Autor: Dávila, Carlos. 
 Especial Rueda de prensa del presidente. La conferencia de prensa no respondió a la expectación. 
 Suárez: El Gobierno defiende el artículo 151 para Andalucía     
 
 ABC.    05/10/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

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NACIONAL

Rueda de Prensa del presidente

La conferencia de Prensa no respondió a la expectación

ABC / 5

Suárez: "El Gobierno defiende el artículo 151 para Andalucía

MADRID (Carlos Dávila). Con una escenografía a la americana —atril y bandera

nacional incluidos—, serio y aparentemente cansado al principio, y más relajado

en los últimos quince minutos, afrontó ayer el presidente Suárez su reaparición

informativa, tras muchos meses de silencio que justificaría «por no haber

querido añadir acritud a la vida política española». La experiencia, según las

primeras observaciones de urgencia, tuvo como puntos positivos el rigor, el

conocimiento concreto y la seguridad del presidente en los temas más específicos

que le plantearon los periodistas, contagiados por el rigor dramatúrgico del

escenario, que en nada apoyó el contacto de Adolfo Suárez con sus

interlocutores.

En el debe de !a intervención presidencial hay que apuntar, sobre´ todo, el tono

dialéctico discursivo y la falta de espontaneidad, sólo rota en dos ocasiones

con cierto sentido del humor y una maniobra de diversión —más, desde lugo,

atribuible a sus consejeros que al propio jefe del Ejecutivo para impedir el

acoso de los periodistas y la no profundización suficiente en.los temas de mayor

trascendencia.

DEFINICIÓN DEL ESTADO

Así, durante una hora y siete minutos, Adolfo Suárez, vestido de azul

«televisivo», respondió a treinta y dos cuestiones, forzosamente deshilvanadas

por la técnica elegida para la realización de la conferencia de Prensa. Hizo el

presidente, según ha quedado dicho, propósito de enmienda por su abstencionismo

periodístico y confirmó su decisión de repetir los encuentros sobre temas

monográficos. Por lo demás, se mostró cauto, aventuró mínimas revelaciones

políticas y se mostró optimista y confiado no sólo en cuanto a su inmediato

porvenir político, sino en la viabilidad del proyecto diseñado por un Gobierno

que —dijo— «ha demostrado ser coherente y eficaz».

Quizá el principal valor que puede derivarse de esta conferencia de Prensa se

pueda centrar en la definición que hizo del Estado autonómico, definición que

aparece por primera vez en labios del presidente. Dijo que «estamos construyendo

un Estado autonomista, cooperativo y solidario, que pretende la igualdad, se

basa en la homologación de todas las nacionalidades.y regiones y conseguirá una

mayor unidad, porque ésta se fundamenta en la voluntad del pueblo». En el

proceso autonómico Suárez denunció las resistencias habidas, culpables, en su

particular versión, de los evidentes retrasos surgidos en la configuración de

cada una de las entidades autónomas, y se refirió, con algún detenimiento, a los

casos vasco, catalán y andaluz.

EL 151, PARA ANDALUCÍA

Sobre el primero, confesó que hay actualmente acuerdos en un setenta u ochenta

por ciento de los contenciosos pendientes, al tiempo que confirmó que «existen

evidentes discrepancias en los conciertos económicos y en el tema de la Policía

autónoma». Sobre el segundo, y centrándose exclusivamente en los pactos

suscritos con la Minoría Catalana, negó la posibilidad de una venta

políticamente indecente, y aseguró que «el acuerdo es altamente positivo para la

consolidación del proceso democrático español y que difícilmente pueden

integrarse en el Estado las fuerzas políticas periféricas si se les restringe el

radio de acción donde están implantadas. Ello sería malo para España».

Se esperaban con cierta expectación las palabras presidenciales sobre el

problema candente de la autonomía andaluza y, fundamentalmente, sobre las

negociaciones que su partido ha seguido en los últimos días con el PSOE y otros

partidos de la oposición más o menos coyunturales. Suárez no defraudó a nadie

porque no tuvo Inconveniente alguno en proclamar «que el Gobierno defiende el

artículo 151 de la Constitución como Instrumento viable, pero con una apelación

al 144». Sea como fuere tal apelación —que puede quizá perecer en el olvido

consciente o inconsciente de los responsables políticos—, tiene valor por cuanto

supone el reconocimiento expreso de la oportunidad de la vía elegida,

mayoritariamente, por Andalucía el pasado 28 de febrero.

GANAR LA CONFIANZA

Utilizó el presidente un punto de ironía para responder a una pregunta sobre la

posibilidad de un Gobierno de coalición, pero esquivó la intención de la

pregunta, basada en las condiciones que harían inevitable la formación de un

gabinete de este tipo. Dijo Suárez: «Recomendaría un Gobierno de coalición si el

país fuera ingobernable, ahora no se da este supuesto y pienso que tampoco se

darán las circunstancias en un corto periodo de tiempo. No es necesario un

Gobierno de coalición para hacer frente a las necesidades de España. Lo que pasa

es que algunos forman parte del Gobierno sin haber ganado las elecciones y sin

pasar por los otros mecanismos que establecen la Constitución, y escogen esa

vía.»

Directamente relacionada con esta contestación fue otra en la que reafirmó su

intención de gobernar durante toda la legislatura y ganar en el 83, de nuevo,

las elecciones», y aseguró que sólo en el caso do una derrota en una moción

constitucional de censura o por una decisión de su partido abandonaría la

dirección del Gobierno: «Pienso dedicarme a ejercer el mandato que he recibido.»

Cuando se le preguntó sobre la confianza que puede llevar hasta el pueblo

español en este momento, Suárez se inclinó sobre e! atril, esbozó una sonrisa y

trató en su respuesta de dar precisamente (la conferencia era televisada en

diferido) sensación de optimismo y seguridad a los espectadores. Era, en

síntesis, una actitud «doméstica» que pudo tener resultado positivo.

DE PUNTILLAS

Sobre otros temas pasó de puntillas; los sesenta y siete minutos tampoco daban

para más. Se negó a fijar calendario de aproximación a la OTAN, reiteró la

neutralidad «más estricta en la guerra irano-iraquí, negó la existencia de

tendencias organizadas en UCD, repitió la voluntad de permanencia da España en

el bloque occidental, insistió en que «e! Gobierno no negociará nunca con ETA»,

se detuvo en la explicación de los puntos sustanciales del programa económico de

su gabinete (generación de puestos de trabajo, ahorro público, limitación de la

demanda, estabilización de los precios y aumento de las exportaciones), estuvo

impreciso en la justificación del retraso en la entrada en el Mercado Común y,

una vez más, anunció el no reconocimiento diplomático de la República Árabe

Saharaui Democrática.

Esta es, en resumen, la crónica ajustada de un encuentro tibio, corto en

dinámica informativa, con el que Suárez reapareció en la arena periodística.

Mucho calor en la historiada sala de las columnas de !a Moncloa, y poco interés

en las preguntas y respuesta Suárez reiteró lo que casi todo el mundo,

conocía. La falta de costumbre en unos y otros hizo lo demás.

 

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