Autor: García Álvarez, Luis. 
   Otra vez desde Sagunto     
 
 ABC.    10/03/1959.  Página: 34. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

OTRA VEZ DESDE SAGUNTO

El pasado día 27 de febrero, don Luis Garda Alvares dio lectura, ante los micrófonos de Radio Sagunto al siguiente comentario, del que es autor, inspirado en el artículo "Alfonso XII y el monumento de Sagunto", que, firmado por el marqués de Cáceres, fue reproducido en estas páginas:

"Como saguntino, que de todo corazón me siento, me creo en e1 deber de aludir, desde esta tribuna que tan gentilmente me brinda Radio Sagunto, a un artículo que, publicado en el periódico "Levante", de Valencia, del día 20 de este mes, ha sido reproducido en el muy prestigioso diario A B C, de Madrid, en fecha 24, también de los corrientes El articula al Que aludo´ se titula "Alfonso XII y el monumento de Sagunto", y lo firma el marqués de Cáceres. En dicho artículo, escrito, sin duda. alguna, con la mejor de las intenciones, se incurre, desde luego sin pretenderlo, en algo que a mí se me antoja puede poner en entredicho el legendario patriotismo de los hijos de esta inmortal ciudad. En el referido artículo se dice que "de la Restauración, y del hecho que la produjo, existían en el lugar histórico de la proclamación de Don Alfonso XII como Rey de España, por el general Martínez Campos y el Ejército español, un monumento erigido en ´época de la Dictadura del general Primo de Rivera, y que luego de ultrajado durante la República, fue finalmente derribado durante nuestra Guerra de Liberación. Allí quedaron años y años las piedras que lo constituían, que poco a poco han ido desapareciendo, quedando en el lugar de su emplazamiento unos escombros como recuerdo; si no de la Restauración, sí de la barbarie roja". Y termina diciendo: "¿Por qué no atender a su reconstrucción mediante suscripción-pública? Me consta que son muchas las personas que colaborarían en esta obra y muchas las razones de la misma: historia, arte y recuerdo romántico de una época de paz, aquella de "¿Dónde vas, Alfonso XII?"

Pues bien; es raro que quien como el autor del artículo que comentamos se preocupa de la reconstrucción del monumento que perpetuaba la proclamación de Alfonso XII como Rey de Esparla por el general Martínez Campos, no sepa que, en Sagunto, precisamente en Sagunto, unos cuantos españoles, que además de serlo somos y nos consideramos saguntinos, desde hace bastante tiempo, mucho antes, naturalmente, que el artículo al que aludimos se publicara, nos empleamos en la honrosa tarea de preparar la organización que, previo el permiso de la autoridad competente, tenemos, la esperanza plasme en una suscripción nacional y;permita reconstruir dignamente el monumento derruido.

Quede bien sentado, pues, que es en Sagunto en donde, desde siempre, hemos alimentado esta idea de la reconstrucción; y esperamos que sea desde Sagunto desde donde se convoque a todos los españoles para colaborar en esta obra.

Y las razones para llevar a cabo la reconstrucción del monumento de Sagunto son, efectivamente, históricas y, aunque secundariamente, también artísticas; pero no creo sea razón, como el marqués de Cáceres dice, "El recuerdo romántico de una época de paz". Comprendo que dicho señor haya quedado muy impresionado por los suntuosos palacios, brillantes uniformes y graciosas reverencias con que se adorna la escenografía de la magnífica película "¿Dónde vas, Alfonso XII?"; y hasta que le deslumbre un poco un "Lincoln" descapotado de color plata, y negro y los criados y servidores de su casa y de otras familias distinguidas. Pero lo que el monumento por cuya reconstrucción abogamos simboliza es algo más serio, profundo,,recio, auténtico, entrañable y "popular" que todas esas espectaculares y cinematográficas circunstancias; significa la viril restauración de la gloriosa Monarquía de España".

Por algo, providencialmente, el general Martínez Campos proclamó Rey de los españoles a Don Alfonso XII,, al amanecer de un frío día de diciembre de 1874, al aire libre, al pie de las piedras milenarias que siempre serán. lección de, deber y de heroísmo; junto a los olivos qüe hablaban de paz y de victoria... Sin elegante comparsería,´ sin costosa escenografía, sin bambalinas...

Si algún día vemos nuestro empeño logrado, querremos que en la reconstrucción del monumento que perpetúe la gloriosa Restauración se emplee el granito de nuestras canteras, arrancado por manos saguntinas, y el hierro que tan bien saben forjar esos hombres, tan hombres, de la Siderúrgica del Puerto de Sagunto.

Y si Dios quiere que para la inauguración del monumento sea tiempo en que los naranjos estén en flor, pondremos al pie del plinto glorioso un ramo de blancura, que siendo testimonio de laboriosidad do los huertanos de nuestra ubérrima tierra, sea, al mismo tiempo, delicada ofrenda de amor y de respeto a la gloriosa Monarquía española.

Sagunto no precisa de estímulos a la hora del deber y de la lealtad."—Luis GARCÍA ALVAREZ.

 

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