir la obligación moral de las que sí pueden a que lo hagan, no disculpándose en las otras.

3.º Para los trabajadores de las clases 6.ª y 7.ª, que son 2.000.000 de familias, hay que incrementarles un mínimo de 70 ptas./día sus ingresos. Esto supone unos 16.000 millones anuales, que deben cargar proporcionalmente entre las clases 1.ª, 2.ª, 3.a y 4.a.

4.ª Esta redistribución a escala nacional no puede hacerse atendiendo sólo al ingreso de cada individuo, sino al uso que hace del dinero. Por lo tanto, una buena parte debe salir de recargo sobre el lujo, advirtiendo que a escala nacional, en un país donde 2.000.000 de familias no alcanzan el mínimo vital, lujo son muchas cosas utilizadas hoy por todos. Evidentemente, el recargo será proporcional y mayor cnanto el objeto adquirido es de mayor lujo, y proporcional también a lo extendido que esté este lujo. Un Impuesto elevado sobre los yates es justo, pero su recaudación sería mínima. Un impuesto sobre el tabaco cifra cantidades importantes. Bien está que la gente fume, peto mas necesario es que coma. Al Ir progresando la economía nacional, y como el aumento de renta debe ir principalmente a las clases 4.ª, 5.ª, 6.ª y 7.ª, en años sucesivos debe irse reduciendo la lista de artículos gravados, desgravando primeramente los más populares. La filosofía es gravar el lujo y favorecer la inversión.

5.º La redistribución a escala nacional se puede hacer a través del presupuesto: desgravación de artículos de consumo vital de toda clase de impuestos y arbitrios. Desgravación de sueldos de 40.000 pesetas para abajo. Ayuda familiar a cargo del presupuesto, etc. De esta forma se favorece a trabajadores autónomos de pequeños Ingresos, pero que no dependen de una empresa. Esto supondría una carga adicional de unos 16.000 millones de pesetas al año. El Estado debe sacarlos, en primer lugar, de él mismo por el uso más austero de sus fondos.

En segundo lugar, por el perfeccionamiento fiscal, haciendo que contribuyan todos según sus fuerzas. En tercer lugar, gravando el gasto de lujo a que tan aficionados somos los españoles, pareciéndonos lujo lo que hacen los de más Ingresos y gasto "necesario" el que hacemos nosotros.

Se hace comúnmente la objeción de qué hay que favorecer el consumo para que vivan las empresas. SI éstas DO son marginales, lo que no coloquen en el mercado nacional lo deben exportar, y con esto acabar el defecto estructural de nuestra balanza comercial. Si, son marginales, no se debe ocultar que el costo de su Ineficiencia o insuficien cía carga sobre todos y más pesadamente en las clases más modestas 5.ª, 6.a y 7.ª

Estas son soluciones reales, que salvaguardan la libertad de elección del consumidor, pero haciendo que esta elección no pueda perjudicar a la sociedad. Las soluciones simplistas de los controles directos de precios, etc., sólo es llevarnos a un socialismo del Estado.

El tema es amplio y he procurado huir de tecnicismos en beneficio de la claridad de exposición. Por otro lado, se suelen tocar estos temas con un simplismo aterrador, de funestas consecuencias para la formación de la conciencia social, a la que todos debemos contribuir.

Habrá tres opiniones o deducciones de estos datos, Incluso más ajustadas a la verdadera solución, que la que expongo, pero mí deseo es contribuir con lo que sé.

A. SEGURA FERNS."

 

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