Política. Adolfo Suárez dimite como presidente del Gobierno y de UCD. 
 Primera derrota en la carrera de un triunfador     
 
 El País.    30/01/1981.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

POLÍTICA

Adolfo Suárez dimite como presidente del Gobierno y de UCD

Primera derrota en la carrera de un triunfador

Considerado por muchos como un gran conductor de la transición, pero incapaz de

consolidar la democracia en una época de crisis, la dimisión de Adolfo Suárez,

producida en uno de los momentos más bajos de su popularidad y cuando su

liderazgo dentro del partido que preside estaba siendo contestado, ha

constituido una gran sorpresa.

Hábil y pragmático, dotado de notable encanto personal y de gran capacidad de

maniobra para la política, Adolfo Suárez era casi un desconocido para el gran

público cuando fue nombrado presidente del Gobierno el 3 de julio de 1976.

Nació en Cebreros (Avila), el 25 de septiembre de 1932. Estudió derecho en

Salamanca y se doctoró en Madrid. Su carrera política, construida al amparo de

su mentor, Fernando Herrero Tejedor, constituye una impresionante sucesión de

cargos que acreditan su vitalidad. Desempeñó funciones técnicas en diversos

departamentos, fue nombrado gobernador civil de Segovia en 1968 y director

general dé RTVE un año después, además de presidente de ENTUR-SA y de la

Comisión de Turismo del Plan de Desarrollo. Precisamente de su etapa en

Televisión Española data su amistad con el entonces principe Juan Carlos.

En junio de 1973, el almirante Carrero Blanco le propuso como ministro del

Gobierno, cargo que aceptó, pero que no pudo ocupar debido a un reajuste de

última hora. En abril de 1974 fue nombrado vicesecretario general del

Movimiento, puesto en el que cesó a la muerte de Herrero Tejedor, que le había

nombrado. Fue elegido consejero nacional del Movimiento con carácter permanente,

frente al marqués de Villaverde, y consejero de Estado. Promocionó y dirigió la

asociación política Unión del Pueblo Español.

En el primer Gobierno de la Monarquía, presidido por Carlos Arias, Adolfo Suárez

ocupó el cargo de ministro secretario general del Movimiento.

Su nombramiento cómo presidente del Gobierno en sustitución

de Arias Navarro despertó recelo y escepticismo, debido a sus antecedentes,y le

permitió revelar sus capacidades políticas. Consiguió de las Cortes franquistas

la aprobación de sucesivas reformas, que culminaron con la ley de Reforma

Política; contactó con la oposición, logró un acuerdo tácito de democratización

y apuntó su talla política ante las Cámaras en vísperas del referéndum del 15 de

diciembre de 1976.

Desmanteló el franquismo

Simple arribista para algunos, para otros su figura representa al hombre que

supo desmantelar el franquismo y obtener el liderazgo sobre la oposición

democrática situada a la derecha del socialismo. Las dos elecciones generales

constataron el peso de su popularidad, que en los últimos meses había conocido

el desgaste de cinco gabinetes en cuatro años y medio de mandato; los reveses

del paro y la crítica situación económica, el desafío de los actos terroristas

de todo signo y una oposición en el seno de su propio partido, inclinaban a un

cambio de política.

Cuando en septiembre de 1980, al formar el quinto Gobierno, Suárez dejó fuera a

su colaborador y amigo Fernando Abril Martorell, nadie pensaba que el deterioro

de su propia figura era tal que sólo podría resistir cuatro meses. Quizá ya

entonces se había terminado su etapa, por la que había sido elogiado dentro y

fuera de España como un modelo de transición pacífica a la democracia.

Hasta hoy, su trayectoria ha sido la de un triunfador, pero también la de un

luchador. Falta por saber si el hombre que construyó desde el poder el partido

más votado en las elecciones celebradas podrá, fuera de él, mantenerse en su

calidad de líder e intentar una nueva etapa en la que no podrá aducírsele el

haber salido con ventaja. O mejor, si su desgaste, pero también su experiencia,

le permitirán un día, de nuevo, reconquistar el poder.

 

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