Política. Adolfo Suárez dimite como presidente del Gobierno y de UCD. 
 El pensamiento político de Suárez     
 
 El País.    30/01/1981.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

El pensamiento político de Adolfo Suárez

Como político pragmático, positivo más que positivista, es difícil definir el

pensamiento político de Adolfo Suárez, así como explicar su evolución desde la

Secretaría General del Movimiento de un régimen autoritario a creador de la

reforma democrática española.

En sus primeras declaraciones sobre la reforma política de las leyes

fundamentales tiende a establecer un puente entre el pasado autoritario y el

nuevo régimen democrático: «Les invito a iniciar juntos un camino de futuro que

ha de evitar caer en cualquiera de estas tentaciones: partir de cero, haciendo

tabla rasa de lo que constituye nuestra propia historia y el entramado de

nuestras propias vidas, o el confiando aquí no pasa nada». . En su mensaje

televisado del 10 de septiembre de 1976, Suárez se expresa con un vocabulario

claramente democrático: «Cuando este pueblo haga oír su voz, se podrán resolver

otros grandes problemas políticos con la autoridad que da la representatividad

electoral».

Su ideología democrática se va perfilando, pero conserva aún ciertas

desconfianzas ante las amenazas de la calle: «Estamos en condiciones de decir

que no se permitirá un asalto a ese pueblo basado en el recurso a la violencia

en la calle». En unas declaraciones a Le Monde insiste en su concepción

política:

«Devolver la soberanía al pueblo español». En esas mismas declaraciones expresa

su confianza en que la mayoría de los españoles desea un régimen democrático

con todos sus riesgos y ventajas.

Las elecciones de 315 de junio de 1977 constituyen una victoria para Suárez y su

partido, amalgama de distintas tendencias sin una ideología definida.

En su mensaje del 2 de noviembre de 1977 Suárez señala que «se ha avanzado en el

camino de la reconciliación nacional, se ha podido establecer el marco de las

autonomías y promover una urgente reforma fiscal». Así asoma en el pensamiento

político de Suárez, quizá influido por sus amigos socialdemócratas, una clara

tendencia reformista. Reformas sociales y políticas que se buscan a través de

los pactos de la Moncloa. Suárez reemprende el camino de las transformaciones

políticas formales de la época de la República. «Prometí gobernar desde la

moderación, el diálogo y el pacto. Y ahí están los primeros resultados. Los

acuerdos que se conocen como el pacto de la Moncloa constituyen un encomiable

esfuerzo por parte de todas las fuerzas políticas». (...)

Sobre la Constitución de 1978, en vísperas del referéndum, dijo: «Ustedes saben

que un país democrático necesita una ley suprema que guíe y oriente la vida

política, social y económica, una Constitución que recoja todas las libertades y

derechos y señale a la vez los compromisos y obligaciones, tanto a nivel

personal como social».

Enemigo de ideologías, su pensamiento fluctúa entre el respeto a la libertad y

una defensa conservadora del orden. Consciente de la crisis política y económica

que amenazaba a su Gobierno, dijo el 6 de diciembre de 1980, a su llegada a

Melilla: «Mi misión es vender ilusiones». Resultan hoy significativas estas

palabras finales que pronunció ese mismo día: «Brindo por el pueblo español,

esperando que tenga unos dirigentes políticos mejores de los que actualmente

posee».

 

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