Autor: Kindelán Duany, Alfredo. 
   Las generaciones de la cruzada y las actuales     
 
 ABC.     Páginas: 1. Párrafos: 17. 

LAS GENERACIONES DE LA CRUZADA Y LAS ACTUALES

LA década transcurrida desde 1935 a 1945 constituye un período muy interesante de. nuestra historia contemporánea; no bastante estudiado hasta ahora, como merece. Los que fueron protagonistas o testigos de los sucesos en ese período ocurridos están obligados a exponerlos y comentarlos, con sus propios criterios, distintos y aun antagónicos, antes de que la acción desgastadora del tiempo conduzca a quedar inéditos los hechos merecedores de ser cantados por rapsodas de liras bien templadas y armoniosas voces.

Hechos, en general luctuosos y desagradables, ya que la desunión, endémica de los españoles se exacerbó hasta las más altas cimas de la violencia, en cruenta lucha civil, como todas horrible; pero como del más terrible daño salen, a veces, bienes; de las tristezas de la guerra surgió un ramillete de virtudes: abnegación, entusiasmo, patriotismo, desprendimiento, heroísmo, espíritu de sacrificio y religiosidad.

Han pasado ya suficientes años, desde que terminó la lucha fratricida, para que los rencores y las pasiones que se encrespan en toda guerra civil se hayan amortiguado, permitiendo estudiar los acontecimientos sin acritud, con la posible objetividad que cabe en el falible juicio de los hombres. Si en este articulo examinara con preferencia los sucesos ocurridos en el campo nacional, no se ha de tomar por desdén hacia los ocurridos en el contrario, sino a que aquéllos los conocí bien y éstos los ignoro en su mayoría.

El espléndido despertar, de atinadas virtudes, en las filas en que milité, puede sostener la comparación con otros, ocurridos en los períodos más brillantes de nuestra historia.

El concepto Generación es arcaico; se encuentra en la Biblia, en la "Ilíada" y en la "Odisea"; pero su análisi y normalización es_bien reciente; no se ha llevado a cabo hasta bien entrado el siglo XIX, por obra de Stuart Mill, Cómte y Ortega y Gasset. Julián Marías, el mejor filósofo español de hoy, escribe, en su interesante libro -"El método histórico de las Generaciones: "la primera teoría en las generaciones que ha existido es la de Ortega". Esto intenta definir y discriminar cada generación como "zona dé quince años en la que una forma de vida fue vigente. Vigencia manifiesta en usos y creencias". "Pertenecemos a la misma generación—escribió José Antonio—los que percibimos el sentido trágico de la época en que vivimos."

Wechessler es quien más ha concretado la definición de la palabra Generación: "Es—dice—la suma de promociones juveniles, de una estirpe, de un pueblo o del mundo, que por imperativo externo ds, la proximidad de su nacimiento y por la exigencia interna´ de comunes impresiones, espéranos y hazañas de .su adolescencia, crecieron con análogo temple de vida, en actitud espiritual parecida y con un repertorio de problemas semejantes en los que fueron afianzados, tanto por el trato y mutuo aliento como

por la resistencia que el mundo les ofrece."

Caracterizan a cada generación, según Patterson, los siguientes .factores: herencia, nacimiento, elementos formativos semejantes, comunidad personal, experiencias comunes, existencia de un Caudillo, servicio único, fosilización de la generación anterior.

Las circunstancias y la situación geográfica influyen poderosamente en las generaciones; ciertamente más que en eso los individuos que las componen; la Generación es "unidad histórica"-y, a su vez, la Historia es "pauta de generaciones". La libertad de éstas es menor que la de sus componentes. Para el cristiano el hombre es libre; no así la generación.

La posición geográfica marginal y las circunstancias que han venido sucediéndosí en la Historia de España han debido dar lugar a generaciones de muy varia psicología: en el Medievo, en el reinado de los Reyes Católicos, en el período imperial de los Austrias, en el de la Conquista de América, en el de la guerra de la Independencia, de 1808; tras el desastre colonial de 1898, en nuestra campaña de Marruecos y .en nuestra Cruzada de 1936.

Las generaciones distan mucho de ser colectividades homogéneas; en una nación coexisten una generación universitaria,^ otra militar, otra eclesiástica, e, incluso, una burguesa y otra proletaria, si bien estas dos últimas influyen poco en la marcha de los acontecimientos; son séquito, no dirigentes, en el devenir histórico.

Se discute" la duración, en el tiempo, de las generaciones; los autores modernos han llegado al acuerdo de asignarles una vida dé cuarenta años y un intervalo de quince a • veinte entre cada una y la siguiente; la discriminación se hace P9r un hecho singular, en que intervinieron los hombres de una generación que alcanzaron la edad adulta.

Hay quien niega la existencia de las generaciones; se apoyan en que los níños no nacen cada lustro o cada década, en promociones numerosas, sino de modo continuo: cada día, cada hora, cada minuto. A pesar de este argumento, su existencia es innegable. He pertenecido durante toda mi carrera al honroso Cuerpo de Ingenieros Militares; pero dentro de él me he considerado íntima mente afecto, e idiológicamente unido a las diez promociones/que traté en la Academia y con las que después conviví como teniente; constituíamos una generación específica castrense, identificados en hábitos, ideario y cultura, poco diferentes .en. edad, educados para la vida social en el estrecho ambiente de una pequeña capital de provincia y aglutinados por 1a exaltada amistad del compañerismo.

El niño, al llegar a la pubertad, descubre su personalidad, y descubre un nuevo paisaje del mundo; hasta entonces era amorfo, constituía un bello elemento del paisaje y, por ello, no lo podía apreciar. Desde ese día comienza a distinguir el panorama de la vida y se ve diferente a los otros seres, don tendencia egocéntrica, con la convicción de que el mundo comenzó a" ser algo, desde la fecha de su nacimiento; su sentido crítico recién desarrollado le lleva a comentar los juicios de las personas que están cerca de él. de sus parientes, que antes consideró artículos de fe. Muchos empiezan a considerar anacrónicas y erróneas las ideas paternas y, por extensión, las de la generación anterior a la suya. Así nace una doble cadena, en la que unas generaciones vengan a las impares del desprecio sufrido de parte de las generaciones inmediatas posteriores, y las pares a las´ pares.

Al entrar en el mundo de la política, o simplemente de la vida social, cada generación cree ver cerrados todos las caminos; ocupados todos los puestos importantes del Estado y de la Nación por la generación .que le ha precedido, a la que declara guerra sin cuartel. Así nace el espíritu de rebeldía de las juventudes, a veces estéril, pero otras fecundo, sobre todo cuando la edad va rectificando sus exageraciones.

Con la norma admitida de quince a veinte años de separación entre las generaciones, suelen ser tres las que intervienen simultáneamente en el desarrollo de cada coyuntura histórica: una "entrante", otra "saliente" y la tercera "intermedia". Esta, completa, ocupa la mayor parte de los cargos directivos, estatales y de empresas; la entrante los va heredando, la saliente va dejando claros en sus filas.

Las tres que intervinieron en nuestra guerra civil, de 1936 a 1939, fueron: la llamada del 98, nacida en Jos alrededores de 1880; la que cumplió treinta años durante la segunda República y la que se inició en nuestra guerra civil, nacida hacia 1915.

Si, como es normal en algunos centros docentes extranjeros, cada generación hubiera de tomar un nombre o un lema, propondríamos, dejando el suyo ya consagrado a la del 98, dar a las dos sucesivas, como lema respectivo: Lealtad y heroísmo. En el siguiente capítulo, justificaré estos calificativos y demostraré que las tres cumplieron dignamente su papel histórico.

Alfredo KINDELAN

 

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