El gran envite     
 
 Diario 16.    03/05/1980.  Página: 1,8. Páginas: 2. Párrafos: 10. 

E1 gran envite

Juraron y se reunieron A las nueve y media de esta mañana los nueve nuevos

ministros juraron sus cargos —uno, Luis Gámir,utilizó la fórmula de la promesa—

ante el Rey Juan Carlos. Tomó el juramento el ministro de Justicia y estuvo

presente el presidente Suárez, pero no el resto de los ministros que permanecen

en sus puestos. Alrededor de las once el nuevo gabinete celebró su primera

reunión. Esta tarde, a primera hora, Suárez emprende un viaje oficial a Siria y

Arabia .

Desde las jornadas vacacionales y reflexivas de Formentor se han necesitado más

de veinte días para ultimar los cambios, finalmente, introducidos en el Gobierno

por el presidente Adolfo Suárez.

Las vicisitudes atravesadas hasta cerrar la lista definitiva y su dimensión

numérica más amplia que las previsiones iniciales, formuladas por el

vicepresidente Abril en sus declaraciones al grupo Fígaro, anticipa algunas

claves políticas que es preciso analizar junto a la personalidad de los

ministros entrantes y salientes. La simetría de comportamientos y funciones, que

vienen ofreciendo los dos partidos mayores del arco parlamentario, nos lleva a

establecer algunas correspondencias ahora confirmadas. Todo parece apuntar, por

ejemplo, que estos veinte días de pugnas y tensiones entre las tendencias y

familias de Unión de Centro Democrático tienen el mismo papel catártico que

supuso para el Partido Socialista Obrero Español su XXVIII Congreso en mayo del

pasado año.

El gran envite

Los «barones» de UCD han dejado sentir su influencia y han condicionado

visiblemente la . solución final, que traduce un compromiso aunque modifica el

anterior equilibrio en la composición del Ejecutivo en favor de los

democratacristianos y en perjuicio de los liberales, que dejan de estar

representados.

Con Joaquín Garrigues, el líder del ala liberal centrista, que se recupera estos

días de su grave enfermedad, desaparece del Gobierno, el último de los «padres

fundadores» de UCD. Sigue así el camino que antes recorrieron Ordóñez,

Cabanillas, Martín Villa y Landelino, jefes de fila de los sectores

socialdemócratas, popular, seuísta y democristiano, respectivamente. Para ellos

se acota otro terreno, el de la comisión permanente designada entre la ejecutiva

del partido gobernante.

Y esa permanente, como se ha probado en estos días, se constituye en-nueva

instancia deseosa de exigir a Suárez sus responsabilidades como líder de

centrista. En sus manos queda la estabilidad parlamentaria del Gabinete y ése es

un dato básico a retener de la nueva situación que se abre.

Rafael Calvo Ortega, uno de los descubrimientos políticos centristas junto a

Pérez-Llorca, queda propuesto para que el consejo político de UCD, convocado el

próximo día 7, le nombre secretario general del partido con la misión

transparente de organizar el congreso que se desea, marcado para octubre.

Las incorporaciones de José Pedro Pérez-Llorca al Ministerio de Administración

Territorial y de Juan José Rosón al de Interior se interpretan como los ejes más

destacados del cambio.La renuncia que el primero de ellos hizo de la Condición

de vicepresidente y sus consultas previas con Garrigues le ahorran deterioro

personal y es de esperar que no supongan merma de autoridad en el ejercicio de

unas funciones condicionantes para todo el horizonte español.

Con Rosón llega un civil de larga experiencia directa en el manejo de los

asuntos de la seguridad ciudadana y el orden público. Su gestión se enfrenta con

una demanda social muy acusada en estos dominios y coloreará de acierto o

desacierto a todo el Gobierno. Es una satisfacción para Martín Villa, pero el

plus de inmunidad otorgado por la oposición a Ibáñez Freire, pese a su

ineficacia, dejará de ser operativo ante un nuevo ministro que no lleva

estrellas en la bocamanga.

Socialdemócratas salen dos —Bustelo y García Díez— y entra uno —Gámir—, cercano

al vicepresidente Abril y, sin duda, de más calado político y mayor peso

doctrinal patente en la labor desarrollada durante el primer congreso centrista.

Queda el capítulo´ de los democristianos, que ofrece el saldo más ganancioso,

con las incorporaciones de Ignacio Sayón, Juan Antonio Ortega y, sobre todo,

José Luis Alvarez. La figura de este último se ha dejado fuera del área

educativa, donde hubiera provocado efectos fulminantes y se engarza en un

Ministerio de gestión como el de Transportes, pero está destinada a suscitar

valoraciones sonoras sobre la derechización del Gabinete.

Por último, hay que subrayar que Suárez tiene una convocatoria inmediata para el

día 13 en el Pleno del Congreso, donde dará la medida de su empeño real en

cambiar la forma de gobernar. Si no rompe ya con el «complejo de la Moncloa»

(ver editorial de DIARIO 16 del 17 de marzo) y deja de sumar los errores ajenos

en el renglón de los propios aciertos habrá empezado la cuenta atrás. El envite

que se juega es de los de mayor cuantía.

 

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