Antonio Fontán ya recoge sus cosas del Ministerio. 
 División centrista sobre cuántos ministros hay que cambiar     
 
 Diario 16.    18/04/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 16. 

Diario 16/18-abril-80

NACIONAL

Antonio Fontán ya recoge sus cosas del Ministerio

División centrista sobre cuántos ministros hay que cambiar

Los ambientes políticos españoles están teñidos de una sola palabra: crisis. Sé

dan hasta fechas, el lunes o el martes, en que Adolfo Suárez hará pública su

nueva lista de ministros. El dilema, todavía sin resolver y sólo en la cabeza

del presidente, es si la crisis será profunda o mínima. Le animan a las dos

opciones.

Madrid — Adolfo Suárez quiso aparecer ayer en el Congreso de los Diputados

relajado y tranquilo. En un breve encuentro con varios periodistas, en tono de

distensión y broma, dijo quejo primero que habla que preguntar es si había

crisis. Y haberla, hayla.

La cuestión más difícil era escudriñar la magnitud y alcance de la crisis. Todos

los supuestos informadores remitían al presidente.

El ambiente del Congreso estuvo teñido por la palabra crisis. El hecho de que

ayer se votara la ley Orgánica de Financiación de las Comunidades Autónomas —que

fue aprobada por amplia y cómoda mayoría— congregó a la mayor parte de los pesos

pesados del Gobierno, incluido su presidente.

Los ministros se destribuian entre los ignorantes de su próximo futuro y

aquellos que, presuntos conocedores de la trastienda de la crisis, se aislaban

en el más profundo silencio.

Minicrisis

La mayoría de las opiniones recogidas vinieron a coincidir en que el alcance de

la crisis será mínimo. Según un ministro, ésta viene provocada por el tema de

las autonomías, y la caída de Antonio Fontán es el único punto de coincidencia

absoluta. Ayer se afirmaba que el ministro de Administración Territorial recogía

sus cosas personales del despacho.

Otra fuente de crédito completaba la información en el sentido de que existe un

altísimo nivel de probabilidades en que, en la combinación de carteras, será

José Pedro Pérez -Llorca quien se haga cargo del tema autonómico, aunque con

garantía de mayores competencias y gestión política que el actual titular de

Administración Territorial.

El complemento de este cuadro es la posibilidad de que el actual titular de

Trabajo, Rafael Calvo Ortega, pase al Ministerio de la Presidencia,

sustituyéndole en el puesto actual su subsecretario, Gerardo Harguín dey. Esa.

es la tesis del mínimo cambio, que a muchos políticos del propio partido del

Gobierno parece del todo insuficiente.

La segunda tesis barajada parte de una combinación de mayor altura. En este caso

cesarían, a petición propia, el teniente general Gutiérrez Mellado para pasar a

ser embajador de España en Washington.

El vicepresidente, Fernando Abril Martorell, que aparecía,ayer bastante

preocupado, dejaría la vicepresidencia económica para ser vicepresidente

político.

El cuadro, por las alturas, quedaría completo con el ascenso del actual titular

de Relaciones con las Comunidades Europeas, Leopoldo Calvo-Sotelo, quien pasaría

a ser vicepresidente económico.

Sin embargo, todo este tinglado estaba completamente en el aire. Uno de los

afectados, Calvo-Sotelo, decía que «hay cariños que matan», como dando a

entender que su entrada en la cresta del rumor de las listas no le favorecía

mucho.

La verdad es que todas las conversaciones concluían quitando hierro al tema .de

la crisis. La otra cara de la moneda era la impresión generalizada de que una

minicrisis no resolverá nada.

El presidente Suárez, durante el tiempo que permaneció en la Cámara, estuvo

dialogando con toda clase de diputados centris- tas. La diversidad de los

personajes parecía una intencionada inclinación al despiste.

Rodríguez Sahagún o Meilán Gil, Pío Cabanillas, Calvo-Sotelo, José Luis Alvarez

y un tan largo como heterogéneo etcétera, fueron algunos de sus interlocutores.

Hoy, el último Consejo

Suárez se negó a hacer declaraciones o a hablar de la crisis. Dio a entender que

sus preocupaciones estaban en los órdenes de la construcción del Estado, la

seguridad ciudadana y la situación económica.

Esta trilogía no era una pura casualidad, porque la intención del Gobierno es

convertir el enunciado debate político general del Congreso, en tres debates

parciales precisamente sobre estos tres temas, tal y como me aseguró un

ministro.

Volviendo al monotema de la crisis, fuentes presidenciales aseguraban que su

resolución será rápida, que ahora el presidente está en un momento de reflexión

y que, en principio, no hay previstos especiales contactos para este fin de

semana. Algunas de las personalidades que tendrían algo que ver con la

resolución de la crisis afirmaron que, pensaban pasar fuera de Madrid el fin de

semana.

Hoy tiene lugar un Consejo de Ministros que, para muchos, será el último del

actual Ejecutivo. Para el lunes, está prevista una reunión de la permanente de

UCD, en la que se podrían ultimar las decisiones.

 

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