Política. Adolfo Suárez dimite como presidente del Gobierno y de UCD. 
 El Rey consultará a los partidos y propondrá al Parlamento un candidato a la Presidencia     
 
 El País.    30/01/1981.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

El Rey consultará a los partidos y propondrá al Parlamento un candidato a la

Presidencia

La dimisión del presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, pone en funcionamiento

por primera vez el mecanismo constitucional para la sustitución del jefe del

Ejecutivo. Fundamentalmente consiste en las consultas del Rey con los

representantes designados por los grupos políticos con representación

parlamentaria y la subsiguiente propuesta al Congreso de los Diputados de un

candidato a la Presidencia del Gobierno, quien expondrá ante la Cámara el

programa político del Gobierno que pretenda formar y solicitará su confianza,

que deberá obtener, en primera votación, por mayoría absoluta de sus miembros.

El Gabinete Suárez continuará en funciones hasta que tome posesión el nuevo

Gobierno.

El cese de los miembros del Gobierno distintos del dimitido presidente se

produce en virtud de lo establecido por el artículo 101 de la Constitución para

los casos de dimisión o fallecimiento del presidente del Gobierno. El mismo

artículo determina que «el Gobierno cesante continuará en funciones hasta la

toma de posesión del nuevo Gobierno».

Una vez producida la dimisión de Adolfo Suárez, el inmediato paso

constitucional, para el que no existe plazo, es la consulta del Rey con los

representantes designados por los grupos políticos con representación

parlamentaria. Aunque la designación de tales representantes es libre, parece

normal que las respectivas direcciones de los partidos parlamentarios designen a

sus líderes.

En cuanto a Unión de Centro Democrático (UCD), producida la dimisión de Adolfo

Suárez, de acuerdo con los actuales estatutos del partido, le sustituye

provisionalmente en la presidencia del partido el secretario general, esto es,

Rafael Calvo Ortega, quien deberá convocar, «en el plazo máximo de sesenta días,

al consejo político, para proceder, por y entre sus miembros, a la elección del

nuevo presidente». En todo caso, será el II Congreso de UCD el que elegirá

definitivamente a su presidente. Caso de no haberse producido esta elección al

iniciarse las consultas del Rey, el representante de UCD podría ser Rafael Calvo

u otro que designara la dirección del partido gubernamental.

En cuanto a los representantes de los principales «grupos políticos con

representación parlamentaria» —la Constitución no dice partidos ni grupos

parlamentarios— , lo lógico es que vayan a la Zarzuela el socialista Felipe

González, el comunista Santiago Carrillo; el aliancista y portavoz de Coalición

Democrática, Manuel Fraga; el líder de Convergencia Democrática de Cataluña,

Jordi Pujol; el presidente del Partido Nacionalista Vasco, Xabier Arzallus; el

secretario general del Partido Socialista Andaluz, Alejandro Rojas Marcos, y los

representantes de los demás grupos políticos minoritarios..

Tras las consultas, el Rey, a través del presidente del Congreso de los

Diputados, Landelino Lavilla, propondrá un candidato a la Presidencia del

Gobierno, sobre el que la Constitución no establece ningún condicionamiento ni

requisito, aunque parece normal que haya de ser parlamentario. El propio Adolfo

Suárez u otro miembro del Gobierno cesante podría ser el candidato propuesto, si

así lo estima el Monarca como consecuencia de las consultas realizadas. En todo

caso, el candidato deberá exponer el programa político del Gobierno que pretenda

formar y solicitar la confianza de la Cámara, que sólo se entenderá prestada por

mayoría absoluta, esto es, por el voto favorable de 176 diputados. UCD cuenta en

este momento con 165, por lo que para que el candidato propuesto resulte elegido

será preciso, además, contando con que todos los disputados de este grupo

asistan y voten a su favor, once votos

más, procedentes de alguna de las minorías. Los socialistas cuentan con 119

diputados; los comunistas, con veintitrés; Coalición Democrática y Minoría

Catalana, con nueve cada uno; el PNV, siete; Andalucista, cinco, y el Grupo

Mixto, trece diputados.

Si el candidato propuesto no alcanzara dicha mayoría, se someterá la misma

propuesta a nueva votación 48 horas después de la anterior, «y la confianza se

entenderá otorgada si obtuviere la mayoría simple». Si efectuadas las citadas

votaciones no se otorgase la confianza para la investidura, se tramitarán

sucesivas propuestas por el mismo procedimiento, y a los dos meses, de no

obtenerse la mayoría requerida, el Rey convocará elecciones. Obtenida la

confianza y nombrado por el Rey el candidato, el nuevo presidente propondrá al

Monarca él nombramiento de los miembros del Gabinete, a cuya toma de posesión

concluirán las funciones del Gobierno cesante.

 

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